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Investigación

La Corte de Londres verá este martes el recurso del emérito por la demanda civil de su examante, por Ernesto Ekaizer

Juan Carlos I insiste en que el acoso a Corinna fue hecho en todo caso en una función oficial que atrae la inmunidad de Estado

El entonces rey Juan Carlos I y Corinna zu Sayn-Wittgenstein en una imagen del año 2013.

Zu Sayn-Wittgenstein versus Borbón y Borbón. Estado de la Audiencia: Convocada el 8 de noviembre de 2022. Tiempo estimado de duración en horas, seis”, dice la última referencia en el tablón de anuncios de la Corte de Apelaciones, división civil, del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, el pasado viernes 5 de noviembre sobre la sesión que se celebrará este martes para oír los argumentos de la defensa del rey emérito conta la demanda civil de su examante Corinna por acoso, seguimiento ilegal y difamación solo para los años en que el actual emérito era rey. Es decir entre 2012 y el 18 de junio del 2014. Los posteriores, 2014-2020, serán enjuiciados -según ya se ha resuelto por sentencia el pasado 27 de julio- en la jurisdicción inglesa.

Los abogados de Juan Carlos I -que seguirá la vista vía YouTube en tiempo real desde la isla Zaya Nurai Island, a 20,5 kilómetros o 15 minutos en barco desde Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos- insistirán, desde la negación de los actos de acoso a su examante Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, que, en todo caso, ellos se produjeron “en función oficial”, cuando el rey estaba en ejercicio y el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), general Félix Sanz Roldán, actuaba en “función oficial”.

Ello, pues, según el bufete de abogados Carter Ruck, protegería a Juan Carlos I de los presuntos actos de acoso en aplicación de la ley de Inmunidad de Estado del Reino Unido (1978).

Los citados abogados se aprovecharon de la circunstancia de que la acusación, los letrados de Corinna, sostuvieron en sus argumentos escritos que el general Sanz Roldán, jefe del CNI, había actuado por órdenes de Juan Carlos I, rey y jefe de Estado de España.

Recurso limitado

El 'barrister' de Corinna, James Lewis, - así se le llaman a los abogados de alto rango que defienden los casos en los tribunales o barra- explicó que aludir a Sanz Roldán no implicaba sostener que había actuado, al amenazar y/o promover entradas en las casas de la examante del rey en sus casas de Londres, Mónaco y Suiza, “en su función o capacidad oficial”.

Pero los dos jueces explicaron que el asunto merecía una aclaración y, por ello, autorizaron un recurso limitado a la defensa del emérito.

El bufete Carter Ruck, contra lo que es una norma en los tribunales ingleses, se niega a distribuir entre los periodistas lo que se llama el 'skeleton argument' o el esqueleto/documento con los argumentos que se distribuyen entre las partes y el público. El pasado viernes, este periódico solicitó a uno de los socios del bufete, Lawrence Northmore-Ball, un ejemplar de los argumentos. Pero no obtuvo respuesta.

“No quieren que quede en evidencia el hecho de que se esconden detrás del CNI para proteger la conducta de Juan Carlos I”, dijo una fuente judicial en Londres a EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, del grupo Prensa Ibérica.

El proceso de pruebas no comenzará hasta que los dos jueces de apelación adopten su resolución sobre la inmunidad del periodo comprendido entre 2012 y el 18 junio de 2014. “Se puede estimar que esa resolución tardará un par de meses mes en llegar. Quizá después de Navidad. En todo caso la investigación de las pruebas no comenzará hasta 2024, una vez finalizada la fase de cuestiones previas”, dijo la fuente.

Lista de testigos

El general Félix Sanz Roldán es uno de los primeros en la larga lista de testigos, junto con Juan Carlos I, que los abogados de Corinna aspiran a interrogar em el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales cuando comience la instrucción de la demanda. Pero si los abogados de Juan Carlos ganan la inmunidad descrita, Sanz Roldán quedaría al margen de la causa.

Según ya informó este diario, el CNI habría actuado en Mónaco, en la entrada del domicilio y oficinas de Corinna, en mayo de 2012, a través de la firma española Eulen Seguridad la cual, a su vez, subcontrató con la empresa monegasca Algiz Security.

David Álvarez, presidente del grupo Eulen, fue una de las últimas personalidades premiadas por Juan Carlos I el 20 de mayo de 2014, poco antes de abdicar, y se le concedió un marquesado. Álvarez se convirtió en el último marqués de Juan Carlos I, el marqués de Crémenes.

Precisamente, en su sentencia del 24 de marzo pasado, el juez Matthew Nicklin no dio por hecho “que los actos de acoso en Londres, Mónaco y Suiza fuesen conductas gubernamentales o soberanas”, sino “un acto que cualquier ciudadano privado puede ejecutar”. El juez sugería, pues, dejar para una fase posterior, en la investigación de los hechos, precisar ese punto.

Los abogados de Juan Carlos I han atacado la posición y los jueces de la Corte de Apelaciones han considerado apropiado elucidar este punto mediante una “cirugía fina”, lo que exigía examinar el recurso de apelación, lo cual llevó a la autorización limitada de la apelación prevista para este martes 8 de noviembre.

La importancia de este proceso es tal que se ha convertido en el justificante de facto de la prolongación del autodestierro de Juan Carlos I en Emiratos Árabes Unidos, ahora convertido en toda regla. Porque archivadas las diligencias de investigación en Suiza sobre los 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) y más tarde en España, regularizaciones fiscales mediante, no existen motivos legales para que el emérito permanezca fuera de España. Se trata por tanto de mantener a Juan Carlos I lejos del Palacio de la Zarzuela para que las revelaciones de carácter íntimo que aflorarán en el pleito civil londinense no sigan salpicando de manchas a la Casa de Su Majestad el Rey Felipe VI.

Podcasts comprometedores

Que este diagnóstico de la Casa Real no era desacertado se advierte, por ejemplo, en la serie de podcasts que se están difundiendo desde Londres con entrevistas a Corinna zu Sayn-Wittgenstein en coincidencia con la audiencia de este martes 8.

La examante rememora su relación con Juan Carlos I entre 2004 y 2009, fecha de su ruptura sentimental pero no de la amistad que ambos mantuvieron hasta más tarde, y que incluyeron la cacería de elefantes del 12-13 de abril de 2012 en Botsuana.

En la segunda entrega de la serie, la examante recuerda que Juan Carlos I “regresaba de sus viajes con bolsas llenas de dinero”.

El propósito aparente consiste, según fuentes consultadas en la capital londinense, en mostrar que la relación entre ambos era una relación estable y seria, en la cual, Corinna vuelve a contar, Juan Carlos I llegó a pedirle varias veces que contrajeran matrimonio y que, incluso, en una de esas oportunidades viajó a Alemania para pedirle su mano a Finn Bönning Larsen (1920-2009), su padre.

¿Qué sabe Felipe VI sobre lo que puede aflorar en el pleito de Londres?

Lo que su padre le pudo contar en su conversación de algo más de una hora -se habló de cuatro horas, pero se trató sin duda de una exageración- el pasado 23 de mayo en el Palacio de la Zarzuela durante su única y última visita a España.

Por alguna razón -poderosa, claro- Felipe VI prefiere que siga viviendo en la colosal mansión de Zaya Nurai Island.

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