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Tras el duro informe del Supremo

El PSOE afronta con vértigo pero sin ruido los indultos y pide "pedagogía"

Ferraz y los territorios se sienten incómodos con el debate, pero no se cuestiona a Sánchez, a falta de las palabras de Page. González rechaza la medida de gracia

Pedro Sánchez. EFE

No es un debate sencillo para los socialistas. Ni cómodo. Pero entienden que no queda otra, por "responsabilidad", que dar una salida para Cataluña. Y el momento es ahora, a mitad de legislatura, cuando las urnas se presumen lejos. El PSOE respalda en silencio, sin ruido interno por ahora, una decisión de alto voltaje, complicada de administrar, sensible y que, creen, puede tener coste electoral si no se gestiona bien y no se hace "pedagogía": los indultos a los 12 condenados por el 'procés'. Pedro Sánchez ha marcado el paso al anticipar que el Consejo de Ministros, casi con seguridad, concederá la medida de gracia para favorecer la "concordia" y el "diálogo", y por el momento ningún barón ni alto cargo del partido ha desafinado, aunque se espera que muestre públicamente y a las claras sus discrepancias en las próximas horas el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page. Quien sí lo ha hecho ya es el expresidente Felipe González y, con matices, el extremeño Guillermo Fernández Vara. El impacto en las decisivas primarias del PSOE andaluz está aún por ver, puesto que ninguno de los tres candidatos ha incluido este tema en el menú de su campaña. Ni siquiera Susana Díaz.

El jefe del Ejecutivo sorprendió el martes cuando, desde Bruselas, indicó de manera diáfana lo que ya se vislumbraba: que estaba dispuesto a otorgar el perdón gubernamental aun con los informes contrarios de la Fiscalía y del Supremo. Entonces no se conocía el tenor del escrito del Alto Tribunal, aunque se barruntaba que se opondría, y muy duramente, a los indultos a los dirigentes independentistas penados. Sánchez, explican en la Moncloa, fue desplegando el relato, levantando un cortafuegos, preparando a su partido y a la opinión pública para una decisión que su Gobierno llevaba ya muy madurada y que considera imprescindible para salir del laberinto del 'procés' y para pulverizar el cemento que une al separatismo.

Insistió en que el Consejo de Ministros se inspirará en los "principios constitucionales" de "concordia", "entendimiento", "convivencia", y no "venganza" ni "revancha". Hay que "superar las fracturas", "aprender de los errores" del pasado, "mirar al futuro". "Hay un tiempo para el castigo y un tiempo para la concordia", amplió este miércoles desde el pleno del Congreso, en respuesta a Pablo Casado, ante el que proclamó que su Gobierno tomaría la misma decisión con 300 escaños como con 120. Es decir, que no lo hace como "pago" -fue la expresión del líder del PP- a sus socios, sino una convicción política. Responde a la voluntad de "normalizar la vida política en Catalunya", en palabras del número tres de la nomenclatura socialista, José Luis Ábalos, quien recalcó en TVE, tras conocerse el demoledor informe negativo del Supremo [aquí en PDF], que la resolución final de los expedientes es una competencia exclusiva del Consejo de Ministros.

En el partido coinciden en que, ya clara la determinación de Sánchez, conviene resolver los expedientes "cuanto antes"

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En la cúpula del PSOE reconocen que se siente "vértigo", que se es consciente de que es un tema "muy divisivo", sobre todo porque una parte del electorado socialista, especialmente la de territorios del interior y del sur, puede no entenderlo. Por eso, convienen diversas fuentes de Ferraz, es mejor "pasar el mal trago cuanto antes". ¿Y cuándo? El Ejecutivo no aproxima aún fechas: no será inminente porque antes tiene que estudiar "con detenimiento" el informe del Supremo y de la fiscalía y construir los expedientes para cada reo y fundamentar muy bien cada resolución, porque corre el riesgo de que, con el seguro recurso que llegará al Alto Tribunal por parte de la derecha, y que deberá resolver la Sala Tercera, la decisión pueda ser tumbada. Entonces, el golpe sería doble. Y es que los magistrados apenas dejan hueco al Gobierno para apoyar la medida de gracia en razones de justicia, equidad y utilidad pública.

Urnas aún lejanas

Lo previsible es que el acuerdo del Consejo de Ministros llegue a finales de junio o ya directamente en julio. En todo caso, antes de las vacaciones de verano y después de las primarias del PSOE andaluz, que se jugarán en primera ronda el próximo día 13 y el 20 en segunda vuelta, si es necesaria. Fuentes del Ejecutivo apuntan que lo esperable es que los indultos se concedan antes de la reunión de la mesa de diálogo, y quizá también incluso de la reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès. El Ejecutivo no quiere que la cita entre ambos presidentes, que no es inminente, sea protocolaria, sino que busca dotarla de un contenido concreto.

