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Festival de Sitges

Mamoru Hosoda, la más bella animación como misión

El maestro de la animación japonesa, nominado al Oscar por 'Mirai, mi hermana pequeña', visita el festival de Sitges para recoger un Gran Premi Honorífic y presentar la ambiciosa 'Belle'

Mamoru Hosoda.

Tampoco es que los Oscar lo definan todo, pero dice bastante de Mamoru Hosoda que la única película 'anime' sin el logo de Ghibli que haya estado nominada sea una suya: 'Mirai, mi hermana pequeña', en la edición de 2019. Por Studio Ghibli pasó Hosoda tras curtirse en Toei Animation, pero el romance fue breve: le exigieron que dirigiera 'El castillo ambulante' tal y como lo habría hecho Miyazaki, algo que no gustó al incipiente maestro. Dejó claro de lo que era capaz en el estudio Madhouse y, desde 2011, su propio Studio Chizu: hitos como 'Summer wars', 'Wolf children (Los niños lobo)' o la citada 'Mirai'. La clase de prodigios que justifican un Gran Premi Honorífic del festival de Sitges

Hosoda tiene además una última aventura, la bellísima 'Belle', en sección oficial a concurso. Un poco como en 'Summer wars', el director explora el impacto de la tecnología en las jóvenes generaciones, esta vez a través del personaje de Suzu, una estudiante de 17 años que recupera su afán por cantar, perdido en circunstancias trágicas, después de apuntarse al superpoblado (cinco mil millones de usuarios) mundo virtual U. Su precioso y talentoso avatar, Belle, encuentra por el camino a su Bestia, una criatura virulenta cuya rabia tratará ella de entender y aplacar. 

Estamos más que acostumbrados a la visión de Internet como distopía, pero Hosoda ha preferido mostrarlo como un mundo lleno de posibilidades: "Los adultos parecemos incapaces de verlo como una utopía. Odiamos las 'fake news' en las redes sociales. Pero entre las nuevas generaciones, estas plataformas son básicas en sus vidas. Mi intención no era tanto advertir sobre sus peligros, aunque estos existan, como ofrecer un mensaje de esperanza".

'Anime' con aportes internacionales

'Belle' podría ser la película más ambiciosa de Hosoda: a sus queridos ingredientes de shojo (amoríos con chica al frente) y shonen (peleas y acción a mansalva) se une un nuevo énfasis en lo musical. "¡Yo quería que fuese todavía más musical!", nos asegura, como insinuando que no todos sus compañeros de producción estaban de acuerdo. "En Hollywood tienen el musical en su ADN, pero a los japoneses nos cuesta cultivarlo porque históricamente no ha habido tantos ejemplos en nuestra cinematografía. Pero estoy orgulloso de que, al menos, las canciones tengan tanta relevancia". 

Los momentos en que Belle/Suzu canta sus baladas más-grandes-que-la-vida son de síndrome de Stendhal. Y es así en parte por el ejemplar uso de la tecnología de captura de movimiento. En el proyecto se mezclan sabiamente, además, animación tradicional (para el mundo real) y en 3D (para el irreal), en el caso de las segundas haciendo uso del sombreado plano para que algunos personajes, como la heroína, parezcan dibujados a mano. La visión de Hosoda de la vida 'online' es compleja y fascinante y solo podía desarrollarse con artistas de partes diversas: aquí derrochan talento desde el coreano Jin Kim, antiguo diseñador de personajes en Disney, al estudio irlandés Cartoon Saloon, pasando por el arquitecto e ilustrador británico Eric Wong. Hosoda planea "potenciar la colaboración internacional" en Studio Chizu.

Volviendo al apunte del principio: está muy bien que 'Mirai' fuera nominada al Oscar al mejor largo de animación, pero ¿no deberíamos dejar de considerar la animación un mundo aparte? Son películas. A veces grandes, infinitas películas. "Estoy satisfecho porque 'Belle' pasó por Cannes en lugar de, como supuestamente habría tocado, Annecy. Eso significa que las cosas están cambiando. Pero seguro que hay gente que va a Cannes y no quiere ver una película de dibujos animados. Mi misión es hacerles cambiar de opinión". 

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