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Cine
Entrevista Gia Coppola Actriz

"Los Coppola hablamos más de cómo cocinar la pasta que de hacer cine"

La nieta de Francis Ford Coppola estrena su segundo largometraje, 'Popular', sobre la cultura de las redes sociales

Gia Coppola, en el Festival de Venecia

Como su apellido deja claro, forma parte de la élite de Hollywood por derecho dinástico. El árbol genealógico al que pertenece está compuesto casi exclusivamente por hombres vinculados al mundo del cine, y en él figuran nombres tan ilustres como su tía Sofia –directora de títulos como 'Las vírgenes suicidas' (1999) y 'Lost in Translation' (2003)– y su abuelo Francis Ford, autor de más películas magistrales de las que hay espacio para mencionar aquí. Su segunda película tras la cámara, 'Popular', es una alocada sátira sobre la cultura de las redes sociales. El próximo fin de semana se estrena en España a través de Movistar+

Usted no solo es la directora de Popular sino también su coguionista. ¿En qué se inspiró? 

Hace unos años tuve ocasión de ver Un rostro en la multitud, que Elia Kazan dirigió hace más de seis décadas y cuenta la historia de un charlatán que gracias a la televisión adquiere niveles peligrosos de fama e influencia. Me pareció una película profética, y me interesó explicar algo parecido en referencia a la era de la redes sociales y los 'influencers' que vivimos. Es una cultura que no entiendo y que, francamente, me resulta algo perturbadora.

¿En qué sentido?

Porque tengo mis dudas acerca del espacio que hay para el arte y la creatividad cuando lo único que parece interesar a la mayoría de la gente es contemplar a otras personas mientras juegan a los videojuegos o bien se dedican a desempaquetar artículos comprados en Amazon, o cuando las fotografías que se valoran no son aquellas de vocación artística sino los selfis o los desnudos.

¿Por qué cree que son esos contenidos y no otros los que tienen éxito en las redes? 

Incluso después de hacer 'Popular', sigo sin tener una respuesta. ¿Por qué esos 'influencers' tienen millones de seguidores y son capaces de generar tal impacto cultural? No lo sé. Quizá tenga que ver con una redefinición del consumo audiovisual en su conjunto que lleva años sucediendo. Buscamos gratificaciones inmediatas y efímeras, y eso hace que, por ejemplo, incluso los noticiarios estén cada vez menos preocupados por informar y más centrados en entretener.

La película también habla de los peligros de la fama. ¿En la cultura de las redes son mayores? 

Es muy difícil mantener la pureza y la autenticidad cuando todo el mundo te hace saber una y otra vez que eres genial, y eso ha sido así siempre. Pero lo específico de las redes sociales es que nos afectan a todos, de forma constante e ininterrumpida. Y está demostrado que, cada vez que recibimos un like o un nuevo seguidor, nuestro cerebro libera dopamina. Así que somos más proclives a generar adicción a ella.

'Popular' tiene un vínculo temático claro con su primer largometraje como directora, 'Palo Alto' (2013). Aunque muy diferentes entre sí, ambas películas hablan de la falta de propósito vital y la necesidad permanente de validación que la juventud aqueja. ¿Es causalidad?

No lo creo. Hay una serie de temas y de estados de ánimo que me atraen especialmente a nivel narrativo, porque me permiten dar vida a un tipo de personajes que me hacen sentir menos sola. Supongo que uso la ficción para explorar emociones que me afectan personalmente y conocerme mejor en el proceso. F. Scott Fitzgerald dijo una vez que, en su opinión, los contadores de historias se pasan la vida buscando formas distintas de contar siempre lo mismo. Seguro que tiene algo de razón.  

La principal diferencia entre ambas películas, en cambio, es que Palo Alto era puro naturalismo y Popular es mucho más afectada a nivel estilístico.

Eso es deliberado. Después de Palo Alto, que era una película más bien taciturna, sentí el impulso de situarme en el extremo opuesto y rodar algo grandilocuente y visualmente excesivo. Abordar el mundo de las redes sociales me ofrecía la oportunidad de hacerlo y, al mismo tiempo, me permitía explorar cómo las tecnologías y plataformas de socialización están cambiando los modos narrativos. Retratar en una película un mundo en apariencia tan poco cinematográfico me pareció todo un reto. 

Empezó su carrera como fotógrafa. ¿Cómo influye ese 'background' en su trabajo cinematográfico?

Enormemente. De hecho, diría que pasar de la fotografía al cine fue una progresión natural para mí. Creo que las películas amalgaman muchas disciplinas artísticas que me interesan; no toco ningún instrumento pero me encanta la música, y no soy diseñadora pero me encanta la moda. Mi principal obstáculo a la hora de decidir dedicarme al cine siempre fueron las expectativas de los demás. Cuando era joven la gente me preguntaba constantemente: "¿Tú también vas a ser directora?". Y yo, como acto de rebeldía, siempre contestaba que no. Pero, llegado el momento, me di cuenta de que no tenía sentido resistirme a mis impulsos creativos.

Llevar el apellido Coppola le habrá costado acusaciones de nepotismo. ¿Cómo lleva las críticas? 

A veces llamarme Coppola pesa como una losa, pero asumo las críticas como algo inevitable. Lo que mucha gente no sabe es que quienes hicimos Palo Alto no recibimos ningún salario por ello, y que tardé casi siete años en conseguir el dinero necesario para financiar Popular. Sigo intentando abrirme camino como artista, y para ello estoy pasando por las mismas dificultades que el resto de cineastas jóvenes afrontan.

¿Qué papel ha desempeñado su familia en su carrera como cineasta hasta la fecha?

Desde niña estuve presente en rodajes y eso significa que son un entorno en el que me siento muy cómoda. Llevo toda la vida observando cómo trabajan mi abuelo y mis tíos, así que es evidente que, en ese sentido, me han ayudado mucho. Pero eso es todo. Ellos desde el principio quisieron darme el espacio necesario para que cometiera mis propios errores, y yo quería exactamente lo mismo.

Lo lógico es dar por hecho que, durante sus reuniones familiares, los Coppola hablan sin cesar de películas. Ahora que el cine está inmerso es un proceso de cambio tan radical, ¿qué dice la familia acerca de su futuro?

A decir verdad, cuando estamos juntos los Coppola hablamos más de cómo cocinar pasta que de cómo hacer películas. Y cuando sí hablamos de cine, lo hacemos no desde el punto de vista industrial sino desde el de la creatividad y la expresividad. Pero mi abuelo siempre ha estado interesado en los avances tecnológicos y en cómo aplicarlos a la realización de películas. Siempre mira al futuro, y no es nada nostálgico.

¿Cree que las redes sociales acabarán condenando las películas a la irrelevancia?

No, no lo creo. Durante los momentos más duros de la pandemia, sin ir más lejos, todos nos dimos cuenta de lo mucho que echábamos de menos ir al cine. Obviamente, como he dicho, internet y las redes sociales ya están imponiendo nuevos modos de contar historias, pero eso no significa que las películas vayan a desaparecer; sí es cierto, por otra parte, que todo apunta a que las salas de cine quedarán exclusivamente para la proyección de un determinado tipo de películas mientras que el resto se estrenarán directamente en 'streaming'. Lo que me preocupa al respecto es que las redes sociales parecen tener potencial para reducir la capacidad de atención de los usuarios y sus expectativas como espectadores. Cuando vi por primera vez a PewDiePie, que es el 'youtuber' más importante del mundo, se me cayó el alma a los pies. ¿Qué tiene de interesante contemplar a ese tipo durante horas y horas?

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