"Corremos el riesgo de que el recurso al Supremo nos estalle en precampaña. Y eso sí sería una bomba", avisa una baronesa

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En Ferraz confían en que la lejanía de las urnas ayude a amortiguar el impacto de la medida en la opinión pública. Sánchez ya ha advertido de que quiere agotar la legislatura, convocar las generales para finales de 2023 o principios de 2024. Los socialistas esperan poder revertir el clima adverso -y la sensación de cambio de ciclo que ya señalan algunas encuestas- con el avance de la vacunación y el fin de la pandemia y una sólida recuperación económica. Factores que, indican, pueden pesar más en el votante.

Pero en el cuartel general son conscientes de que el PP usará los indultos como campo de batalla en los próximos meses y podrá mantenerlo vivo gracias a su impugnación ante el Supremo. "Así que corremos el riesgo de que la resolución a la impugnación nos estalle en precampaña. Y eso sí sería una bomba. De modo que cuanto antes resuelva el Gobierno, mejor", admite una baronesa autonómica, en una conclusión muy compartida, toda vez que Sánchez ya ha avanzado su determinación. Otro peligro añadido, conviene otra fuente de Ferraz, es que, con el hundimiento de Ciudadanos y el reagrupamiento del centro derecha, se puede estar produciendo un trasvase entre electores del PSOE al PP. Es decir, los bloques se agrietan, como sucedía antes de la voladura del bipartidismo, y ello puede dañar las expectativas de los socialistas.

En el equipo de Sánchez se dicen tranquilos respecto a la respuesta del partido. No prevén más contestación pública que la que pueda llegar de Castilla-La Mancha o de Aragón, cuyos barones, Emiliano García-PageJavier Lambán, son los menos alineados con Ferraz. La portavoz del Ejecutivo castellanomanchego, Blanca Fernández, anticipó este miércoles que el jefe del Ejecutivo autonómico, en las próximas horas, "hablará claro", para "defender España", que es "una democracia plena" y cuyas leyes están "para cumplirse". Page ya mostró sus recelos respecto al acuerdo de investidura con ERC y su malestar por la entente con Bildu en los Presupuestos de 2021. De Lambán no se esperan declaraciones pronto, puesto que aún está reponiéndose de su operación por cáncer de colon, el pasado lunes.

"A flor de piel"

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, se limitó a escribir un tuit para manifestar, con tibieza, su desacuerdo: "Resulta evidente que no debe ser indultado quien no quiere serlo porque no respeta ni cree en las leyes que lo hacen posible -sostuvo, recogiendo el argumento del Supremo de que no hay indicio de arrepentimiento en los condenados del 'procés'-. E igualmente es evidente que los problemas que tiene nuestro país de construcción de un modelo de convivencia no se resolverán mientras nadie quiera".

Vara es habitualmente un barón más cauto, que comparte los argumentos de otras federaciones vecinas, como Andalucía o Castilla-La Mancha, pero que desde que venció Sánchez en las primarias de 2017 se alistó en sus filas -es miembro nato de la ejecutiva en calidad de coordinador del consejo de política federal, antiguo consejo territorial- y se ha proclamado fiel al líder. Lo son también en su equipo, donde no obstante se muestran preocupados por la incidencia electoral de los indultos, una cuestión "muy emocional", que está "a flor de piel", porque en Extremadura, como en otros territorios, hay un sentimiento más hostil hacia Cataluña después del "desgarro" del otoño de 2017.

Los dirigentes asumen que todos han de implicarse en la explicación de la medida de gracia, "muy divisiva" en el electorado

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La percepción es más favorable en las federaciones mediterráneas, y obviamente en el PSC, cuyo primer secretario y hoy ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, ya defendió los indultos como una posible salida al choque en Catalunya en plena campaña de 2017. En el partido hermano han empujado a Sánchez para adoptar una decisión que puede ayudar a salir del bucle y, sobre todo, a romper el bloque soberanista.

"Estamos totalmente a favor, aunque tenga un coste, aunque tengamos enfrente a una derecha asalvajada, con menor sentido de Estado que el que tenía la derecha de Manuel Fraga en los ochenta. ¿Hay una alternativa a no dialogar en Catalunya? ¿Qué queremos, que al final Catalunya se vaya emocionalmente, que la ruptura sea irreversible?", se preguntan fuentes próximas al barón valenciano, Ximo Puig. Mismo juicio expresan en el entorno de la presidenta balear, Francina Armengol: "Pedro hace muy bien, y no esperamos ningún coste aquí, pero cuanto antes mejor y que se corte el debate rápido. Todos tenemos asumido que tenerles en prisión [a los condenados del 'procés'] es un disparate". "Es una medida necesaria, conveniente y acertada -converge un miembro de la ejecutiva federal-. Un gobernante debe mirar hacia el futuro siempre, velar por la cohesión de nuestra patria, tener altura de miras. No preveo ningún coste. La derecha se equivoca una vez más".

