Pere Riudavets Sales tiene muchas probabilidades de superar los cien años. Y no sería un caso extraño en su familia, originaria de Menorca. Su tío Joan llegó a cumplir 114 años y con esa edad fue el hombre más longevo del mundo. Su tío Pere llegó a los 105 años, y su padre falleció con 102 años. Así que Pere, a sus 78 años está convencido de que tiene mucho tiempo por delante y lo quiere aprovechar. Le gusta pintar, la música y con su esposa solían salir, viajar... Pero se quedó viudo y Pere se encontró "muy solo". Ahora no, al menos no tanto. "Me siento realizado y es una actividad que me gusta. Me ayuda a sentirme un poco más integrado en la sociedad", explica este jubilado sobre su etapa ´universitaria´.

Pere, como muchos otros mayores de nuestras islas, no quiere ser un jubilado con mucho tiempo libre y sin nada que hacer, así que se matriculó en la UOM, la Universitat Oberta per a Majors de la UIB. Con ellos viajó hace muy poco a Turquía y ha redactado el diario del viaje, en inglés, porque lo aprendió hace años con el curso English by radio de la BBC. Sus hijos le llaman ´el autodidacta´, porque siempre se ha esforzado en conseguir cosas y superarse, desde que nació con cataratas...

Disponer de más tiempo y no querer desaprovecharlo es el denominador común de los universitarios más mayores. Del grupo que ha acudido al edificio de sa Riera, donde está la sede de la UOM, Carme Gimeno es la más joven, a sus 59 años. "Siempre me ha gustado ir a clase y pensé que ahora podría acabar la carrera de Derecho... Pero me dieron a conocer el programa de la UOM y el año pasado ya me matriculé", comenta. Las tardes las dedica a asistir al curso, a investigar, preparar trabajos... pero también se ha puesto al día en nuevas tecnologías, idiomas, va a pilates, a restauración de muebles, montar en bici y, como no, cuidar a su nieta pequeña "de tanto en tanto".

Porque hay mucha gente mayor que es indispensable para que muchos hogares funcionen. No sólo porque sus pensiones se hayan convertido en parte del sustento económico en esta crisis, sino porque son piezas fundamentales para encajar horarios de niños y padres, encargándose de ir a buscar y acompañar a los nietos al colegio.

Pero también los hay que no quieren renunciar a sus aficiones, a sus intereses. "Yo era muy vergonzosa, no hablaba y lo de los demás siempre pasaba por delante. No porque ahora esté jubilada, sino por ser más mayor, pensé que lo que nunca vuelve es el tiempo y por no saber decir que no estaba perdiendo tiempo", explica Carme.

Paco Ropero tampoco quiere dejar de hacer las cosas que le gustan, y que son muchas. A sus 66 años le falta tiempo para poder hacer todo lo que quiere y, como no, cuidar de su nieto más pequeño. Entró en la UOM por la música, quería cantar en su coral y para ello debía ser uno de sus alumnos. Así que se matriculó en el diploma Senior y ya ha acabado los tres cursos. "Tengo un cierto orgullo porque en mi familia ya había diplomados y ahora he recuperado la autoridad", comenta con sentido del humor pero convencido. "Hay temas en que no puedes intervenir porque los diplomados están por encima... Por ejemplo, en astronomía. En una de las asignaturas visitamos el Observatorio de Costitx y ahora puedo participar en una conversación...".

Vínculos sociales

Pero la universidad también supone abrirse a la sociedad y conocer a personas con los mismos intereses y se van formando grupos de amigos. Como el de habaneras en el que canta Paco de pueblo en pueblo y que ya ha llamado la atención de una promotora de espectáculos.

Escuchando sus reflexiones está Carme Orte, directora de la oficina de programas de la UOM y Liberto Macías, el técnico académico que los conoce bastante. Los dos se muestran de acuerdo en que estos alumnos tienen unas peculiaridades distintas al resto de universitarios, son muy aplicados. "Les gusta mucho aprender y se implican, y esto el profesor lo nota mucho. También son más críticos. Si el profesor no les gusta, se van", menciona Orte a modo de ejemplo.

La UOM funciona desde 1998 y se puso en marcha para posibilitar el aprendizaje a lo largo de toda la vida y para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Desde sus inicios se ha ido adaptando a la realidad de los mayores, que poco tiene que ver con los jubilados de hace 20 años. De hecho, si les hubieran dicho que los alumnos mayores de 55 años también se irían de intercambio, no se lo hubieran creído. Y así es. Este año, a través del programa europeo Grundtvig, un grupo viajó a Polonia y otro a Turquía. De esas experiencias guardan fotografías, mantienen en contacto con los alumnos, también mayores, de allí, y les esperan el próximo mes de abril para enseñarles Mallorca y, sobre todo, la serra de Tramuntana, sobre la que se han centrado en este proyecto.

"La UOM dentro de diez años no será ésta, creo que será más de autoaprendizaje", pronostica Orte, quien se maravilla de la actividad de estos universitarios, encasillados en la tercera edad pero que no tienen nada que ver con el estereotipo de persona mayor que se resigna a dejar de ser útil. Sus inquietudes son muchas.

De hecho, Francisca Mir tiene complicado poder completar el último curso. Entre las clases de pilates, la coral y el teatro, no dispone de tiempo. Y eso que está jubilada. Pero quiere disfrutar ahora que no tiene obligaciones familiares y disponer de tiempo para pasarlo con su marido. Paquita, como la llaman sus amigos, califica sus estudios reglados de "muy básicos", pero habla idiomas, que aprendió por necesidad, ya que trabajaba en las tiendas del hotel Valparaíso. Y ahora le han sido muy útiles para poder participar en el intercambio con Polonia.

Al igual que el resto de sus compañeros de universidad, ella necesitaba hacer algo con su tiempo. "En el momento en que dejas de trabajar, te aislas y echas de menos el contacto con otra gente". Carme Orte lo suscribe: "A ciertas edades se pierden las amistades y los vínculos". En el caso de Paquita, de Pere, de Paco y de Carme, estudiar les ha dado la oportunidad de conocer a más gente como ellos, que son un buen ejemplo de la filosofía de la Universitat per a Majors: "Queda mucha vida por vivir".