Por segundo año consecutivo, el Congreso ha celebrado el 43º aniversario de la Constitución en la Carrera de San Jerónimo en una ceremonia al aire libre, frente a la Puerta de los Leones, para evitar los contagios por el covid-19. La presidenta de la Cámara baja, Meritxell Batet, ha pronunciado un discurso de mucho contenido político en el que ha advertido de que "judicializar innecesariamente la política comporta politizar la justicia" y "sobre todo lleva a desconocer el espacio deliberativo propio de todo sistema político democrático".

Batet (PSC) ha lanzado este mensaje en un contexto en el que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lleva tres años con el mandato caducado y en el que algunos partidos de la oposición, de manera habitual Vox y también en gran medida el PP, acuden a los tribunales para intentar frenar las iniciativas que aprueba el Gobierno. La estrategia se ha intensificado durante la pandemia. Solo Vox ha presentado una veintena de recursos de inconstitucionalidad y ha logrado que los tribunales le den la razón en asuntos trascendentales como cuando tumbó el confinamiento del Gobierno de Pedro Sánchez en el primer estado de alarma, por considerarse que debería haber usado el estado de excepción, y también el segundo, por haberlo hecho de forma "no razonable" y haber delegado la limitación de derechos en las comunidades autónomas.

"Ser leal a la Constitución exige ante todo y en primer lugar reconocer la legitimidad del otro y sus propuestas; evitar convertir el debate político en constante reproche de inconstitucionalidad, porque dentro de nuestra norma suprema caben múltiples opciones políticas", ha aseverado Batet, que no ha mencionado en ningún momento ni a Vox ni a PP.

La presidenta del Congreso también ha hecho un llamamiento para facilitar los "pactos y los acuerdos" y para dejar la polarización y la descalificación del rival político. "La deslegitimación del otro no se agota nunca en sí misma; por el contrario, siempre conduce a la deslegitimación de lo común", ha subrayado.

22

Las imágenes de los actos por el Día de la Constitución EFE

Los riesgos de los populismos

Otra de las reflexiones puestas sobre la mesa por Batet también iba dirigida a Vox y ha girado en torno a los populismos y su recurso de ofrecer "soluciones simples a problemas complejos". Ha apuntado que la "responsabilidad" de los políticos es clave en especial "en tiempos de crisis" como este, cuando el mundo se mueve en la incertidumbre por el covid-19 y las graves consecuencias económicas y sociales. "Es alto el riesgo de impulsar una visión populista e irresponsable de la realidad y poner en peligro la cohesión social, los derechos de los otros y la capacidad de acuerdo e integración política, vitales en el sistema democrático", ha avisado. Y la consecuencia de ese proceso, con la "experiencia histórica" en la mano, ha continuado, acaba "siempre en la deslegitimación de las propias instituciones representativas".

Casado y Ayuso escenifican una relación cordial en la celebración del Día de la Constitución Agencia ATLAS / EFE

Además del Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, en primera fila, le escuchaban el líder del PP, Pablo Casado, y varios presidentes autonómicos. No todos han acudido a Madrid. El jefe de la oposición tenía a su derecha a la jefa del Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con la que mantiene un pulso interno por el control del PP en la comunidad. Este año, como el anterior, ambos han estado uno al lado del otro, como marca el protocolo. También han asistido a la celebración los presidentes de Canarias, Murcia, Galicia, La Rioja, Aragón, Extremadura y Castilla y León. Han fallado muchos este año, entre otros, el de la Generalitat de Cataluña y Euskadi, que rechazan acudir a este acto. Tampoco ha estado el máximo dirigente de Vox, Santiago Abascal, que ha calificado la ceremonia de "espectáculo cómico" por considerar que el Gobierno ha "pisoteado" la Constitución y el PP ha apoyado al Ejecutivo a "repartirse" los jueces del Constitucional. Sí ha ido la diputada de Vox Macarena Olona.

Habitualmente el acto institucional que el Congreso acoge cada 6 de diciembre con motivo del Día de la Constitución tiene lugar en el Salón de Pasos Perdidos, donde cada año suelen darse cita en torno a 700 invitados entre miembros del Gobierno, las más altas autoridades del Estado, así como diputados y senadores. Esta vez, por segundo año consecutivo, se ha hecho en el exterior por la pandemia, pero los ciudadanos tampoco han podido acercarse a aplaudir o abuchear a los políticos debido al amplio cordón policial que se ha establecido para garantizar el normal desarrollo de esta ceremonia.