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Las claves

¿De qué ha servido la 'comisión Kitchen' en el Congreso? ¿Qué ha ayudado a conocer?

Ha habido 40 comparecencias, que comenzaron con Bárcenas, como víctima del operativo ilegal, y terminaron con Rajoy | Su simultaneidad con la investigación judicial han marcado los interrogatorios a los comparecientes por los portavoces

El comisario jubilado José Manuel Villarejo comparece en la comisión del Congreso de los Diputados que investiga la 'Operación Kitchen'.

La 'comisión Kitchen' del Congreso de los Diputados ha cerrado este lunes, con el testimonio del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, el círculo que empezó a trazar hace justo nueve meses con la declaración del extesorero del PP Luis Bárcenas. El máximo responsable del Ejecutivo durante cuyo mandato, según el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, el Ministerio del Interior montó un dispositivo parapolicial para arrebatar al exsenador 'popular' la documentación comprometedora para el partido que pudiera guardar, ha sido el encargado de poner el punto y final a un total de 39 comparecencias, que se han visto lastradas por su simultaneidad con la investigación judicial.

Estas son las conclusiones que se han podido alcanzar con el seguimiento de las sesiones:

Víctimas

El primero en comparecer en la 'comisión Kitchen' fue el propio Luis Bárcenas, que declaró ser "el primer interesado en saber si el PP de Rajoy ordenó el secuestro" de su familia, en referencia al falso cura que entró en su domicilio, cuando él acababa de ingresar en prisión. Se trata de unos hechos que la investigación judicial no ha podido incluir en el dispositivo parapolicial investigado, porque ha sido negado hasta por los policías que han reconocido el espionaje ilegal, como el excomisario Enrique García Castaño, ya que se trataba de una persona desequilibrada.

Pero el interés del extesorero en que se esclarezca el seguimiento al que fue sometido se vio limitado a la hora de responder a los diputados, porque bajo ningún concepto quería perjudicar la investigación judicial en manos del juez García-Castellón. Esa misma estrategia siguió su esposa, Rosalía Iglesias. Ambos están en prisión por la sentencia de la primera época del caso Gürtel, en la que por primera vez la justicia declaró acreditada la existencia de una caja b en el partido.

Imputados

Muchos de los comparecientes están imputados en la Audiencia Nacional, como el propio José Manuel Villarejo, principal imputado del caso Tándem, en el que se investigan las cloacas policiales y en el que se enmarca la Kitchen. El excomisario fue de los pocos que no se escudó en su situación judicial para eludir las preguntas de los portavoces políticos, preparadas con informaciones sobre la pieza judicial. Durante su comparecencia, Villarejo dio rienda suelta al decálogo en el que basa su defensa: que actuó al servicio del Estado para una decena de ministros del Interior y que es víctima de una supuesta persecución por parte de quien era responsable del CNI Félix Sanz Roldán para proteger al emérito, respecto al que dijo que, según le había contado su examante Corinna Larsen, le habían sido suministradas hormonas femeninas para reducir su deseo sexual.

Responsables políticos

El juez delimitó la responsabilidad de la Kitchen a Interior, durante el mandato de Jorge Fernández Díaz como ministro, y libró del banquillo a la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal, quien, pese a ello, evitó contestar a ninguna pregunta, porque su exoneración ha sido recurrida por Anticorrupción y las acusaciones que ejercen PSOE y Podemos. Cospedal, como ya había hecho su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, se negó a declarar, mientras que Fernández Díaz respondió a todo para negar cualquier conocimiento del dispositivo ilegal. Además, se lo puso fácil tanto a ella como a Rajoy, al negar que cualquiera de ellos, pese a ser los únicos que podían habérselo ordenado, le pidieran un dispositivo para tratar de recuperar la documentación que Bárcenas pudiera guardar.

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