Historia
Denia-Mallorca: Una relación que cumple mil años
Los barcos de Balearia cubren regularmente el trayecto entre Denia, Eivissa y Mallorca. Una ruta curiosa que, sin embargo, ya recorrían mil años atrás las naves de la media luna

La desintegración del Califato de Córdoba: Las luchas intestinas en Córdoba propiciaron la creación de una veintena de taifas en plena expansión de los reinos cristianos del norte
Joan Riera. Palma
Sucedió hace mil años. Podría ser el principio de un cuento infantil, pero es un relato real. La incorporación de Balears al emirato de Denia es uno de los hitos fundamentales de nuestra historia, que aquí se resume en un prólogo, dos capítulos y un epílogo. Corría el año 1014 cuando las islas cobraron protagonismo en la trama, pero antes hay que indagar en los prolegómenos.
PrólogoCaída del califato de Córdoba, surgimiento de los reinos de taifas y eclosión de la taifa de Denia
Córdoba se había convertido en uno de los reinos más importantes entre los adheridos a la fe de Alá. Bajo los reinados de Abderramán I y Abderramán III, el poder político y militar estuvo acompañado de un florecimiento de las artes y la ciencia. Sin embargo, los enemigos internos y el acoso exterior -de los reinos cristianos por el norte y de los bereberes por el sur- fueron socavando los cimientos del califato. Las revueltas de los renegados y de los mozárabes, descendientes de los antiguos pobladores de la península, redujeron el poder de Córdoba a una pequeña parte de su teórico territorio. A un califato fuerte y sensato le sucedía otro débil e irracional.
A medida que los califas eran más endebles y menos capaces, cedían los mecanismos del poder a una nueva casta: los esclavos. Se trataba de cautivos, habitualmente euro-peos, hechos prisioneros a corta edad y que por su inteligencia habían recibido una formación religiosa y cultural semejante a la de sus amos. Después de ser liberados se convirtieron en notables escritores, militares y políticos, pero nunca contaron con el favor de los árabes de origen.
La muerte de al Mansur, el Almanzor de la crónicas cristianas, en el año 1002 fue la espoleta que aceleró la división del califato de Córdoba en los llamados reinos de taifas. Al Mansur había controlado y eliminado primero a sus enemigos internos y después había arrasado los incipientes reinos cristianos. Barcelona y Santiago de Compostela se encontraban entre las ciudades víctimas de sus ataques. El nombramiento de su hijo Abd al Malik como sucesor y su pronta desaparición precipitaron los acontecimientos. Una veintena de taifas, la mayoría de pequeñas dimensiones, se proclamaron independientes y sus gobernadores o valíes asumieron el poder.
La división de los musulmanes facilitó la progresión de los reinos cristianos del norte, que en tiempos de al Mansur habían sufrido una regresión o paralización en sus avances territoriales.
Muyahid. Uno de los notables cordobeses que buscaron un territorio sobre el que crear su propio reino fue Muyahid ibn Yusuf ibn Alí, un antiguo esclavo. Su primer intentó fracasó tras ser rechazado en Tortosa. Sin embargo, en Denia logró su propósito y en 1013 gobernaba sobre un pequeño territorio del Levante peninsular.
La personalidad de Muyahid es, según Guillem Rosselló Bordoy, "compleja y extraña", la figura de este soberano es "una de las más importantes entre la plétora de reyes, reyezuelos y ansiosos de fortuna que dieron al siglo XI una muy poco agradable imagen".
La profesora Sarnelli Cerqua, una de las que más atención han prestado al soberano de Denia, le define como "persona dotada de muy amplia cultura, amante de las letras y de la ciencia, protector de poetas y sabios". Fue sin duda un hombre culto, pero también un soldado que no se conformó con gobernar sobre la diminuta taifa de Denia y soñó con extender sus dominios por el Mediterráneo Occidental.
Primer capítuloIncorporación de las Balears a la taifa de Denia
Las Balears, o mejor sería decir las Islas Orientales de al Andalus, aún estaban bajo el dominio del último valí nombrado por Córdoba, que murió en 1012-1013. Unas islas huérfanas de poder eran una oportunidad que Muyahid no quiso desperdiciar. Denia contaba con una poderosa flota de 120 velas, según algunas fuentes. Poetas como Ibn Darray, protegido por el emir, describieron el espectáculo de las embarcaciones sobre el azul Mediterráneo:
"Naves que son como esferas celestes / de las que sus estrellas son arqueros y lanceros / armados de punta en blanco / cruzas con ellos los abismos del mar, / y sus olas se fatigan por su peso abrumadas".
Muyahid invadió las islas y asumió el poder de forma violenta, según las fuentes árabes. Corría el año 1014-1015. Ibn al-Khatib narra con esta palabras la ocupación del territorio insular: "Perpetró (Muyahid) muchas fechorías contra sus súbditos; humilló a los isleños; se abatió sobre los notables y grandes personajes e infundió el miedo en sus cuerpos, porque recelaba de que atentasen contra su poder, los doblegó con acciones extrañas a la piedad y a la política, llegando a encerrar en cercados sus yeguas de raza, que eran la base de su riqueza".
