Se trata de grabar en la mente de los ciudadanos que España está ya en otro tiempo. Que se penetra en "una nueva etapa", que implica "nuevos equipos". Esa es la explicación que proporciona Pedro Sánchez a su hondísima reestructuración del Gabinete. La necesidad de visualizar que se salió de lo peor de la pandemia y que se enfoca la recuperación con nuevas caras y nuevos impulsos. La entrada de personas ligadas con la política municipal, jóvenes con dilatada experiencia y una visión feminista, con un Gobierno con el 63% de mujeres.

En una entrevista este martes en 'Informativos Telecinco', la primera que facilitó desde el sábado, cuando precipitó la remodelación de su Ejecutivo, el presidente prefirió no detenerse en las razones individualizadas de las destituciones -"no son ceses, sino cambios necesarios"-, para centrarse en el mensaje de que esta es una "nueva etapa". Y poco más. Cuando Pedro Piqueras le preguntó si había ministros "quemados" como Carmen Calvo o por qué prescindió de pesos pesados como José Luis Ábalos, siempre volvía al mismo punto. Necesitaba, para este nuevo tiempo, "cargar las pilas, rejuvenecer, recobrar energías y enfilar la tarea de modernizar la economía". El extitular de Transportes ha sido "un muy buen ministro, un gran secretario de Organización que ha dejado el PSOE en una posición más fuerte". Pero ahora toca afrontar la "modernización y recuperación" del país.

Sánchez: "Una nueva etapa implica nuevos equipos y rejuvenecerlos" Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EFE

Ábalos se despidió del ministerio aislado, solo, y hasta enfadado, le recordó Piqueras. Las crisis de gobierno, contestó Sánchez, "siempre dan para mucha literatura", y lo respeta. Pero él siente por "todos los ministros", por los que han estado en su equipo, "enorme gratitud", porque han demostrado "temple" en las situaciones más difíciles. Fue (en pasado) "el mejor Gobierno para la mayor emergencia sanitaria" vivida en un siglo, y que ha "trabajado a destajo". El líder socialista pidió ver los relevos "con la mayor de las naturalidades", porque se dan "en todas las organizaciones" humanas, en todas las empresas.

Un "lujo" tener a Calviño

La salida de su gurú, Iván Redondo, sigue sin quedar del todo clara. Él ha alegado, a través de su entorno, que pidió marcharse de manera voluntaria y que el presidente le había ofrecido ser ministro hasta en dos ocasiones. En el Ejecutivo y en Ferraz adujeron que fue él quien reclamó, caída Calvo, ser titular de la Presidencia para acumular más poder. La cartera recayó finalmente en Félix Bolaños, la otra parte de su Gabinete en la Moncloa. Al ser preguntado por Redondo, señaló que le "sabe mal" que se preste atención a unos nombres y no a otros. "Todos ellos", ministros y colaboradores "estrechos" suyos merecen su consideración y agradecimiento por su labor en plena pandemia de la covid.

Sánchez pide prudencia a los jóvenes ante el alarmante aumento de contagios Vídeo: Agencia Atlas

Piqueras le preguntó si habría cesado a Alberto Garzón de haber sido un ministro del PSOE tras la polémica por su campaña por el consumo de carne. Sánchez fue más allá de su taxativa frase de la semana pasada con la que respaldó a Luis Planas frente al coordinador federal de IU -"A mí, donde me pongan un chuletón al punto... eso es imbatible"-. Quiso explicarse. Insistió en que el sector agroalimentario tiene su apoyo porque está adaptándose al cambio climático. La labor de un Gobierno, defendió, es "acompañar", no "regañar" a la ciudadanía. Es decir, inducir a la población para que tenga hábitos alimenticios "saludables", sin reprenderla. A continuación, defendió la autonomía de Unidas Podemos para disponer de sus ministros.

El presidente también dejó claro que su confianza en la nueva vicepresidenta primera, Nadia Calviño, está intacta. Es un "lujo" tener en su equipo una "mente privilegiada" como ella en el Gobierno, con "entrada" en Bruselas. Asimismo, la presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, cuenta con "toda" su "confianza", porque está desarrollando un trabajo "extraordinario" en la institución. La exvicepresidenta Calvo trabajará en el Grupo Socialista "como una diputada más", dijo. Pero un futuro posible sería su aterrizaje en el máximo órgano del Estado, según informó este diario, aunque el líder del Gobierno no quiso hablar de esa opción en su entrevista.

Marruecos, socio "prioritario"

Cuba ocupó la primera parte del espacio. El presidente remarcó, frente a Unidas Podemos, que "es evidente que Cuba no es una democracia", pero debe ser la sociedad del país caribeño la que, "sin injerencias", encuentre su camino hacia la libertad y la prosperidad, con la "ayuda" de la comunidad internacional. Por la mañana, la nueva portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, evitó en varias ocasiones aclarar si el régimen cubano es, para el Gabinete de coalición, una dictadura.

Sánchez tachó de "muy duras" las imágenes que llegan de represión policial de las protestas y contra los periodistas. "Detener a una 'youtuber' o a una periodista, en este caso de 'Abc' un periódico español, me parece improcedente", denunció el presidente, para recordar que el Ministerio de Exteriores ha solicitado ya su "pronta liberación" y que España defiende que los cubanos "se puedan manifestar libremente" y se aceleren todas las reformas necesarias. No obstante, el Gobierno cree que hay "múltiples factores" que explican el estallido social en la isla, entre ellos la caída del turismo provocada por la pandemia, con "efectos devastadores" en la economía y sociedad del país. El líder socialista defendió entonces acelerar la donación de vacunas a Latinoamérica.

Marruecos fue el otro asunto de política internacional que se coló en la entrevista. Preguntado si el cese de Arancha González Laya responde al deseo del Ejecutivo de normalizar las relaciones con Rabat, sostuvo que la exministra "siempre" deseó tener "las mejores relaciones" con un país "amigo" como Marruecos, socio "prioritario" para España, tanto económicamente como en términos de seguridad. Para Sánchez, el pulso que libró el reino alauí con la crisis migratoria de mayo no era solo a nuestro país, sino a la Unión Europea, que "ha mirado con mucha simpatía" a Rabat.