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Diario de Mallorca

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Un año de las elecciones

El PSC se impulsa en el aniversario de las elecciones para volver al poder en Cataluña

Tras una difícil digestión de su victoria insuficiente, Illa renueva partido y estrategia y se prepara para dar la batalla a largo plazo

Salvador Illa y Miquel Iceta, en el congreso del PSC.

A Salvador Illa le costó encontrar su sitio en la política catalana tras ganar las elecciones. Hasta el 20 de mayo, un día antes de la investidura de Pere Aragonès, no aceptó que su victoria del 14 de febrero no le iba a permitir ser 'president'. "Me presentaré a la investidura", dijo en la noche electoral, y no se bajó de ese caballo hasta más de tres meses después. 

Pero ese era el discurso público. En privado, el socialismo catalán admitía que las elecciones eran solo el primer paso de un largo camino. ¿Hacia dónde? Los socialistas han dejado claro su objetivo en el congreso extraordinario que, el pasado diciembre, consagró a Illa al frente del partido en sustitución de Miquel Iceta. "Governar Catalunya" fue el lema de aquel cónclave. Y en esa línea va también el "Govern alternativo" que Illa puso en marcha poco después de que empezara la legislatura.

Este lunes, cuando se cumple un año del triunfo insuficiente de Illa, el partido dará un paso más, y presentará el eslogan "Més a prop de governar Catalunya". Lo hará en Banyoles, el lugar elegido por la permanente del partido para reunirse porque fue una de las capitales de comarca donde el PSC consiguió un apoyo más bajo: solo logró el 8,32% de los votos. Los socialistas quedaron por detrás de JxCat (40,69%), ERC (24,34%) y CUP (12,26%).

Celebración en un feudo independentista

La idea es empezar a trabajar en la vía que marcó Iceta para volver a la Generalitat. "Tenemos que ser más, ensanchar nuestro espacio. No me gustaría venir a otros congresos y hablar como hoy de zonas donde aún estamos poco implantados", dijo Iceta en el cónclave. Celebrando la victoria en Banyoles, el PSC quiere dejar claro que quiere pisar más los feudos independentistas, donde ven mucho margen para crecer. Y, a la vez, marcar distancias con un Govern al que acusan de no tener en cuenta a los que no son de su cuerda.

Esa es una de las patas de la estrategia de Illa: la de presentarse como una oposición útil, capaz de llegar a acuerdos con el independentismo y marcar así distancias con la etapa en la que Inés Arrimadas era la principal voz contraria al soberanismo en el Parlament. Esa mano tendida le ha servido, por ejemplo, para contribuir a renovar varias instituciones bloquedas -la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, el Síndic de Greuges, la Sindicatura de Comptes-, pero no para pactar los presupuestos con el Govern. ERC, entre cuyos objetivos está sustituir al PSC como fuerza hegemónica en el cinturón de Barcelonase cerró en banda a esa posibilidad y eligió a los 'comuns'.

Durante este año, Illa ha gestionado la victoria en votos y diputados-"un hito importante", según él mismo; "una hombrada que no consiguió ni Pasqual Maragall", en palabras de uno de los miembros más entusiastas de su cúpula- preocupándose por construirse un equipo a su medida, recorriendo cada rincón de Cataluña todos los fines de semana y presentándose como alternativa a un Govern que ya está "roto". A partir de ahí, "nada está escrito", ni siquiera que en Cataluña se mantenga el sistema de alianzas de la última década, subrayan en la dirección del PSC, que da por hecho que Aragonès agotará la legislatura.

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