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Diario de Mallorca

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Junta de Andalucía

Andalucía tendrá una batalla paralela en el Senado

Elías Bendodo, Juan Bravo, Juan Espadas y Susana Díaz se verán las caras en la Cámara Alta una vez que el Parlamento de Andalucía ha aprobado el nombramiento de los nueve representantes por designación autonómica

Juanma Moreno, rodeado por los cinco senadores por designación autonómica del PP.

Andalucía tendrá una batalla política paralela en el Senado. Elías Bendodo, Juan Bravo, Juan Espadas y Susana Díaz se verán las caras en la Cámara Alta madrileña una vez que el Parlamento ha aprobado el nombramiento de los nueve representantes por designación autonómica. Allí estará también Javier Arenas, quien continúa con los galones como portavoz adjunto del PP que le dio Alberto Núñez Feijóo. El choque está servido en clave sureña. El debate sobre el modelo de financiación autonómica mostrará las posturas enfrentadas de los dirigentes andaluces del PP y el PSOE.     

Senadores en calle Génova

La designación de Elías Bendodo y Juan Bravo se enmarca una estrategia para situar a la cúpula nacional del PP en el Senado, excepto en el caso de la secretaria general Cuca Gamarra que mantiene la portavocía en el Congreso de los Diputados. Tras ser fichados como coordinador general y vicesecretario económico, respectivamente, ambos se sentarán en la Cámara Alta junto al presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, y su mano derecha y vicesecretario de Organización, Miguel Tellado. La dedicación exclusiva que les exigió el líder gallego pasa, precisamente, por seguir los mismos pasos que él y Tellado, que se centraron en sus tareas en calle Génova con un sillón paralelo en la Cámara Alta. De ahí que Bendodo y Bravo no hayan repetido en el Gobierno de Juanma Moreno. De momento, ambos conservan los actas de parlamentarios andaluces aunque será difícil que lo compaginen. Sobre todo, Elías Bendodo. 

La continuidad de Espadas

Durante su discurso del debate de investidura, Juan Espadas esbozó un comentario encaminado a confirmar que alternaría el papel de líder de la oposición andaluza con su sillón en el Senado. El hecho de que no se centre en exclusiva a su labor parlamentaria fue criticado por ciertos sectores del PP, aunque sin grandes alardes porque tanto Juanma Moreno como Javier Arenas ya habían compaginado antes ambas funciones y lideraron al PP en el Parlamento andaluz sin dejar de ser senadores. Ahora bien, la continuidad de Espadas en la Cámara Alta también ha abierto paso a las especulaciones relacionadas con la necesidad de tener un ‘plan B’ en caso de que pierda el poder orgánico adquirido en el partido. Su liderazgo ha sido cuestionado tras los resultados del 19J y la influencia en Ferraz de María Jesús Montero supondría una amenaza a medio plazo para él. 

La sombra de Susana Díaz

Las tres plazas del PSOE seguirán abrigando, como ya sucedió cuando Juan Espadas abandonó la alcaldía de Sevilla, una llamativa convivencia entre los dos grandes rivales de las primarias andaluzas de hace poco más de un año. De hecho, tras el fracaso en el 19J, el partido se apresuró a airear que Susana Díaz conservaría el sillón de senadora al que se retiró tras su derrota orgánica. Era una forma de contentarla para que  no agitara el tenso avispero de los ‘susanistas’, después de que su sucesor perdiera tres de los 33 escaños conquistados por ella y la vitola de fuerza más votada. Eso sí, la sombra de la expresidenta andaluza seguirá siendo alargada. Su carácter sale a relucir aún. Se comprobó el pasado sábado cuando asistió a la toma de posesión de Juanma Moreno. En las inmediaciones del Palacio de San Telmo, Díaz -que se mantuvo al margen de la campaña electoral- no derrochó sintonía con Espadas e hizo unas declaraciones en las que se podía leer entre líneas. Una vez que el Senado fue la fórmula con la que esquivó el ocaso, ella reivindicó la utilidad de la Cámara Alta. El recado quedó claro cuando lamentó que este ágora sea noticia por el ingreso en ella de líderes políticos. El tercer puesto es para un malagueño, el edil veleño Víctor González, que se quedó en puertas de ser parlamentario. En cambio, Marisa Bustinduy dejará esta cámara.   

El resurgir de Javier Arenas

Los populares han subido hasta cinco senadores autonómicos cuando únicamente habían logrado en 2018 dos de estos puestos, que venían siendo ocupados por Javier Arenas y Teresa Ruiz-Sillero. Ambos continuarán ahora junto a Bendodo, Bravo y la exalcaldesa jerezana María José García-Pelayo, que ocupaba un sillón en el Congreso de los Diputados. En esta cámara se asiste, precisamente, al resurgir experimentado tras el cambio en la dirección nacional del PP por Arenas, quien es senador de forma ininterrumpida desde 2008 y antes lo fue entre los años 1993 y 2000. El político sevillano, que ganó sin premio con 50 escaños las elecciones andaluzas de 2012, será una especie de ‘guía’ para todos los senadores andaluces del PP. Además, Arenas ha reforzado su rol en la Cámara Alta, al ser rescatado por Feijóo como uno de los portavoces adjuntos del PP. El buen momento que atraviesa quedó claro en cuanto se organizó el congreso extraordinario que puso fin a la etapa de Pablo Casado. Otro detalle que lo corrobora es que su antaño ‘mano derecha’ Antonio Sanz es el hombre fuerte del nuevo Gobierno de Juanma Moreno, a raíz de la marcha a Madrid de Elías Bendodo.  

Cambio de última hora en Vox

El noveno senador por designación autonómica le correspondía elegirlo a Vox. La fuerza de derecha ha conservado a su representante a diferencia de Ciudadanos y Adelante Andalucía, que pierden a los suyos tras el 19J. Eso sí, el partido de Santiago Abascal anunció a última hora un cambio en sus intenciones. El cargo iba a ser ocupado por el lugarteniente en la campaña electoral de Macarena OlonaJacobo González-Robatto, «para dar continuidad al trabajo realizado durante estos años por él en el Senado». Ahora bien, el partido comunicó en vísperas del pleno parlamentario que «el criterio establecido de los cupos obligados de hombres y mujeres obliga a Vox a designar a una mujer, tras conocerse quiénes son los elegidos tanto por el PP como por el PSOE». Finalmente, la elegida ha sido María José Rodríguez de Millán, que en las elecciones andaluzas fue la candidata número dos por la provincia de Córdoba y se quedó en puertas del sillón de diputada autonómica. La nueva senadora es de Cabra, tiene 27 años, es graduada en Derecho por la Universidad de Sevilla y, la pasada legislatura, asesoró al Grupo Parlamentario de Vox en Andalucía. A esta carambola reaccionó de forma muy expresiva el exsenador malagueño que ahora es portavoz adjunto del PSOE en el Parlamento andaluz, Josele Aguilar: «No me digáis que no hay algo de justicia poética en que el senador que llamaba a Pilar Llop ‘señora presidente’ se quede fuera del Senado por la Ley de Igualdad», escribió Aguilar en Twitter. 

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