La Moncloa ve ahora mismo el camino del diálogo con Cs mucho más despejado que el de ERC. Mientras los naranjas muestran su disposición a pactar con el Gobierno, eliminando por el camino algunas condiciones que habían planteado, los republicanos, en pleno clima preelectoral en Catalunya, aumentan sus críticas y profundizan su alejamiento de Pedro Sánchez. "ERC está muy nerviosa", señalan fuentes del Ejecutivo. Ante ese "nerviosismo", el Ejecutivo ha decidido estrechar sus lazos con los liberales, pero sin renunciar a ERC, a quien seguirá tentando, dentro de un escenario político donde el presidente ha tenido dos buenas noticias en las últimas semanas: el pacto europeo para los fondos de reconstrucción (140.000 millones irán a parar a España, divididos a partes iguales entre transferencias y préstamos) y la moción de censura anunciada por Vox, que divide a la derecha y puede ayudar a cimentar de nuevo el bloque de la investidura.

Algunas reuniones se mantienen; otras no. A principios de junio, cuando tuvo lugar su primera cita oficial con Cs, que venía de apoyar todas las prórrogas del estado de alarma, el Gobierno dijo que celebraría otro encuentro con los liberales antes de las vacaciones, y que también convocaría la mesa de diálogo sobre el conflicto político en Catalunya, pactada con ERC a cambio de su abstención en la reelección de Sánchez. Sin embargo, mientras la primera reunión se va a celebrar, la segunda continúa sin fecha, con el Govern acusando al Ejecutivo de no tener ninguna intención de favorecer el diálogo y este señalando que si la mesa no se reúne es porque JxCat y ERC no se ponen de acuerdo.

División interna

A las 11 de la mañana de este lunes, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, se reunirán con una delegación de Cs encabezada por su portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal. "Se abordarán asuntos relacionados con los rebrotes y se hará una evaluación de las medidas sociales y económicas aprobadas para paliar los efectos de la pandemia", explican en la Moncloa. Pero también, admiten otras fuentes, se hará una aproximación a los Presupuestos, después de que los naranjas hayan aceptado negociarlos aunque no esté el PP.

La posibilidad de sumar al partido de Inés Arrimadas a las cuentas del año que viene provoca tensión en el Gobierno. Unidas Podemos, socio de coalición con el PSOE, está en contra. Pablo Iglesias señaló a finales del mes pasado que los naranjas eran "incompatibles" con su proyecto. "Es evidente que rearmaremos la mayoría de la investidura", anticipó el vicepresidente segundo y líder morado. Una parte de los socialistas también considera que el apoyo de los liberales traería más problemas que soluciones, porque provocaría fricciones con Podemos y alejaría al PNV, el verdadero socio preferente del Ejecutivo, y también a formaciones de izquierdas como Más País, Compromís y BNG. Sin embargo, el entorno de Sánchez y Nadia Calviño, vicepresidenta económica, prefieren a Cs frente a ERC. Sobre todo ahora, con las elecciones catalanas acercándose, pese a que aún no tienen fecha, y los republicanos, que van por delante de JxCat en la mayoría de las encuestas, afilando sus críticas a Sánchez.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, lo reconoció el sábado sin paños calientes. "Ya no somos tan imprescindibles", dijo a Europa Press el dirigente republicano, que pide al Gobierno que ponga sobre la mesa una "contrapartida política" ante el conflicto catalán y que lleve a cabo algún "gesto" con los presos del 'procés', a quienes la Justicia revocó el pasado martes el régimen de semilibertad que les había concedido la Generalitat.

El Ejecutivo no contempla dar, al menos de momento, ninguno de los pasos que reclama ERC. La Moncloa se encuentra volcada en la lucha contra los rebrotes y los malos datos económicos, después del desplome del 18,5% del PIB en el segundo trimestre. La crisis territorial, que parecía el asunto central de la legislatura cuando esta arrancó en enero, ha pasado a un lugar secundario con la llegada del coronavirus. La actitud de ERC, que en el Gobierno se ve cómo un "síntoma de su nerviosismo preelectoral y su lucha con JxCat por el votante independentista", hace todavía más difícil el acercamiento.

"Todo es posible"

Pero eso no significa que Sánchez haya renunciado a que los republicanos apoyen o se abstengan en los Presupuestos. El presidente continuará intentándolo y les llamará a la negociación, explican en su entorno. "Todo es posible", añaden las mismas fuentes. Los fondos europeos, que permitirán aprobar políticas sociales, y la moción de censura anunciada por Vox ayudan a este objetivo.

Si finalmente el partido ultra activa este drástico instrumento, cosa que el Gobierno sigue dudando al no tener ninguna posibilidad de salir adelante, el bloque de la investidura, que ahora pasa por un mal momento, volverá a unirse en su rechazo. Y la iniciativa de Vox plasmará al mismo tiempo la división de la derecha. Hará que Cs intensifique su acercamiento al Ejecutivo, mientras el PP ya ha dejado claro que no piensa apoyarla. La moción de censura "se ganará en las urnas", dijo este domingo el portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, que acusó a Santiago Abascal, líder de la formación de ultraderecha, de tener "un problema con la calculadora", al obviar que no hay en el Congreso una mayoría alternativa a la de Sánchez. Y esa es la imagen que saldrá del Congreso: un Gobierno con apoyos suficientes, que intentará aguantar cuatro años, con ERC, con Cs o con ambos al mismo tiempo.

Los conservadores, pese a la mala relación de Pablo Casado con Sánchez, mantienen abiertos los hilos con el PSOE. Socialistas y populares llevan semanas negociando la renovación del Consejo General del Poder Judicial. El Tribunal Constitucional no resolverá los recursos sobre la sentencia del 'procés' hasta que no se hayan nombrado a sus nuevos miembros. Si el acuerdo entre el PP y el Ejecutivo llega rápido, también influirá sobre la disposición de ERC a pactar los Presupuestos, porque las resoluciones del alto tribunal y la negociación podrían llegar a solaparse, dificultando aún más el acercamiento.