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Diario de Mallorca

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El antecedente

La consulta de los Juegos Olímpicos: de la Diagonal al Pirineo

Jordi Hereu trató de salvar su mandato proponiendo los JJOO de invierno del 2022 | El referendo sobre la reforma de la avenida barcelonesa acabó por enterrar sus aspiraciones de relección

Jordi Hereu, entonces alcalde de Barcelona, junto al ’conseller’ Joaquim Nadal, en un acto en 2010 de apoyo a la candidatura olímpica Barcelona-Pirineu 2022. DAVID BORRAT / CLICK ART

El año 2010 fue el 'annus horribilis' del entonces alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y, en general, del PSC y del PSOE. Ese fue el año en que se sentaron las bases para la pérdida en los comicios del 2011, tanto de la capital catalana, como de la presidencia del Gobierno. Y en el que se sancionó el fin del tripartito a manos de Artur Mas y CiU.

En ese año, de entre las muchas piedras que lastraron a Hereu en las elecciones del 2011, se dieron dos. La propuesta, en enero, de albergar los JJOO de invierno del 2022 y la consulta de la Diagonal. Ahora, justamente en el 2022, la consultase desplaza de la icónica avenida barcelonesa al Pirineo. Exactamente igual que hacen tantos barceloneses cada fin de semana.

Hereu sustituyó a Joan Clos cuando el PSC percibió el agotamiento del modelo basado en los grandes acontecimientos, algo evidente con el fracaso del Fòrum 2004. El discurso de Hereu se centraba en la 'ciudad de las personas' frente a la 'de las piedras'. Pero la caída de la popularidad, por la falta de seguridad en las calles, llevó a Hereu de nuevo a la zona de confort socialista. Así, tras 1888, 1929, 1992 y ese funesto 2004, Hereu presentó otra fecha-fetiche: 2022.

Según publicó EL PERIÓDICO, y Hereu desmintió, la primera idea había sido optar de nuevo a unos juegos de verano, pero por aquel entonces aquello era un coto vedado de Madrid en sus vanos intentos por lograr ser sede. La candidatura de invierno, por tanto, siguiendo ese relato, pasaba por ser un plan b, más o menos como el Fòrum de les Cultures, cuya idea inicial, según anunció Pasqual Maragall era albergar una exposición universal. Como ya había acabado el plazo para una Expo hubo que inventarse un ‘algo’ , el Fòrum.

Hereu se tomó a pecho la precandidatura. Viajó al Pirineo e, incluso, a Vancouver, ciudad olímpica, para tomar nota. Pero vino la crisis, la consulta de la Diagonal y la pérdida de la alcaldía, por parte del PSC, que la mantenía desde 1979. Xavier Trias se hizo con la vara de alcalde.

El proyecto entró en dique seco en 2013, cuando Trias renunció a presentar la candidatura para el 2022, pero dejó la puerta al 2026. Al final de su mandato, la idea se reactivó. Y ya con Ada Colau como alcaldesa, ideológicamente en contra, por aquello del cambio climático y los grandes fastos, fueron los empresarios de los Pirineos quienes han empujado hacia la candidatura.

Y en ese contexto pre-olímpico a Hereu, en mayo del 2010, le llegó, en mayo, la consulta. No fue Hereu un alcalde con 'baraka', como atestigua la tormenta perfecta que entre oposición, correligionarios y empresas contratadas le prepararon.

En una entrevista  en este diario avanzó la idea de reformar la Diagonal. Sus socios de Gobierno, ICV, muy en clave Porto Alegre en esos momentos, reclamaron que se hiciera un proceso participativo. Hereu dijo que sí.

Jordi Portabella, en plena efervescencia de las consultas por la independencia que lideró Alfred Bosch, propuso someterlo a consulta ciudadana. Hereu dijo que sí.

Los servicios técnicos del ayuntamiento, tras recoger 28.000 variopintas aportaciones de la ciudadanía, prepararon dos proyectos que pueden resumirse en lentejas en bulevar o lentejas en rambla, pero siempre lentejas.

Y ahí, Quim Forn, número 2 de Trias1, tendió la trampa maestra. Reclamó que, además de los dos proyectos hubiera una tercera opción, ‘ninguna de las anteriores’. Y Hereu dijo que sí.

A poco de la consulta, José Luís Rodríguez Zapatero, que se había pasado dos años negando que hubiera ninguna crisis, se apeó del caballo ante la infranqueabilidad de la realidad. E introdujo los primeros recortes, obligando a los poderes locales a hacer lo mismo.

Establecida ya la borrasca atlántica sobre Hereu y su consulta, faltó el primer relámpago, y ese fue el vodevil del voto del alcalde. Acudió a un local del ayuntamiento a votar telemáticamente, en un sistema que había montado la multinacional española Indra. No pudo votar. Y lo que es peor, hizo ver que sí había votado. Y por si fuera poco, alguien suplantó la identidad de Alberto Fernández Diaz, el jefe de filas municipal del PP.

Dimisión de la mano derecha

Hereu y el primer teniente de alcalde (y primer secretario de la federación del PSC de Barcelona, entonces rebelde con la dirección de José Montilla), Carles Martí, establecieron un termómetro de dimisiones. Si vencía la tercera opción, la responsable informática del ayuntamiento, Pilar Conesa, se iba a la calle. Si superaba el 50%, el responsable del urbanismo municipal, Ramon García Bragado, dimitía. Con el 80% de 'no' y una participación paupérrima, fue el todopoderoso Martí el que plegó velas. La consulta de la Diagonal fue nominada, en el 2011, a los internacionales Fiasco Awards.

ERC se encontró con una patata caliente, la candidatura, de la que ha pasado del desapego a cierto cariño. ¿Junts será más Convergència que Junts y apoyará el 'sí'? ¿O promovera un voto de castigo a ERC y al 'president'? ¿Se ha metido Esquerra en la boca del lobo? Preguntada una fuente del Palau de la Generalitat al respecto, su respuesta es sucinta: "La nuestra [consulta] irá bien".

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