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Acogida

Los migrantes acogidos en un colegio de Las Palmas temen salir a la calle por miedo a las agresiones

Siete marroquíes entre 18 y 45 años han sido atacados y tres han puesto denuncias en comisaría | "¡Basta!", reclaman los trabajadores de Cruz Blanca que los atienden

Inmigrantes en el antiguo colegio León, en El Lasso, en Las Palmas de Gran Canaria.

Inmigrantes en el antiguo colegio León, en El Lasso, en Las Palmas de Gran Canaria. Andrés Cruz

Los migrantes acogidos en el colegio León, en el Lasso, en Las Palmas de Gran Canaria, temen salir a la calle por miedo a ser agredidos. En tan solo cinco días, siete hombres marroquíes de entre 18 y 45 años han sido atacados en las inmediaciones del centro de acogida. Tres de ellos ya han interpuesto denuncia, afirma la Fundación Cruz Blanca, encargada de este espacio donde 37 personas de la organización atienden a 390 migrantes de origen magrebí llegados en pateras y cayucos a la isla. Diariamente les insultan, reciben "escupitajos", les tiran piedras, les han disparando con escopetas de balines, y motos y coches rondan este centro para increparlos, cuenta Lucía Molo, coordinadora territorial en Gran Canaria de la Fundación Cruz Blanca, encargada de este espacio.

Quiere aclarar que no saben quiénes son, porque no es de recibo que paguen justos por pecadores, sino que esta situación xenófoba se ha acrecentado desde hace una semana a raíz de que se están publicando un raudal de amenazas contra migrantes a través de grupos de Facebook y WhatsApp, que han sido denunciados y ya están

siendo investigados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Por ello, Cruz Blanca dice: "¡Basta!". "Basta de tirar piedras al interior del centro. Basta de recibirlos al grito de "terroristas". Basta de amenazas. Basta de agresiones. En definitiva, ya basta de culpabilizar a los otros de nuestra disconformidad con las decisiones políticas que se están tomando ", sentencia la organización.

Según Cruz Blanca, estas personas están experimentando una compleja situación ante un futuro incierto con temor a una deportación inminente, y ahora se suma"el recelo a poner un pie en la calle y sufrir una agresión". De hecho,"una gran mayoría de los hombres lleva sin salir del centro desde el pasado 22 de enero, siguiendo las recomendaciones de la Policía Nacional y personal técnico de la Fundación", afirma Cruz Blanca en un comunicado público.

Al respecto, Lucía Molo insiste en que hay que atajar estos brotes xenófobos que no se corresponden a la realidad, porque la mayoría de los migrantes que están en este centro son "maravillosos": estudian, hacen talleres y hay una convivencia de familia. Es cierto que "una muy mínima" parte salen y vienen "ebrios", precisa, pero no son problemáticos, y se les está atendiendo de manera especial. Tienen como plazo para llegar a las nueve de la noche, pero desde las seis a siete de la tarde ya están yendo al centro para cenar, y es cuando reciben la mayor parte de esas agresiones verbales y físicas "todos los días", expone.

Ante esta situación, los migrantes "están muy tristes porque sufren un daño psicológico", al margen del miedo a la agresiones físicas que también temen padecersus cuidadores por las pedradas yotros actos incívicos. Según la Fundación Cruz Blanca, es "necesario zanjar estos discursos que demonizan a las personas migrantes y abogar por su humanización". Por ello, asisten "con temor y desazón al aumento del discurso de odio en la isla de Gran Canaria contra las personas migrantes, principalmente de origen marroquí". "Sabemos que estos grupos son minoritarios, que no representan a la mayoría del pueblo canario, un pueblo tradicionalmente acogedor. Pero al final, lo quehace ruido, son los discursos delodio", recalcan.

Ya se lo han transmitido al Ministerio de Migraciones que ste mjueves expresaba su preocupación por estos brotes xenófobos. "Hay que atajarlos", exponen fuentes del Ministerio.

Esta situación de amenazas y acoso también se está produciendo con menores migrantes que están albergados en hogares de acogida, totalmente integrados, escolarizados y con una vida normal. De hecho, la Fundación Diagrama, que gestiona estos hogares en la red del Cabildo grancanario, ha interpuesto dos denuncias: una de ellas por amenazas a un chico de un hogar de Jinámar, que estaba haciendo deporte en la zona de Las Rehoyas, y un grupo de jóvenes se acercó diciéndole que llevaban pistolas eléctricas y armas blancas. Eso fue el pasado sábado. Llegó al entró lívido.

El martes, en la zona de Tafira, un coche de color blanco con cuatro chicos presuntamente españoles bajaron los cristales insultando a otro menor marroquí, y lo amenazaron con que lo iban a matar, explica Jesús Trujillo, director territorial de la Fundación Diagrama. Por tanto, interpusieron las denuncias correspondientes.

Han sido varios los incidentes contra menores de nacionalidad marroquí, chicos que llevan años integrados y viven en hogares de unas diez personas con chavales canarios que también requieren una situación de acogida. Trujillo pone el foco en que "se está generalizando el discurso xenófobo principalmente contra el magrebí".

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