23 de marzo de 2019
23.03.2019
Elecciones 28A

No son los votos, son los pactos

La libertad de maniobra para sellar alianzas tras el 28A se impone al músculo que miden los escaños

23.03.2019 | 13:39
No son los votos, son los pactos

Si le preguntas a un partido político qué desea obtener en las elecciones generales de abril, responderá que ansía diputados, cuantos mas diputados mejor. Respuesta incorrecta, lo que necesita son socios, cuantos más socios mejor. A partir del 28 A, operarán otras reglas, que se transmitirán a las autonómicas de mayo. Lo importante no serán los votos, sino los pactos. La libertad de maniobra para sellar alianzas se impone al músculo que miden los escaños. Cuarenta asientos en el Congreso pueden ser ineficientes, si no tienes con quién compartirlos. Veinte pueden ser decisivos, si puedes satisfacer a varios pretendientes a la vez.

Vox solo puede ofrecer sus votos al PP, o tal vez sean los populares quienes se conviertan en subsidiarios de la ultraderecha moderada. Ciudadanos poseía una mayor capacidad de enlace, pero se ató las piernas por no entender que los votos son lo de menos. Es una nueva época que produce los escalofríos de rigor, salvo que ya está vigente. Baste recordar la precariedad que ha envuelto los Gobiernos sucesivos de Rajoy y Sánchez durante la presente legislatura. En esta misma década, el club de politólogos hubiera decretado la imposibilidad de gobernar España con 84 diputados. Ya ha ocurrido, y el fabricante de reyes acaba siendo un PNV con cinco escaños, frente a la esterilidad de los 32 de Albert Rivera. Le sobraron diputados, y ha vuelto a anularlos.

Quién quiere diputados, cuando puedes ganar pactos. Este cambio de paradigma electoral no se aleja demasiado de la vida real, donde los contactos vaporosos son más importantes que el dinero líquido en la cuenta corriente. El acceso es la palabra clave. Y quienes traducen cualquier actividad al fútbol omnisciente, apreciarán la paradoja asumida de que el campeón de Liga no es necesariamente el equipo más goleador. Salvo que Messi le otorgue la mayoría absoluta, concepto desaparecido del mapa electoral.

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