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Encuesta del GESOP

Las 8 diferencias entre las elecciones catalanas del 14-F y la última encuesta del GESOP

Una repetición de los comicios provocaría movimientos dentro de cada bloque ideológico

Las 8 diferencias entre las elecciones catalanas del 14-F y la última encuesta del GESOP.

Las 8 diferencias entre las elecciones catalanas del 14-F y la última encuesta del GESOP.

Hace apenas tres meses que los catalanes votaron para conformar un nuevo Parlament que podría tener que disolverse en poco más de una semana. La última encuesta del GESOP para El Periódico de Catalunya ha esbozado a los partidos independentistas, y al resto, cuáles pueden ser sus riesgos si se lanzan a una repetición electoral en pleno julio.

Estos principales movimientos que se producirían en cada formación y en cada bloque ideológico en caso de nuevas elecciones.

PSC

Salvador Illa sería uno de los grandes beneficiados de la contienda estival, pero podría quedarse de nuevo con la miel en los labios. Aunque ganaría las elecciones con mayor claridad (podría conseguir hasta 5 escaños más), seguiría sin tener fuerza suficiente para impedir una alianza independentista. Illa atraería tanto a votantes de Ciutadans como del PDECat, pero sus únicas opciones continuarían pasando por que ERC le levantase el veto.

Reparto de escaños.

ERC

La larga espera de Pere Aragonès para ser 'president' le habría valido la pena, pues ERC podría sumar hasta tres diputados. Si la diferencia con Junts fue en febrero de 1,2 puntos y un solo escaño, en caso de tener que volver a las urnas, Esquerra sacaría 5,5 puntos y entre 7 y 11 diputados más que JxCat, lo que brindaría a Aragonès mucha mayor ventaja negociadora a la hora de reclamar el apoyo de los puigdemontistas.

Junts

El tacticismo le saldría caro a las huestes de Carles Puigdemont, que se anotarían el mayor retroceso, pudiendo perder hasta 7 escaños respecto a febrero. JxCat apenas conseguiría atraer votos de los partidos rivales, a diferencia de ERC y PSC, que se beneficiarían mucho más que Junts de los exvotantes del PDECat, partido de su mismo espacio político. Los puigdemontistas seguirían teniendo la llave del Govern, pero su capacidad de exigencia ante Aragonès se vería lastrada.

Porcentaje de voto estimado.

Vox

La extrema derecha ha logrado cosechar un voto fiel en Catalunya que le permitiría mantener su representación en caso de repetición de los comicios. Como mucho podría ceder uno de sus 11 diputados, pero es la formación que recibe a mayor porcentaje de votantes de otro caladero, en este caso del PP. Uno de cada cuatro catalanes que eligieron la papeleta popular en febrero se decantarían ahora por la de los ultras.

CUP

El acuerdo forjado por la CUP para apoyar y dar estabilidad a Aragonès, en contraste con la estrategia de Junts, reportaría beneficios a los anticapitalistas. Podrían sumar un diputado más y, esta vez sí, superarían también en votos a los 'comuns'. Además, los 'cupaires' sitúan a su candidata, Dolors Sabater, como la líder mejor valorada, pese a los recelos que su figura suscita en algunos sectores de la organización.

En Comú Podem

Tampoco le iría mal a Jéssica Albiach el nuevo examen electoral. En Comú Podem podría sumar un escaño y apenas sufriría fugas de voto pese a la pujanza del resto de opciones de izquierda. Los 'comuns' podrían mantener cierta influencia sobre ERC y la CUP si Junts le cerrase la puerta a Aragonès, pero perderían la llave de un tripartito de izquierdas, pues el PSC y los republicanos sumarían una mayoría alternativa por sí solos.

PP

Para el partido de Alejandro Fernández, el envite electoral de julio sería agridulce. Podría llegar a duplicar su representación actual y sobrepasaría a Ciutadans (abandonando la condición de colista del Parlament), pero consigna la fidelidad de voto más baja entre las fuerzas parlamentarias, llegando esta a duras penas al 50%. Además, cedería a la ultraderecha de Vox a uno de cada cuatro votantes de febrero.

Intención directa de voto.

Ciutadans

Cada cita electoral es un nuevo calvario para la formación de Inés Arrimadas. Tras perder 30 diputados en febrero, si ahora se volviese a votar, Ciutadans podría quedarse con la mitad de sus 6 escaños actuales. Se convertiría en el farolillo rojo del hemiciclo tras 'regalar' al PSC a dos de cada 10 votantes. Los naranjas registran la fidelidad de voto más baja entre las fuerzas del Parlament: solo uno de cada tres electores de febrero les garantizan ahora su apoyo.

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