No suele ahorrarse una frase desde la que impulsar una polémica si con ello logra visibilizar la cruda realidad de un colectivo que está a punto de asegurarse una gran conquista con la tramitación de la nueva ley trans. Esa lucha ha quedado emborronada en las últimas 72 horas por una referencia del ultraderechista Mariano Calabuig (Vox), que se dirigió en un tono despectivo a la canaria Carla Antonelli (Güímar, Tenerife, 1959) en la Asamblea de Madrid, donde la canaria es diputada por el Partido Socialista. El masculino genérico está aceptado por la RAE”, precisó después de que la dirigente del PSOE declarara “no soy un masculino genérico, soy una mujer en singular”.

La actriz y activista de los derechos LGTBI asegura que “nada de esto surge por generación espontánea; toda reacción desencadena una contrarreacción y el colectivo trans lleva más de un año y medio sufriendo situaciones de acoso y agresiones... La ultraderecha no se podía quedar atrás y sigue tensando la cuerda con unos comportamientos surrealistas, peligrosos y vergonzosos. Aquí no vale todo. Nos quieren responsabilizar de todos los males de este país, pero actitudes como esta son injustas y lamentables”, ha denunciado respecto a los comentarios del diputado de Vox en el ejecutivo autonómico madrileño.

“Una marca indeleble”

Antonelli tiene claro que a su edad nadie le va a cuestionar su identidad, pero subraya que “hay niños y niñas que están creciendo en un modelo social en el que hay personas que continúan empeñadas en ponerles una marca de agua indeleble que les haga sentirse señalados/as por el resto de sus vidas”

Esa estigmatización que aún es evidente en la comunidad trans es lo que más enfurece a Carla Antonelli cuando se habla de una igualdad inexistente: “Se están afanando en llevar algunos casos singulares a la globalidad para tratarnos como personas violentas o violadores que se cuelan en los baños de las mujeres no sé con qué propósito, porque no lo aclaran, pero sí con la idea de originar situaciones inhumanas y debates cargados de perversión”, denuncia.

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Militante del PSOE desde 1997, Antonelli considera que si ella, que es diputada, ha tenido que soportar situaciones como las impulsadas por Mariano Calabuig (Vox), qué “atropellos no estarán sufriendo a diario personas anónimas... Que se lo pregunten al chico trans que le rompieron la cara en Toledo o al que le dieron una paliza en Pamplona”, puso como ejemplos antes de lanzar un grito desesperado en favor de la concordia. “No alimenten más esta espiral de odio... Dejen de meterse ya en bragas y calzoncillos ajenos”, subraya la tinerfeña.

“El vaso está rebosado”

“Mariano Calabuig solo es una gota más que ha caído en un vaso de agua que está rebosado... Estamos al límite y no se pueden permitir conductas como las que se dieron en momentos puntuales de nuestra historia cuando un trastornado que parecía inocuo envió a millones de judíos a la cámara de gas... No vamos a permitir que cuatro locos se den el placer de vivir otra noche de los cristales rotos”, señala sobre los excesos humanitarios que cometieron los nazis.

Los ataques verbales son para la diputada en la Asamblea de Madrid igual de graves que las agresiones físicas que “leemos de vez en cuando en los periódicos o escuchamos en las emisoras de radio... Las palabras no se las lleva el viento y, por lo tanto, la semántica es un arma que se carga con unos resultados imprevisibles”, denuncia sin perder de vista que “vamos a defender con uñas y dientes los derechos que nos pertenecen; los que nos robaron en una parte de nuestra historia y que estamos intentando recuperar desde el inicio de la Democracia. Por las personas que siguen peleando y por las que se quedaron en el camino, vamos a pelear hasta el final porque esta es una batalla que vamos a ganar”, deja claro en una fase de la conversación en la que se permite dar un consejo a los intolerantes: “Si alguien tiene un problema sexual, que se compre un Satisfyer o un Tamagotchi”.

La primera y única mujer transexual que, por ahora, ha accedido a un cargo político en España considera que “50.000 trans no pueden ser consideradas una amenaza para las mujeres de este país o para los 47 millones de personas” que viven en el país, añadiendo que “no podemos seguir siendo el pim, pam, pum de unos reprimidos que pretenden posicionar la ley trans como una cuestión de Estado, cuando de lo que se trata es de obtener unos derechos que nos pertenecen”, puntualiza al tiempo que “ya es hora de desterrar de una vez por todas a los que alientan un sentimiento de animadversión hacia el colectivo trans”.

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Sobre las fisuras detectadas entre los socios de Gobierno a la hora de programar los pasos a seguir en referencia a la tramitación de la ley trans –se ha criticado que en un primer momento no exista la voluntad de tratar el tema en el consejo de ministros del 23 de febrero–, Carla Antonelli considera que “todo esto es fruto de una falsa polémica que quieren airear de forma intencionada para generar una sensación de enemistad que no es real: la ley trans saldrá adelante sí o sí... Es un compromiso firme de Pedro Sánchez; también es un objetivo de la ministra Irene Montero del que no tengo que desconfiar”, defiende a capa y espada sin callarse ante las posibles voces críticas que se hayan podido escuchar en los últimos días. “Soy socialista, está recogido en el acuerdo de coalición y se ha trabajado en nuestro programa desde hace años... Si alguien a nivel personal, no en boca de un partido u otro, quiere decir algo en contra que sea valiente y hable por él o ella, no en nombre de todos”, concluye.