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Cataluña

Junts retira ahora la exigencia de restituir a Jordi Puigneró en el Govern

La posconvergencia mantiene la voluntad de que el Consell per la República tutele la dirección estratégica del procés

Jordi Puigneró y Pere Aragonès. EP

Agotado ya el plazo dado por Junts a Esquerra para lograr un acuerdo que salve el Govern, los posconvergentes deciden este lunes la pregunta que someterán a la militancia del partido en una consulta interna. Los canales de comunicación entre el president Pere Aragonès y el secretario general de JxCat, Jordi Turull, estuvieron abiertos, con mayor o menor intensidad, durante el domingo, pero no alcanzaron un pacto que recondujera la situación. Pero, a última hora de la noche, la posconvergencia rebajó una de sus exigencias, la que exigía la restitución de Puigneró.

Junts anunció el jueves pasado que sometería a consideración de la militancia la permanencia o no en el Consell Executiu pero que, antes, intentaría conversar 'in extremis' sobre una serie de concreciones sobre las tres condiciones que a su juicio no cumplen con el pacto de gobierno, que no aclaró hasta la tarde siguiente: la restitución de Puigneró, que se cree un nuevo 'estado mayor' con el Consell per la República como 'sanedrín', que se acepte su alineación en la mesa de diálogo aunque no sea de 'consellers', y que haya coordinación en el Congreso. Unos puntos que, según fuentes de Palau, están puestas a medida para no ser aceptadas, ya que forman parte de las principales renuncias del partido si fueran aceptadas por Aragonès.

Al ver que no se desencallaba la situación y que ERC mantenía que eran condiciones innegociables, Junts retiró la petición de que Puigneró volviera a su puesto. Y es que según varias fuentes, el propio exvicepresidente quiso salirse de la ecuación y pidió a Turull que no se usara su nombre para negociar con ERC. En declaraciones a RAC1, él mismo ha explicado que no pidió a su partido que incluyera su restitución como una de las condiciones para poder reconducir la crisis, sino que fue una propuesta que formuló Turull en la maratoniana reunión de la dirección del pasado jueves, y que para él no era "ningún inconveniente" si era "bueno para la estrategia negociadora". No obstante, decayó al ver que la situación era inamovible.

Fuentes de Presidencia defienden que ayer por la noche se les envió vía whatsapp, de forma genérica, que mantenía la voluntad de que el ente parainstitucional de Carles Puigdemont fuera el mando de la dirección estratégica (algo inasumible para los republicanos), pero dejaban atrás la petición sobre Puigneró. "No resuelve nada y que plantea muchas más dudas", afirman.

Estas voces se muestran a la espera de lo que decida Junts en la ejecutiva de este lunes, para ver el sentido de la pregunta interna. Todo esto, además, con la posconvergencia dividida sobre la decisión a tomar, ya que varios altos cargos y consellers defenderán activamente que no haya un divorcio con ERC. Sin ir más lejos, la consellera d'Acció Exterior, Victòria Alsina, ha anunciado que se ha dado de alta en la formación para defender esta opción, aunque no podrá votar, ya que el censo solo incluirá a afiliados con una antigüedad de al menos seis meses.

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