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Diario de Mallorca

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Tercera cita

Alineaciones, pactos y agendas: las claves de la mesa de diálogo

El Gobierno y la Generalitat se vuelven a reunir este miércoles en Madrid para avanzar hacia la 'desjudicialización' del conflicto catalán

Pedro Sánchez y Pere Argonès.

El Gobierno y la Generalitat volverán a reunir este miércoles a las 10 horas de la mañana la mesa de diálogo, el espacio de negociación que se impulsó para abordar el conflicto catalán. Las delegaciones institucionales prevén sellar medidas que avancen hacia la 'desjudicialización' de la política y firmar los acuerdos que llevan meses trabajando discretamente.

A un lado de la mesa estarán la 'consellera' de Presidència, Laura Vilagrà; el de Treball, Roger Torrent; el de Interior, Joan Ignasi Elena, y la de Cultura, Natàlia Garriga. En frente, la comitiva del Gobierno central, compuesta por el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, y la ministra de Política Territorial y Portavoz, Isabel Rodríguez. Estas son las claves del tercer encuentro:

¿Cuáles son las bases de la mesa de diálogo?

La mesa de diálogo fue parte del acuerdo alcanzado entre ERC y el PSOE para la investidura del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Ambos partidos pactaron este formato de diálogo con la voluntad de resolver el "conflicto político" entre Cataluña y el resto de España, un instrumento en el que los independentistas podrían plantear sus reivindicaciones, al margen de los asuntos competenciales y de inversiones, que se abordan en la comisión bilateral.

La literalidad del texto es que esta "mesa bilateral de diálogo, negociación y acuerdo para la resolución del conflicto político" estará compuesta por el Gobierno y la Generalitat "de forma paritaria y con los miembros que ambas partes decidan" y que se abrirá un "diálogo abierto sobre toda las propuestas presentadas", es decir, que habrá libertad de contenidos y que se debatirán "las posiciones al respecto de cada propuesta" hasta que los acuerdos se materialicen para que sean votados por la ciudadanía de Cataluña.

Tras las elecciones del 14 de febrero, ERC y Junts cerraron un acuerdo que deja sobre papel su voluntad de "continuar explorando al máximo" la mesa de diálogo "sin dilatarla innecesariamente", mientras los posconvergentes quisieron puntualizar que, pese a su escepticismo, se comprometían a no torpedear este foro "asumiendo dar una oportunidad a este espacio para que sea un punto real de negociación".

"ERC y Junts acuerdan trabajar desde la confianza y la lealtad mutua para fortalecer la posición negociadora de la parte catalana y mejorar las condiciones y garantías del proceso de negociación", apunta el acuerdo, incidiendo en que la evolución y su continuidad serán analizadas durante el proceso. Sin embargo, tras el rechazo de Junts a designar a miembros del Govern, sólo acuden representantes republicanos y la posconvergencia se propone acabar con el espacio de diálogo porque a su juicio desmoviliza al independentismo y el Gobierno no tiene incentivos para negociar.

¿Quién participó en cada encuentro?

La primera cita, celebrada el 26 de febrero de 2020 en Madrid, fue encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el 'president' de la Generalitat, Quim Torra. La delegación del Gobierno quedaba completada con los vicepresidentes Carmen Calvo y Pablo Iglesias, y los ministros socialistas María Jesús Montero, José Luis Ábalos, Carolina Darias y Salvador Illa; así como el titular de Unidas Podemos, Manuel Castells.

La comitiva catalana estuvo conformada por el 'vicepresident' Pere Aragonès, los consellers Alfred Bosch y Jordi Puigneró; los representantes de Junts, Elsa Artadi y Josep Rius; y de Esquerra, Marta Vilalta Josep Maria Jové. Tras esta primera toma de contacto, según fuentes republicanas, se acordó verbalmente dentro del Govern que la delegación debería estar formada por miembros del Consell Executiu, para dar un alto rango institucional al foro, pero Junts lo niega.

La segunda cita ya no contaba con la presencia de la posconvergencia, que decidió no asistir a la cita al no aceptar su propuesta de comitiva, formada por el vicepresidente Jordi Puigneró, el vicepresidente de Junts, Jordi Turull, el secretario general, Jordi Sánchez (estos dos últimos, indultados tras ser condenados por el 1-O), y la líder de la fuerza en el Congreso, Míriam Nogueras.

El 15 de septiembre de 2021, Sánchez y Aragonès se reunieron durante casi dos horas antes de dar comienzo oficial a la reunión de la mesa de diálogo en Barcelona, que contó con el titular de la Presidencia, Félix Bolaños, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y los ministros Isabel Rodríguez (Política Territorial) y Miquel Iceta (Cultura y Deporte), de un lado y con Laura Vilagrà (Presidència) y Roger Torrent (Empresa).

¿Qué acordaron los gobiernos en cada cita?

Según el comunicado conjunto, la primera cita sirvió para "sentar las bases del diálogo" y para "constatar la naturaleza política del conflicto y que este requiere de una solución política". Ambas delegaciones coincidieron en que la mesa de gobiernos es el "instrumento" en el que vehicular una "solución", por lo que se instaron a continuar explorando esta vía.

Los acuerdos alcanzados fueron cuatro: que el foro se reuniría mensualmente, que se celebraría alternativamente en Madrid y Barcelona, que los presidentes y vicepresidentes se incorporarían a la mesa "cuando sea necesario ratificar acuerdos políticos, salvo que alguna de las partes decida otra composición" y que cualquier pacto se formularía "en el marco de la seguridad jurídica".

Ya en 2021, en el segundo encuentro, las delegaciones pactaron liberarse de los plazos para una negociación que será larga y complicada. Los comunicados respectivos de la Moncloa y del Govern, fijaban reuniones públicas para sellar acuerdos y también "encuentros discretos", sin que el president ni Sánchez estén siempre presentes. El Ejecutivo recordó que "el modelo recogido en la Constitución es el único marco posible para reconocer la enorme y rica diversidad del país, consolidar derechos y garantizar la convivencia de una sociedad plural como la catalana" y puso sobre la mesa la agenda para el reencuentro, un "proyecto de unidad donde se recuperen los afectos y donde Catalunya vuelva a ser uno de los motores económicos de España", aunque el Executiu insiste en amnistía y referéndum como propuesta para resolver el conflicto político.

¿Qué se prevé abordar en la tercera reunión?

Después de que Sánchez y Aragonès se reunieran en Moncloa y pactaran convocar la tercera reunión de la mesa de diálogo, las delegaciones se proponen certificar los acuerdos que han trabajado previamente de forma discreta. Es principal asunto es avanzar en la desjudicialización, esto es, suavizar el impacto de las decisiones judiciales u administrativas (como las del Tribunal de Cuentas) sobre el movimiento independentista. Sin que el soberanismo descarte presionar por la amnistía y la autodeterminación, el asunto clave es apartar a la justicia del choque político después de que ambas delegaciones coincidieran en que el conflicto catalán es de naturaleza "política". Ahora bien, tampoco se prevé cerrar ya una reforma del delito de sedición ni de rebelión, sino medidas más quirúrgicas que apacigüen la tensión institucional. Todavía más después de la renuncia de la fiscal general, Dolores Delgado, por motivos de salud, siendo el ministerio público un organismo clave en las calificaciones de casos judiciales todavía vivos respecto al 'procés', y después de la puesta a disposición del Tribunal Supremo de la 'cupaire' Anna Gabriel —que reside en Suiza— siguiendo los pasos de la que fue delegada del Govern en Bruselas y 'consellera' Meritxell Serret.

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