El historiador Miquel Barceló concluye también que la anexión fue sin duda violenta. Sin embargo, en su opinión la fuerza "no se ejerció indiscriminadamente, sino que afectó a los sectores dominantes de las islas" y muy especialmente se utilizó para controlar un sector clave en la economía: la cría de yeguas.
Cristianos. Uno de los dilemas que han subsistido a lo largo de los siglos es si durante la dominación musulmana, y lógicamente durante la conquista y anexión dianense de las islas, persistió algún tipo de comunidad cristiana. La controversia sigue abierta. La polémica gira en torno a dos documentos firmados por el hijo de Muyahid, llamado Ali ibn Yusuf. La profesora Viguera Molins describe de esta forma la situación: "Se le adjudican (a Yusuf), con ciertas reservas por parte de algunos investigadores, dos diplomas en que permitiría a los cristianos de Denia y Balears tener al obispo de Barcelona por pastor de sus almas. Pudiendo nombrar éste a los eclesiásticos de las iglesias de esta taifa y que, junto al dicho obispo, sus súbditos le invocaran también a él en sus rezos".
Para algunos investigadores los papeles son falsos y solo buscan amarrar los derechos del obispo de Barcelona en el momento de la conquista cristiana de las islas. Rosselló Bordoy recuerda que no hacen más que confirmar una concesión de Muyahid y que su falsedad no puede liquidarse sin más. "Las dudas -escribe- en torno a la pervivencia cristiana en el siglo XI en el Levante de al Andalus no pueden ser obviadas". Sin embargo, recuerda que, en el caso de Mallorca, los templos de Son Fadrinet en Campos y Son Peretó en Manacor "son ejemplos claros de destrucción y abandono de unos lugares religiosos en el momento de la integración de las Islas Orientales en el Islam".
Segundo capítulo.Esplendor de las islas bajo el control de Denia
Muyahid era más que un guerrero. Era un estadista y un gran amante de la poesía. Los hombres de letras y ciencia se acomodaron en su pequeño reino y las Balears fueron un lugar de paso para ellos. Como gobernante se ocupó de organizar su reino y sus territorios. Nombró valí de las islas a su sobrino Abd Allah. Creó un segundo cargo de importancia, un administrador general de impuestos que compartía el poder con el valí o gobernador. El primer administrador fue un amigo de Muyahid de nombre Ibn Rasiq. Como en otras taifas, en la de Denia se desarrolló un importante movimiento cultural que contrastaba con su debilidad política. Rasiq protegió en Mallorca a poetas importantes como Ibn Labbana y a filósofos como Ibn Hazm, que había tenido que huir de Córdoba por su defensa de una visión más racionalista del islam frente a las más conservadoras. Según Rosselló Bordoy, "la extraordinaria vida de este gran pensador cordobés encontró en Mallorca la paz necesaria para su espíritu, pero su carácter violento le llevó a entablar una polémica con los faquís [sabios] mallorquines. Estas controversias públicas son el antecedente directo de las actuaciones proselitistas de Ramon Llull, siglos después".
Actividad económica. La economía destacó en dos campos. El primero fue la cría de caballos. Muyahid estableció un severo control sobre esta producción y su comercialización, prueba de que era un sector primordial para la economía de los notables. "Acaparándola (la producción), fijando un precio (de cinco dinares)", según los documentos expurgados por Barceló. El precio era muy favorable para el emir, si tenemos en cuenta que un potro criado en las islas se vendía por 150 o 200 dinares en los mercados de Oriente.
También se conoce un documento desvelado por Guillem Rosselló Bordoy en el que un faquí andaluz afirmaba que solo utilizaba los zapatos de piel de Mallorca.
Sin embargo, la actividad más lucrativa para los mallorquines fue la piratería. La flota se hacía a la mar anualmente desde los puertos isleños para apoderarse de las naves que comerciaban en el Mediterráneo occidental. El botín con el que llegaban a puerto impulsó una economía boyante que, a su vez, favoreció el desarrollo cultural
Ataque a Cerdeña. Muyahid ya había demostrado que era un personaje ambicioso con su toma del poder en Denia y con la conquista de las islas orientales. Sin embargo, no se conformaba con su pequeño reino y un año después de la integración de Balears decidió aprovechar los puertos insulares como base para atacar Cerdeña. En cierta forma se anticipó a Jaume I al buscar una salida hacia el Mediterráneo ante la imposibilidad de crecer en la península. Según las crónicas, en 1015 reunió una flota de 120 naves y un ejército de mil soldados. Al principio, las cosas se desarrollaron bien para sus intereses, pero el papa Benedicto VIII reunió las flotas de Génova y Pisa y un año después los reinos cristianos no solo habían recuperado el control de Cerdeña sino que apresaron a la mujer y al herederos al trono de Denia, Alí Iqbal al-Dawla.
