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Diario de Mallorca

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Doble asesinato de Adeje

La exmujer y el hijo de Thomas Handrick estaban desfigurados y se les identificó por ADN

Sobre las cabezas de las víctimas había piedras de casi medio metro

Thomas Handrick en el juicio que comenzó el pasado martes.

Un sargento y un cabo primero del Equipo Territorial de Policía Judicial del Sur de Tenerife de la Guardia Civil confirmaron que las víctimas del doble asesinato de Adeje en abril del 2019 tenían las caras desfiguradas y sus rostros estaban tan destrozados que su identificación hubo que realizarla mediante el ADN.

Ambos mandos del Instituto Armado señalaron que la piedra que se hallaba sobre el cráneo de Sylvia podía medir alrededor de 40 centímetros de largo, mientras que encima de Jakob apareció otra mayor, de alrededor de medio metro.

El citado sargento y el cabo primero manifestaron que en ningún momento se preocupó por sus hijos ni por su exmujer, y solo se interesó por su medicación para evitar los dolores de espalda.

El acusado del doble asesinato de Adeje, Thomas Handrick, se mostró pasivo, indiferente y en ningún momento preguntó por su hijo menor, Jonas, a pesar de que sabía que estaba en dependencias de la Policía Local de Adeje. Los diferentes agentes municipales que han declarado este miércoles sobre el caso explicaron que, cuando le preguntaban a Handrick, por su hijo mayor y su exmujer, la única respuesta que ofrecía fue que "estaban en el monte".

El funcionario que lo custodió durante varias horas en la sede del cuerpo de seguridad aclaró que se hallaba "muy pasivo" y en ningún momento mostró interés por saber dónde podían estar las dos personas desaparecidas, ni trató de llamarlas a sus respectivos teléfonos móviles.

Cuando acudieron a su domicilio en el casco urbano de Adeje y el acusado les abrió, los policías locales apreciaron que Thomas tenía roto un cristal de sus gafas y varios golpes en su cara. Uno de los agentes le preguntó al ahora acusado cómo se había producido tales lesiones. La respuesta fue que "se había caído" hacia adelante. Pero el funcionario apreció que no tenía más heridas en las palmas de las manos ni en las rodillas.

El mismo policía local aseguró ante los miembros del Tribunal del Jurado, el magistrado y las partes que "estaba yo más preocupado por saber dónde estaban su exmujer y su hijo que él", en la medida en que se hallaba muy tranquilo, "pensativo, sin nervios, sin sensación de estar preocupado". El agente municipal aclaró que, cuando el hijo supo que su padre iba a ser trasladado a la Jefatura de la Policía Local, se puso "nervioso" y afirmó a la traductora que "su padre había agredido a su madre".

Un cabo primero del Equipo Territorial de Policía Judicial de la Guardia Civil, que instruyó el caso en los primeros momentos, ratificó ese comportamiento de frialdad e indiferencia del ciudadano germano. Cuando el citado mando del Instituto Armado se dirigió a hablar con Handrick, este se encontraba sin zapatos, acostado en un banco y con las manos detrás de la cabeza.

Al mencionado cabo primero le llamó mucho la atención ese comportamiento, en la medida en que lo habían llevado al lugar donde estaba su hijo y que no preguntara por el mismo. Thomas se dirigió al Guardia Civil cuando seguía acostado, por lo que el cabo primero le tuvo que pedir que se reincorporara y se sentara.

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