14 de enero de 2016
14.01.2016

Diego el volandero y el diputado esquinado

Gómez de la Serna presenta su baja en el PP y se sienta en una esquina "invisible" del hemiciclo

14.01.2016 | 01:52
Gómez de la Serna, a la derecha, evita saludar a Rajoy
Suspendido en el aire fue pasando de escaño en escaño. Así vivió el lindo don Diego, el bebé Diego, su estreno en el Congreso. El hijo Carolina Bescansa, diputada de Podemos, fue protagonista en un hemiciclo plagado de primerizos -seis de cada diez diputados lo son por primera vez- y en el que, al menos, una de sus señorías buscó la sombra. Fue el caso del ´popular´ Pedro Gómez de la Serna, excluido del grupo por sus negocios en el extranjero, que se sentó en una discreta, casi "invisible" esquina. Horas después presentó su baja en el PP.
En el primer día, los diputados madrugaron para buscar sus escaños, pero no en todos los casos fue fácil. La situación de los asientos llegó a ser cómica, cuando los representantes de ERC deambularon por el hemiciclo para buscar un hueco, y alguno ha tenido que sentarse separado.
Tras el lío inicial por fin se acomodaron los 350 diputados. Bueno, había 351 personas en realidad, si se cuenta al bebé de la dirigente de Podemos Carolina Bescansa, a quien le han llovido las críticas de los demás partidos que le recordaron que el Congreso cuenta con guardería.
Podemos trató de aplacar el revuelo justificando en un comunicado este gesto "simbólico" en pro de la conciliación, mientras Bescansa reclamaba su derecho a llevarse a su hijo siempre consigo mientras le siga dando de mamar -así lo hizo, discretamente, desde su escaño-.
Fueron muchos otros los acontecimientos que hicieron de éste un Congreso totalmente nuevo. En el fondo y en las formas. El socialista Patxi López llevará las riendas de esta Cámara, pidió el esfuerzo de todos para lograr el entendimiento en esta legislatura.
Y de nuevo, como vicepresidenta primera, la siempre polémica Celia Villalobos, que bromeaba por el hecho de seguir en el puesto: "Tan mal no lo habré hecho", dijo.
Tras la elección de la Mesa, tocaba el juramento o promesa de acatar la Constitución por parte de los parlamentarios. Mientras los representantes de los partidos tradicionales, junto con Ciudadanos, se limitaban al "juro" o "prometo" habitual, los de Podemos prometieron acatar la Carta Magna pero apostillando su compromiso de cambiarla. "Nunca más un país sin su gente, nunca más un país sin sus pueblos", fue la coletilla final.
Los nuevos no estaban solo entre los asientos de Podemos y Ciudadanos. Se estrenaban caras muy conocidas como la de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, arropada por la dirección del grupo popular.
En esa misma bancada, al fondo del todo, se acomodó Pedro Gómez de la Serna, a quien ya investiga la Audiencia Nacional por sus negocios en el extranjero. Casi ningún diputado del PP habló con él, y si lo hizo fue brevemente.
En cualquier caso, ya estaba de salida. Mientras se desarrollaba la sesión, pidió su baja definitiva del partido.
La emoción también se vivió fuera del edificio. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, no ha podido contener las lágrimas después de la sesión constitutiva del Congreso al ver cómo su grupo era recibido en la calle por los gritos de "sí se puede" de numerosos simpatizantes que se habían concentrado ante la Cámara Baja.
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