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06.12.2018

40 años de la Constitución:
un recorrido por la historia de la Carta Magna

El 6 de diciembre de 1978 el pueblo español votó en referéndum el texto constitucional, fruto de intensas negociaciones durante más de quince meses

diputados

Adolfo Suárez, presidente del Gobierno en 1978, con el grupo parlamentario UCD, el día de la aprobación en el Congreso de los diputados de la Constitución. EFE

La Carta Magna ha experimentado solo dos reformas puntuales desde entonces, y llega a 2018 con los partidos distanciados sobre su futuro. Mientras algunas formaciones quieren impulsar cambios profundos, otras son solo partidarias de introducir cambios limitados en la primera Constitución de nuestra historia que se elaboró desde un amplio consenso político.

El camino hasta su nacimiento no fue fácil. La Constitución de 1978 se convirtió en la primera que se redactaba como tal desde la republicana de 1931, y se erigió en un modelo de éxito en el camino de la Transición, un periodo excepcional que condujo de la dictadura de Francisco Franco a la democracia parlamentaria.

El texto fue aprobado el 31 de octubre de 1978 por el Congreso de los Diputados y el Senado y el 6 de diciembre el pueblo español la refrendó en referéndum con un 88,5% de votos afirmativos y un 67% de participación. El Rey sancionó la Constitución el 27 de diciembre de 1978 y el BOE la publicó dos días después, el 29.





Los '7 magníficos' de la Constitución

Siete diputados con pensamientos políticos muy dispares fueron los encargados de discutir y firmar la Carta Magna

Gemma Tenas y Argiñe Uriarte

Fueron los llamados padres de la Constitución de 1978. Con ideologías más que distintas lograron consensuar ideales para finalmente dar su visto bueno y firmar una Carta Magna que ha llegado hasta nuestros días. Gabriel Cisneros Laborda (UCD), Manuel Fraga Iribarne (Alianza Popular), Miguel herrero Rodríguez de Miñón (UCD), Jordi Solé Turá (PSUC), José Pedro Pérez-Llorca Rodrigo (UCD), Miquel Roca I Junyent (Pacte Democràtic per Catalunya) y Gregorio Peces-Barba (PSOE) fueron los encargados de poner nombre a un texto que, en la actualidad, con claros defensores y detractores, cumple 40 años.

La dimensión de su trabajo ha ido creciendo con el tiempo, debido a una tarea nada fácil, en un delicado trance histórico, con momentos de crisis y gran zozobra, como cuando el socialista Gregorio Peces-Barba abandonó la ponencia antes de que se firmara el anteproyecto enviado a la Comisión.

Las sesiones de la ponencia, celebradas a puerta cerrada, no fueron un camino de rosas para unos protagonistas que partían de posiciones ideológicas dispares e incluso antagónicas.

VÍDEO: El políptico de los ponentes constitucionales





En primera persona: así lo vivieron

Jorge Garma y Marc Marce

Importantes personalidades políticas recuerdan cómo vivieron el proceso gestacional de la Constitución, así como su aprobación y todos los cambios que se vivieron en la sociedad.



De "La Pepa" a 1978: Las siete constituciones españolas

Por extensión, la más larga fue "La Pepa" con 348 artículos. Las más cortas, las de 1837 y 1845.

Soledad Álvarez/EFE

La guerra de la Independencia de 1812 y el referéndum de 1978: entre esos dos hitos se sitúan las siete constituciones que ha tenido España, cada una de ellas reflejo de las convulsiones políticas por las que ha atravesado el país en los dos últimos siglos.

Desde principios del XIX, España ha recorrido una larga e inestable historia constitucional con la alternancia de textos conservadores y progresistas, a excepción de la actual, que fue fruto de un amplio consenso político y social.





Memoria gráfica: de la aprobación en las Cortes al referéndum del 6 de diciembre





¿Cómo hemos cambiado?

España 40 años después de la Constitución: más grande, más rica, más vieja

Luis Sanz y Matilde Martínez/ EFE

España es un país muy distinto del que aprobó la Constitución hace cuarenta años: más grande, más rico y abierto al mundo, pero con viejos problemas sin resolver, como el paro, y preocupaciones nuevas como el envejecimiento de la población.