Guillermo Fernández Vara, Javier Lambán, Emiliano García-Page y Ximo Puig . EFE

Sí está muy generalizada una reflexión: hay que hacer "pedagogía". Explicar. En Ferraz consideran que ya Sánchez la empezó a hacer el martes, cuando se anticipó a los argumentos del Supremo. Por ahora, no está prevista una ronda de contactos con sus barones. "Todos tenemos que implicarnos", señala un presidente autonómico, que expresa su temor, no obstante, a que haya malestar "por lo bajini" de cuadros medios. A ese esfuerzo colectivo de pedagogía alude otra baronesa socialista: "Todos tenemos una responsabilidad con España, y todos podemos explicarlo desde nuestra óptica. Tenemos que explicarlo bien, y con la cabeza alta".

El hilo conductor desde González

Desde el PSE, por ejemplo, recuerdan que ellos pueden poner en valor cómo todos los presidentes del Gobierno, en algún momento, "se la han jugado": Felipe González, con la reconversión industrial; José Luis Rodríguez Zapatero, con el proceso de paz y el fin de ETA, y ahora Sánchez con Catalunya. "Los socialistas siempre hemos hecho lo que las circunstancias requerían, no hemos pensado si nos iba bien o mal electoralmente, de modo que los indultos son coherentes con todas las decisiones de Estado que hemos tomado. Pedro está siendo fiel a la tradición más profunda del partido, y muy generoso, porque además él ha heredado este problema del PP", aplauden desde la cúpula de la federación vasca, que lidera Idoia Mendia. Precisamente Zapatero, este miércoles, desde Sevilla, apoyó la medida de gracia para los líderes catalanes y se remontó a su "experiencia" cuando, como jefe del Ejecutivo, decidió "avanzar", "por convicción", con un proceso de diálogo con ETA para acabar con el terrorismo". No hay otro "camino" que "acercar posturas" y "dialogar" con Catalunya, añadió.

Díaz no quiere "dañar al Gobierno" y no usará los indultos; los de Espadas creen que no llegan "en buen momento" pero es "responsabilidad" de Sánchez buscar una salida

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González se situó en las antípodas de Zapatero. En una entrevista este miércoles 'El hormiguero', el patriarca socialista subrayó que "en estas condiciones" él no indultaría a los dirigentes separatistas. La Constitución, recordó, "no es militante", pero "lo que no admite es que se rompan las reglas del juego". No cargó directamente contra Sánchez.

El debate apenas se ha posado en el PSOE andaluz. Juan Espadas, el candidato ungido por Ferraz, dijo en 'Espejo público' (Antena 3) que prefiere "no especular". Confía, en todo caso, "en el criterio del Consejo de Ministros y del presidente". "Cuando el Gobierno adopte la decisión, hablaremos", manifestó lacónicamente Pepe Fiscal, portavoz parlamentario y miembro de la candidatura de Susana Díaz.

Desde el círculo de la secretaria general rubrican que no era un desliz: "No vamos a utilizar ningún elemento que pueda dañar al Gobierno o pueda hacer pensar que estamos contra nadie. Trabajamos en positivo en clave andaluza, y además este es un asunto sobre el que todavía no hay decisión". "No queremos entrar en la crispación, nos dirigimos al militante, no al votante. Ya la gente sabe qué piensa Susana y cuál es su proyecto", señala otra integrante del equipo de la baronesa.

En el gabinete de Espadas, creen que Díaz "se está mordiendo la lengua", pero porque "sabe que no puede entrar en el cuerpo a cuerpo con Pedro", porque sería "como una vuelta al 1 de octubre de 2016", cuando la movilización de los barones, encabezados por ella misma, tumbó a Sánchez como secretario general. Pero entre los partidarios del alcalde de Sevilla reconocen que la decisión del Gobierno no llega "en un buen momento". "Pero también es verdad que Pedro no se puede hacer un Rajoy y dar una patada al tema. En algún momento hay que abordarlo y contribuir a la salida política en Catalunya", concluye una parlamentaria alineada con Espadas. El tercer candidato provisional, Luis Ángel Hierro, no tiene opciones para ganar las primarias.

La secretaria general del PSOE-A y candidata a las primarias a la Junta, Susana Díaz. EP

El PSOE se adentra, pues, en un terreno pantanoso, pero no será un obstáculo para Sánchez. El partido seguirá al líder en una travesía arriesgada y cuya suerte, advierten varios mandos consultados, en Ferraz y en los territorios, dependerá en buena medida de la respuesta de los independentistas. Si los indultos sirven para abrir nueva etapa en Catalunya y garantizan la estabilidad al Ejecutivo, el paso habrá servido, apuntan. Pero si no es así, el impacto de una medida incómoda puede ser mayor.

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