Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Ibiza, en el posible plan piloto del pasaporte de vacunación para recibir turistas británicos

En Gran Bretaña se apoya esta medida, pero un informe científico concluye que para ponerla en marcha se necesitan más datos sobre la efectividad de las vacunas y la duración de la inmunidad

Llegada de viajeros en el aeropuerto de Ibiza.

Llegada de viajeros en el aeropuerto de Ibiza.

El pasado viernes, tras una reunión entre Francina Armengol y la ministra de Turismo, Reyes Maroto, el conseller balear de Turismo, Iago Negueruela, anunció que Baleares se había postulado para convertirse en uno de los destinos pioneros en España en el que se pueda aprobar el pasaporte de vacunación. Con esta medida el archipiélago podría abrirse al turismo internacional controlando los accesos.

Esta opción ha sido recogida ampliamente por los medios de comunicación de Gran Bretaña, uno de los países del mundo que registra mayor tasa de vacunación contra el covid, señalando directamente a las Baleares como un destino vacacional para esta temporada de aprobarse el pasaporte inmunitario.

Sin embargo, las negociaciones entre ambos países están en sus primeros pasos y, tal y como publica Mirror, a pesar de que el Ministerio de Asuntos Exteriores británico ha declarado que las perspectivas de los viajes al extranjero este verano parecen "cada vez más positivas", el ministro del ramo, James Cleverly, confirmaba en el programa de la BBC 'Breakfast', que las conversaciones en curso con "socios internacionales" sobre los pasaportes de vacunación existen, pero no llegó a garantizarlos.

El informe de la Real Society

Paralelamente, la Royal Society -una de las sociedades científicas más antiguas del mundo con más de 350 años de existencia y sede en Londres- ha elaborado recientemente un informe en el que concluye que los planes de un pasaporte de vacunación son viables, pero que es necesario establecer normas en todos los países antes de introducir dicho sistema.

Los científicos consideran que se necesita más información sobre la eficacia de las vacunas para prevenir la infección y la transmisión del virus, y sobre la duración de la inmunidad protectora, para establecer el tiempo de validez de un pasaporte. Además de que es necesario un "debate más amplio" sobre cuestiones como la necesidad de normas legales y éticas y la privacidad de los datos.

El profesor de Epidemiología de Oxford y coautor del informe, Christopher Dye, opina que "primero está la ciencia de la inmunidad, luego los retos de que algo funcione en todo el mundo y sea duradero, fiable y seguro. También están las cuestiones legales y éticas, y si se logra descifrar todo eso, hay que contar con la confianza de la gente".

La autora, Melinda Mills, directora del Centro Leverhulme de Ciencias Demográficas de la Universidad de Oxford, añade que si la gente sólo pudiera obtener un pasaporte después de una o dos dosis de la vacuna (dependiendo de la farmacéutica), discriminaría de hecho a los más jóvenes, al menos hasta que se vacunen. Y añade que sería importante salvaguardar a las personas que no pueden vacunarse por razones médicas o que tienen creencias religiosas o políticas que les impiden hacerlo.

A pesar de estas reticencias, el conseller Iago Negueruela explicaba a finales de la pasada semana que "con el plan piloto del año pasado demostramos que podemos trabajar de forma eficaz y la respuesta del Gobierno español a nuestra propuesta fue muy positiva. Centraremos nuestros esfuerzos a partir de ahora en convertirnos en una región líder en la implantación de certificados de inmunidad para facilitar la movilidad".

Compartir el artículo

stats