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Clima soberanista

Diada 2021: contra el desánimo y contra ERC

La ANC, JxCat y la CUP, críticos con la vía pactada de los republicanos, reclaman priorizar la movilización

Diada 2021: contra el desánimo y contra ERC.

Todos contra el desánimo y todos contra ERC. Así podría resumirse el ambiente que preside las semanas previas a la celebración de la Diada de este año por parte de entidades y partidos independentistas. El desánimo, la falta de movilización, es una evidencia, favorecida por el entorno covid. El ataque a Esquerra es un secreto a voces, dado que la conmemoración tendrá lugar a las puertas de que se retome el diálogo con el Estado, en el que ni JxCat ni la CUP, ni la ANC creen en absoluto. Los republicanos, en cambio, son conscientes de que este caldo de cultivo existirá y tratarán de darle la vuelta para que la movilización se convierta en una palanca en la negociación con el Estado.

La ANC ha previsto una manifestación clásica, para el 11-S. Sin performances ni escenarios paralelos. Una marcha desde la plaza de Urquinaona de Barcelona hasta las puertas del Parlament. La entidad dará tanto peso a este acto como a los que conmemoren el referéndum, el próximo 1 de octubre. Y también día 3. "Nuestra posición de escepticismo sobre la mesa de diálogo es conocida. Nos preocupa que esto provoque que no se haga nada, que se desmovilice todo y no haya avances para preparar otros escenarios”, advierten fuentes de la dirección de la entidad, que se queja de que "se ha entrado en debates propios del autonomismo dejando la iniciativa al Gobierno" español. Por ello apuestan por "retomar la movilización, volver a las calles, llenarlas, con este norte clarísimo de la independencia, que sólo la obtendremos fruto de una lucha en la que el movimiento popular cogiera fuerza”.

El escepticismo de JxCat y la CUP

En la CUP y en JxCat huelga recordar que no creen en el diálogo. El partido del 'expresident' Puigdemont ha tardado pocas semanas desde la firma del pacto con ERC, que da dos años de margen a la negociación, para sugerir que este plazo debería acortarse, para expresar una y otra vez su desconfianza respecto a la mesa de diálogo y su apuesta por otras preparar otras vías. Y los 'cupaires' piden sobre todo que la movilización se reactive y sirva para iniciar un otoño "caliente", no solo con la Diada y la conmemoración del 1-O sino con la manifestación contra la ampliación del aeropuerto.

Que la CUP no cree en el diálogo con el Estado es conocido. Los anticapitalistas creen que es compatible una Diada presidida por la movilización contundente, con la reunión posterior entre gobiernos. "No hemos creído nunca en la mesa, pero si tiene sentido es si existe una presión de la movilización de la gente, porque la existencia de la mesa no significa que no tenga que haber movilización. Es más, el único aliciente que puede tener el Gobierno del Estado para actuar es que haya una movilización clara”, reflexionan desde la dirección del partido.

Algo parecido opinan en Òmnium, coorganizador del acto conjunto del 11-S. "La mesa está abocada al fracaso si no se escucha a la ciudadanía y no se debaten los temas que generan apoyos mayoritarios, como son la amnistía y el derecho a la autodeterminación, hace falta volver a las calles".

ERC, en positivo

Esquerra es perfectamente consciente de que le espera una Diada con dardos que se dirigirán directa o indirectamente contra la vía negociadora. Pero, como en el proverbio árabe, tratará de usar esta fuerza a su favor como palanca negociadora con el Estado, como apuntan en la CUP. "Es importante desarmar la falsa disyuntiva entre negociación o movilización, se trata de negociación y movilización, siempre, y más en un contexto en el que la represión no ha acabado. Una Diada de éxito es una buena noticia, ir a la mesa de negociación con una Diada con mucha gente es potente. A la mesa de diálogo llevaremos un consenso amplísimo de la sociedad catalana y si se expresa unos días antes, es presión, no para nosotros, sino para el Gobierno español”, describe Oriol Lladó, vicesecretario de comunicación y estrategia del partido.

La estrategia conjunta, todavía verde

Mientras, las conversaciones discretas que el 'president' Aragonès dijo que se están produciendo entre estos actores soberanistas para trazar una estrategia única, de momento están más que verdes. Se ha producido intercambio de documentos para definir un mapa, un posible mínimo común múltiplo, y se estudia el papel del Consell per la República que lidera Puigdemont desde Bélgica. Pero la maduración de un plan concreto está lejos. Aragonès dijo que se trataba de conversaciones discretas. "Son tan discretas que no sabemos a qué se refiere", comentan en la CUP. En la ANC admiten: "Va lento".

En lo que sí coinciden todos es en la necesidad del soberanismo de salir de un cierto desánimo. "La teórica distensión de los indultos puede haber tenido una influencia desmovilizadora, esta era la intención del Gobierno, una de las intenciones”, asumen en la Assemblea.

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