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La situación del líder de Junts

Puigdemont opta por no volver a Cataluña y sopesa pedir la nacionalidad belga

El 'expresident' se plantea fijar su residencia definitiva en Bélgica porque desconfía de su futuro judicial aunque se rebajase el delito de sedición

Carles Puigdemont.

Carles Puigdemont. EFE

Carles Puigdemont no tiene intención de regresar a Cataluña. El expresidente de la Generalitat tiene en mente seguir manteniendo su residencia en Waterloo y sopesa, incluso, pedir la nacionalidad belga. Así lo confirman diversas fuentes del entorno del líder de Junts en base a conversaciones mantenidas con él en los últimos tiempos. El 'expresident' no ha querido hacer declaraciones al respecto y, oficialmente, su equipo sostiene que no ha tomado ninguna decisión. La concesión de los indultos a los 12 presos condenados por el 'procés' deja más en evidencia el contraste de estos con la situación personal de Puigdemont y los 'exconsellers' Toni Comín, Clara Ponsatí y Lluís Puig.

Las opciones del 'expresident' se resumen en tres: regresar a Cataluña cuando se reforme a la baja la tipificación penal del delito de sedición; esperar a otro tiempo político más adelante, u optar por que su decisión política (con consecuencias personales y familiares) de dejar Cataluña para "internacionalizar" el 'procés' y eludir un proceso judicial en España sea firme y definitiva. La posibilidad preferida ahora mismo es esta tercera.

La opción de regresar, lejos

Puigdemont ha expresado en muchas ocasiones que solo regresará si se le garantiza el respeto a su inmunidad como eurodiputado. Inmunidad que el Parlamento Europeo le ha restablecido provisionalmente. "Lo que garantizará un retorno a Cataluña es el respeto de España a la inmunidad de la que yo gozo. Ello debería garantizar que pudiéramos regresar sin riesgo", espetó hace semanas en Waterloo.

Dado que ello es improbable que suceda, Puigdemont no está por la labor de arriesgarse. Además, considera que, aunque se reforme a la baja el delito de sedición, el "ensañamiento" del Estado contra él está garantizado. Por ejemplo, por delitos como el de malversación, la condena podría ser igualmente muy elevada, por lo que su apuesta de exiliarse habría acabado reportándole una situación igual o peor, desde el punto de vista penal, que la de los que optaron por quedarse en Cataluña.

El líder de Junts desconfía de un eventual regreso a España por el posible "ensañamiento" de la justicia aunque se rebaje la sedición

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El 'expresident' ha aseverado en numerosas ocasiones que no contempla en ningún caso la "rendición", y siempre ha defendido que su papel en el extranjero ha servido y sirve al independentismo para exportar el conflicto a nivel internacional y lograr victorias judiciales contra el Estado, como la de su breve encarcelamiento y puesta en libertad en Alemania o los reveses de la justicia belga a las peticiones de extradición de Comín, Puig y Meritxell Serret ['exconsellera' de ERC] por parte del Tribunal Supremo.

Por ello, cuando el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, se comparó en una entrevista con Sócrates, Cicerón y Séneca porque pudieron huir y no lo hicieron, y alegó que él se quedó en Cataluña "por sentido de responsabilidad hacia mis ciudadanos", Puigdemont sintió una profunda indignación hacia su exvicepresidente, con quien se acaba de reencontrar esta semana después de casi cuatro años, los que ha pasado en prisión el dirigente republicano, ahora indultado por el Gobierno. La frialdad presidió la reunión.

El factor humano

La apuesta prioritaria, pues, por todos estos motivos, es la de mantenerse en Waterloo de forma permanente. E incluso podría llegar a pedir la nacionalidad belga. Esta estrategia podría pasar también por la decisión de que su familia más próxima se instalara también en Bélgica. Durante su etapa como 'president' rechazó trasladar su residencia a Barcelona. Los desplazamientos familiares a Bélgica son periódicos.

Políticamente, Puigdemont también ha dado muestras en los últimos tiempos de que sus prioridades pasan por su tarea como eurodiputado y su voluntad de "internacionalizar" el conflicto, en lugar de ocuparse de las batallas diarias de la política catalana. Ha delegado en Jordi Sànchez la gestión ordinaria de su partido, lo cual genera cierta inquietud en Junts, que reclama del 'expresident' algo más de orientación estratégica. Puigdemont también ha mantenido silencios explícitos en cuestiones como la negociación del nuevo Govern de coalición con ERC.

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