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Los epidemiólogos alertan: una rápida desescalada puede traer la cuarta ola

Sanidad vigila las variantes británica, brasileña y sudafricana, pero se han detectado cuatro más muy contagiosas, dos de ellas ya en España

Los epidemiólogos alertan: una rápida desescalada puede traer la cuarta ola

Son varias las comunidades autónomas que han empezado a flexibilizar las restricciones para estupor de muchos epidemiólogos, que coinciden en alertar de que una desescalada rápida puede provocar rebrotes que se conviertan en una cuarta ola cuando todavía no se ha superado la tercera. La movilidad entre municipios, la apertura del interior de los locales de hostelería, restauración y gimnasios, entre otros, y reuniones de más de cuatro o seis personas no convivientes son los puntos negros para los expertos.

La expansión de la cepa británica, que ya es dominante en Asturias desde hace semanas y se hará fuerte en el conjunto del país en cuestión de días, ha hecho saltar las alarmas por su transmisibilidad, ya que es mucho más contagiosa que la variante anterior. Los expertos ya han advertido de que es imprescindible pisar el acelerador de las vacunaciones si se quiere alcanzar el 70 por ciento de población inmunizada antes del verano. El problema es que, al menos de momento, no hay cantidad suficiente de dosis para poder agilizar ese proceso.

Además, al ser una cepa tan contagiosa, no será suficiente con tener al 70 por ciento de la población vacunada para frenar la expansión del virus, sino que deberá aumentar, al menos, hasta el 75 por ciento. Y si eso no se consigue, habrá que pasar el verano con precauciones.

Pero, por si no fueran suficientes la elevada transmisibilidad de la cepa británica y el déficit de vacunas, las mutaciones del virus lo complican todo aún más.

Hasta ahora se contemplan las variantes británicas, sudafricana y brasileña. Pero hay más. En Estados Unidos se han detectado hasta once, pero el Ministerio de Sanidad español centra su atención en otras cuatro: otras dos del Reino Unido, la californiana y la de Río de Janeiro, según la última actualización del “Informe sobre la situación epidemiológica de la variante B.1.1.7 de SARS-CoV-2 y otras variantes de interés”.

En él se revela que se han detectado en España once casos de la variante P.2 (Río de Janeiro), dos de ellos en viajeros diagnosticados en Madrid y los otros nueve en Canarias, de los que aún “no se dispone de datos epidemiológicos”.

Hay otro caso de la variante B.1.525 (Reino Unido), de la que se detectó un positivo el pasado mes de enero, pero que ya se sabe que está presente en diez países. De las otros dos cepas no hay constancia de que haya ningún infectado en territorio español.

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De la primera, la cepa británica B.1.1.7, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias eleva a 898 el número de casos confirmados, aunque existen otros 183 que han sido comunicados “a través de fuentes informales (prensa o similar) no incluidos” en esa cifra.

Las investigaciones se centran ahora en estudiar las múltiples mutaciones del virus y comprobar si alguna de estas variantes resta efectividad y eficacia a las vacunas desarrolladas hasta ahora con el covid-19 original.

Los epidemiólogos, que ven como casi cada día se descubre una variante nueva del virus, no ocultan su preocupación por la desescalada.

Daniel López Acuña, exdirectivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió de que “una rápida desescalada puede traer una cuarta ola cuando todavía la incidencia acumulada es muy elevada aunque esté descendiendo”. La situación aún es más preocupante cuando la contagiosa variante británica campa a sus anchas en Asturias y la presión hospitalaria, si bien es mucho menor que hace una semana, todavía sigue siendo alta.

“La situación todavía no es lo suficientemente favorable como para relajar las restricciones, ni en Asturias ni en España. La incidencia para que exista cierta normalidad debe bajar a 25 contagios por cada 100.000 habitantes, y eso vamos a tardar en alcanzarlo”, señaló López Acuña.

Los epidemiólogos consultados por este periódico coincidieron en señalar que, por mucho que mejoren los datos, hay que olvidarse de la Semana Santa. Y mucho menos pensar en la apertura de corredores supuestamente seguros para iniciar la movilidad entre comunidades autónomas y entre países. Es más, ya han empezado a insistir en que los viajes en verano serán posibles en función de la tasa de población inmunizada que se alcance para entonces.

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