José María Aznar fue presidente de la Junta de Castilla y León durante dos años. Entre 1987 y 1989, cuando fue elegido candidato del PP a la presidencia del Gobierno y abandonó el cargo. Este lunes compartió un coloquio con Alfonso Fernández Mañueco después de unos días muy duros para el actual presidente castellanoleonés, al que quiso brindar un apoyo sin matices. 

El expresidente del Ejecutivo valoró la trayectoria política de Mañueco, “que ha sido alcalde de Salamanca, presidente de la Diputación, consejero autonómico y ahora presidente de la Junta, ha sido muchas más cosas que yo”, dijo, y se mostró comprensivo ante la situación vivida con su socio de Gobierno, Vox, sin referirse a él: “Tal y como van las cosas en Castilla y León, también en España, y viendo los deseos de los ciudadanos de estabilidad, progreso y normalidad… Pues creo que van a ayudar mucho a los esfuerzos de Mañueco. Y que todo eso va a cuajar y va a cuajar bien”, dijo Aznar refiriéndose a las futuras mayorías amplias del PP

Aznar no dudó en recalcar que “la peor situación que hay en la vida política es estar en la oposición y la mejor es gobernar”. “Todo lo demás es blabla. Luego hay otras dos situaciones mejores que estar en la oposición: gobernar en coalición o tener apoyo parlamentario para gobernar”, zanjó.

El expresidente del partido puso en valor en todo momento “el liderazgo” actual del PP a nivel nacional, pero también autonómico. Y lanzó muchos recados a la anterior dirección y a la situación en la que llegó a quedar el partido. “Vivimos una época en la que en un año el PP ha pasado de ser un enfermo muy delicado a aspirar a una mayoría de Gobierno. La transformación ha sido espectacular”, dijo Aznar. “El PP estaba en una situación tan límite que si venía alguien y le empujaba por la espalda… se podía caer. Afortunadamente pasó lo que pasó. Y hoy el PP puede decir que aspira a pedir una mayoría suficiente que le permita gobernar. Ya veremos en las fórmulas que se puedan mantener”, insistió el expresidente.

En este mismo foro, ‘Aula de Liderazgo’ de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, Aznar y Pablo Casado se enfrentaron hace un tiempo. El exlíder de PP reivindicó las dificultades de su liderazgo mientras su padrino político insistía en que él fue capaz de unificar todo el centro derecha en torno a las siglas populares en 1996. Casado insistió en que “en este momento con la fragmentación de partidos la reunificación es otra cosa”. Y no solo eso, el entonces líder del PP habló de “injusticias” y “deslealtades” escenificando por primera vez una distancia clara con Aznar.

En esta ocasión, el ambiente era muy distinto y de comprensión total a Mañueco. Hasta el punto de que el presidente de la Junta, preguntado por la época política actual y la que vivió en primera línea el expresidente, retomó la idea de que las cosas son muy distintas con el asentimiento de Aznar: “Los movimientos electorales ahora son muchísimo más rápidos. Puedes pasar de rozar la mayoría absoluta a ganar simplemente. La volatilidad no se producía antes. Esa normalidad tenemos que recuperarla también en procesos electorales, pero también es verdad que hay más partidos y que tienen más fuerza”, dijo sin encontrar matices.

El expresidente también auguró que las elecciones municipales “marcarán claramente una tendencia” de cara a las generales. “Siempre ha sido así”, repitió, mostrándose convencido de que el PP obtendrá un buen resultado en la próxima cita de mayo.

El proceso constituyente de nuevo

Como ya hizo en otra ocasión, Aznar aseguró que si la coalición de PSOE y Unidas Podemos reeditara su Gobierno tras las próximas generales, “se abrirá un proceso constituyente de manera irreversible con consecuencias que no sabemos en este momento y que afectan a la vigencia de la Constitución y a la persistencia histórica de la Nación española”. 

Es una idea que desde hace tiempo repite el expresidente y que han ido asumiendo dirigentes como Alberto Núñez Feijóo o Isabel Díaz Ayuso. “Nunca habíamos vivido que el Gobierno de España dependiese de los que quieren destruir el orden constitucional. En la España de la Transición, Alfonso Suárez coqueteaba algo con Carrillo para mortificar al PSOE. En la época de Felipe, el PSOE coqueteaba con Fraga para mortificar a Suárez. En la época mía se coqueteaba algo a Anguita para mortificar a Zapatero. La gran diferencia es que ahora, estructuralmente, se fía la política, la supervivencia, el futuro y el país a pactar con aquellos que quieren destruir la Constitución”, advirtió hablando de Pedro Sánchez.

El aborto

Los dos dirigentes pasaron de puntillas por la crisis vivida en la última semana, aunque se produjeron algunas referencias. Mañueco insistió en que su Gobierno “plantea medidas sobre la natalidad y de apoyo a la familia”. Y preguntado expresamente por la postura del PP sobre el aborto, el presidente de la Junta intentó sortear la cuestión remitiéndose a la que parece ahora la postura oficial de la dirección nacional: asumir la ley de plazos vigente hoy, y negar la posibilidad de que las menores de edad puedan abortar sin el conocimiento y el consentimiento de los padres.