Las crónicas musulmanas se muestran críticas con las habilidades militares, sobre todo marineras, de Muyahid. El historiador Al Dabbi recoge por vía indirecta el testimonio de un testigo de la debacle de las huestes dianenses e isleñas en Cerdeña: "Yo me encontraba con Abu al-yays Muyahid en la guerra de Sardaniyya. Había entrado con las naves a uno de los puertos de la isla, contra la directa amonestación de su primer piloto Abu Harub, cuando, de repente, se levantó un vendaval que de una en una, lanzó nuestras naves hacia tierra, donde los rum [los cristianos] no tenían otra cosa que hacer que pillar a los nuestros y matarlos. Ante cada una de las naves que veía caer en sus manos, Muyahid rompía en llanto desconsolado, no pudiendo ni él ni ningún otro hombre en el mundo ayudar a los musulmanes ante aquella furia del mar removida por los vientos".
Muyahid murió en 1045 y le sucedió su hijo primogénito, al Dawla, nacido de una madre cristiana, que siguió una política pacificadora y de tolerancia con los mozárabes. Su falta de dotes militares propició la decadencia de la taifa de Denia.
Tercer capítuloCaída de la taifa de Denia y taifa independiente de Mallorca
El gobernador o valí de las islas comenzó ya en época del reinado de al-Dawla una política de autonomía con respecto a Denia. Al-Dawla reinó de hecho solo sobre los territorios peninsulares. Sin embargo, hay que esperar hasta 1076, cuando Denia cae en poder de la taifa de Zaragoza, para que se constituya formalmente la taifa de Mallorca.
Rosselló Bordoy considera que este periodo es "tal vez el único momento de plena independencia de los baleáricos a lo largo de su historia". No se puede obviar que los reyes de Mallorca legitimados por el testamento de Jaume I eran feudatarios de la Corona de Aragón. Mientras los territorios peninsulares de la taifa de Denia caían en manos de los zaragozanos "en las Islas Orientales, sin estridencias, sin lucha, sin una traumática separación, los gobernadores impuestos por la férrea administración dianense dejaron de ser valíes o gobernadores para convertirse en emires o monarcas", según la explicación de Rosselló Bordoy.
Los mallorquines independientes siguieron haciendo lo mismo que durante su dependencia de Denia: se dedicaron al fomento de las artes y de la piratería, según la terminología de los reinos cristianos, aunque desde la óptica dianense se trataría de una actividad corsaria sometida a los gobernantes de la época. Y en esta controvertida y lucrativa actividad encontraron su perdición los emires mallorquines.
EpílogoLa invasión pisano catalana de 1114-1115
El arzobispo de Pisa y el conde de Barcelona sellaron en 1113 una alianza para invadir las islas y dar un escarmiento a los corsarios que infligían graves daños a su comercio. En agosto del año siguiente los cruzados desembarcaron en las proximidades de ses Fontanelles y comenzaron el asedio a la ciudad. Esta acción militar nos ha dejado el Liber Maiolichillus, la descripción más completa de lo que fue la ciudad de Palma durante la dominación musulmana. Una vez concluido el asalto y tomada la medina a sangre y fuego, pisanos y catalanes se dedicaron, como no podía ser de otra forma según los usos de la época, al saqueo.
De esta forma acabó la taifa que primero fue de Denia (hecho del que se cumple un milenio) y después fue independiente hasta la llegada de la flota pisano-catalana (acontecimiento del que también en este año se cumplen nueve siglos).
Las tropas cristianas no permanecieron mucho tiempo en las islas. Advertidas de la llegada de los almorávides cargaron en sus navíos todo cuanto pudieron y regresaron a sus casas. Los nuevos pobladores comenzaron su control sobre las islas. Encontraron una de las ciudades más bellas y extensas del Mediterráneo en la edad media destruida por el enemigo. Poco debía quedar de la urbe descrita con bellas palabras por el poeta Ibn al Labbana, que Guillem Rosselló Bordoy tradujo:
"Es la ciutat a la qual la coloma ha prestat el seu collar
A la qual el paó ha vestit amb llurs plomes
És com si les aigües fossin vi
I els patis de les seves cases, les copes"
La cruzada había sido el principio del fin de la dominación musulmana, 114 años después Jaume I incorporó las antiguas islas orientales de al Andalus a la corona catalano-aragonesa.
Son historias dels temps dels moros, recuerda Rosselló Bordoy. Una expresión que se ha utilizado para designar algo que ocurrió en un tiempo muy antiguo, indeterminado y oscuro. La historia de la dominación musulmana sigue ajena a los intereses de los isleños. "Llavors venguérem es mallorquins", así le contaban los payeses la conquista de Jaume I a Antoni Mas i Forners. Parece que nunca hemos querido reconocer que hubo otros mallorquines que nos dejaron un legado digno de ser estudiado y divulgado.
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