POBLACIÓN

  • La población española ha crecido un 25,7 por ciento en estos cuarenta años, al pasar de 37.135.719 habitantes en diciembre de 1978 a 46.652.302 a principios de 2018.
  • La edad media de la población, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha pasado de 30,4 a 43,1 años.
  • El envejecimiento de la población se explica fundamentalmente por dos causas: el aumento de la esperanza de vida, que ha pasado de 74,6 años en 1978 a más de 83 en 2017, y sobre todo por la caída de la tasa de natalidad.

MENOS NIÑOS

  • Si en 1978 se producían 18 nacimientos por cada mil habitantes, los datos de 2017 reflejan que hubo 8,4 por mil.
  • La edad media para la maternidad era de 28,5 años y ahora supera los 32. Si entonces nacieron 636.892 niños (frente a 296.781 defunciones), en 2017 fueron 390.024 los nacimientos (421.269 muertes).
  • Con esas cifras, el saldo vegetativo de la población española era positivo en 1978 con 340.111 personas más, mientras que el año pasado fue negativo al caer en 31.245 personas. No obstante, la población española ha vuelto a crecer en los últimos dos años gracias a la inmigración, otro de los grandes cambios demográficos que se ha producido en estos años.

EL AVANCE DE LA SANIDAD DISPARA LA ESPERANZA DE VIDA

  • La esperanza de vida de los españoles en 1978 era de 74,6 años, mientras que ahora supera los 83 años, la segunda más alta del mundo después de Japón.
  • La principal causa de muerte hace cuatro décadas eran las enfermedades infecciosas y parasitarias, mientras que ahora son las patologías cardiovasculares y los tumores. Otro importante cambio ha sido la reducción de la mortalidad infantil (bebés menores de un año), que ha pasado de 17,11 muertes por cada mil a 2,75 por mil.
  • España es uno de los países con más médicos, 3,9 por cada mil habitantes al cierre de 2017, mientras que en 1978 eran 2 por cada mil habitantes.


UN PAÍS MÁS RICO PERO CON
UNA ASIGNATURA PENDIENTE: EL PARO

  • En estos cuarenta años una gran evolución de la economía del país: con datos de finales de 2017, el PIB per cápita se situaba en 24.999 euros frente a los 1.852 euros de 1978.
  • En cuanto al mercado laboral, la Encuesta de Población Activa (EPA) del Tercer Trimestre sitúa la población ocupada en 19.528.000 personas y el número de parados en 3.326.000, lo que supone una tasa de paro del 14,5 por ciento.
  • Hace cuarenta años había 12.325.500 ocupados y 1.016.300 parados, un 7,62 por ciento, lo que prueba que el desempleo es una de las asignaturas pendientes de la economía española.

UNA ECONOMÍA DE SERVICIOS

  • Otro cambio de gran relevancia es la pérdida de peso de la agricultura y la industria en la economía en favor del sector servicios. Los empleos en el sector servicios casi se han triplicado pasando de 5,2 millones a 14,8. Si en 1978 había 2,4 millones de ocupados en el sector agrícola, ahora son solo 768.400, mientras que la industria ha perdido casi setecientos mil ocupados, al pasar de 3.407.100 a 2.725.700. Por contra, los empleos en el sector servicios casi se han triplicado pasando de 5,2 millones a 14,8.
  • Otros indicadores económicos que dan idea de la transformación de la economía se refieren a la inflación (16,5 % en 1978 y 2,3 % según el último dato, correspondiente al mes de octubre) o la evolución del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que ha pasado de 108,18 euros (18.000 pesetas) el año de la Constitución a 735,90 actualmente.

EL ACCESO A LA TECNOLOGÍA

  • El porcentaje de españoles con estudios superiores ha pasado en estas cuatro décadas del 1,8 por ciento de la población al 12,9 por ciento, a la vez que se ha reducido el porcentaje de analfabetos pasando del 9 por ciento al 1,63 por ciento. Estos cambios en la educación se han visto acompañados de la revolución tecnológica, a la que España se ha sumado como el resto del mundo.
  • Si en 1978 TVE generalizó las emisiones en color, hoy un 99 por ciento de los hogares disponen, según el INE, de al menos una televisión, mientras que un 98 por ciento cuentan con teléfono móvil.
  • Obviamente no hay elementos para la comparación en el caso de los móviles, los ordenadores o el acceso a Internet, del que disponen un 86,4 por ciento de los hogares, ni tampoco en el uso de las redes sociales, salvo que en 1978 se llamaban bares en lugar de Twitter, Facebook o Instagram.

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Gemma Tenas