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Diario de Mallorca

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Violencia machista

Arranca el juicio del crimen sin cadáver de Cartagena: el acusado dice que descuartizó a su novia "por miedo" al hallarla muerta

"Me invadió el pánico, sentí que me iban a echar a mí la culpa de que se hubiera muerto ella... no podía pensar en positivo, que es lo que tenía que haber hecho", declara el acusado

Agustín, junto a su abogado defensor, este lunes en el juicio.

La frase ‘sin cadáver, no hay delito’ no es verdadse puede condenar sin cuerpo, con un cúmulo de circunstancias culpabilizadoras o una prueba biológica, por ejemplo. La Audiencia Provincial de Murcia acoge desde este lunes el juicio contra un vecino de Cartagena, Agustín S. M., que se sienta en el banquillo acusado de matar a su novia, Lola Sandoval. Cuyo cuerpo aún no ha sido hallado por la Policía Nacional. La Fiscalía ha pedido penas que suman 15 años y cinco meses de prisión para este individuo, que, en su declaración, admitió haber desmembrado el cuerpo porque "me invadió el pánico".

El fiscal Fulgencio Pérez tiene claro que Agustín mató y desmembró a su compañera sentimental, madre de tres hijos, la metió en un congelador durante meses y arrojó sus restos a varios contenedores de Cartagena. "No tengo ninguna duda de que el acusado la mató", dijo al jurado popular el representante del Ministerio Público.

"Este crimen es especialmente atroz porque ha llegado a decir: 'Nunca os voy a decir dónde está exactamente el cuerpo'. Una herida en la que tú no sabes dónde está el cuerpo de la mujer que es tu madre o es tu hermana... esa herida no se cierra, y sigue abierta casi tres años después".

Agustín, en la sala de la Audiencia este lunes. ISRAEL SÁNCHEZ

"No les pido venganza, les pido Justicia", subrayó el fiscal, que dejó claro que no acusaría si no tuviese claro que Agustín es culpable.

Miguel Juan Cobacho, abogado de la acusación particular, destacó que "ha habido una investigación muy larga y tenemos indicios que entendemos que son más que suficientes".

Apuntó que "lo lógico es llamar al 112" si alguien se encuentra a su pareja inconsciente en casa. "¿Y si alguien piensa que he sido yo? Por si acaso, voy a descuartizarla y a hacer desaparecer todos los restos", fue una de las versiones que llegó a dar Agustín, recordó el letrado.

El caso está considerado como un crimen machista que fue cometido en una fecha que no se ha podido determinar, pero, en todo caso, posterior al 21 de octubre de 2018. Pese a no haber restos mortales, el sospechoso está acusado de un delito de homicidio y de otro de profanación de cadáver.

La defensa de este sujeto, asumida por José Ramírez de Arellano Sánchez, opina que "no existe prueba alguna, ni cuerpo ni arma homicida", así como que "las pruebas forenses" no indican que hubiese crimen alguno, por lo que pide el sobreseimiento libre. El abogado llegó a hablar de "homicidio inventado".

"Del homicidio no tienen material probatorio: de la profanación de cadáver, sí", apuntó este letrado. "Él reconoce que descuartizó a esta mujer cuando se la encontró muerta en el domicilio".

Tras ello, llegó el turno del acusado. "Llegué de trabajar más o menos sobre las ocho y media o nueve menos algo, entré en la casa y me extrañó que los perros no estuvieran en la casa: estaban en el patio. Entré en la habitación, me encontré a Mª Dolores en la cama. No respiraba, llevaba vómito encima... estaba muerta. Le levanté la mano, empecé a movérsela... no respiraba. Arrimé mi oído a su pecho y no respiraba". Según él, el cuerpo de Lola Sandoval no tenía rastros de violencia.

Me invadió el miedo y el pánico", manifestó Agustín, "sentí que me iban a echar a mí la culpa de que se hubiera muerto ella... no podía pensar en positivo, que es lo que tenía que haber hecho". Por esa razón, según él, decidió deshacerse del cuerpo.

"No le encuentro la explicación"

"Por más vueltas que le he dado a la cabeza, no le encuentro la explicación; y a lo mejor, en el resto que me queda a mí de vida, no se la encuentro", declaró el hombre, que añadió que la descuartizó con "un serrucho de mecánico y un cuchillo normal de cocina". "Primero la cabeza, después los brazos, las piernas... saqué el tronco hacia el patio y lo partí en dos veces".

Se deshizo de los trozos "al tiempo, echándolo en dos contenedores diferentes".

"Soy una persona normal y corriente. ¿Pegar a una mujer? Jamás en la vida. Ella tenía un problema, que era alcohólica. Yo gracias a Dios soy alcohólico pasivo". "Yo llevo ya siete años, gracias a Dios, sin beber", contó luego, a preguntas del abogado de la acusación particular.

También reconoció que había estado recibiendo visitas de amigos mientras tenía el cuerpo de Lola en el congelador.

A la pregunta de cómo supo desmembrar a la mujer, Agustín comentó que "sería intuición", ya que él solo había descuartizado conejos. "No salió tanta sangre. Claro que tuve que limpiar muchas veces, pero no se formó ningún 'charquerío' de sangre".

Confesó todo porque "llega un tiempo en que una persona no puede seguir viviendo ya con eso", apostilló.

Sangre en la casa

Profesionales de la Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía se movilizaban a Barrio Peral e inspeccionaban a fondo la vivienda en la que convivía la pareja, donde Agustín admitió haber descuartizado el cuerpo de su novia. Los investigadores hallaban restos de sangre, pero no el cadáver. Dar con el paradero de Lola dependía, casi exclusivamente, de la declaración del propio Agustín. Declaración que iba cambiando: si primero admitió haber asesinado, durante una pelea, a la que era su novia, luego alegó que se la encontró ya sin vida y se limitó a ocultar un cadáver. Que él no asesinó a nadie. 

Como Marta del Castillo y Marta Calvo

El crimen de Marta del Castillo, perpetrado por Miguel Carcaño el 24 de enero del 2009 (el chico fue condenado por ello a 21 años) es uno de los casos en los que hubo sentencia sin haber cuerpo. Es uno de los más mediáticos de España en los últimos años. 

Marisol Burón, la madre de Marta Calvo, recibía hace unos meses el apoyo de Antonio del Castillo a las puertas del Congreso, donde registró la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que busca la aprobación de un nuevo delito en el Código Penal: el de ocultación de cadáver tras el asesinato que, a su juicio, debería estar penado con entre 6 y 10 años de cárcel.

El día que la mataron, Marta Calvo mandó la ubicación a su madre (en Manuel, un pueblo de Valencia) y nunca regresó. A la joven se le perdió la pista hace más de dos años tras quedar con un hombre que resultó ser el presunto asesino en serie Jorge Ignacio Palma, ahora mismo acusado de 11 asesinatos, tres de ellos consumados (los de Marta Calvo, Lady Marcela Vargas y Arliene Ramos) y otros 8 en grado de tentativa.

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