Con este calor, no nos quitamos las chanclas ni para conducir. Pero a pesar de que para muchos son imprescindibles, al volante, pueden ser un peligro.

Los expertos recomiendan no conducir con ellas, porque no protegen el pie, se pueden quedar enganchadas y hacer que nos despistemos.

La alternativa de conducir descalzos tampoco es muy recomendable porque se pierde superficie de apoyo y porque nos podrían multar, hasta con 200 euros, si el agente interpreta que estas no son las condiciones adecuadas para controlar el vehículo. Así que solo queda cambiar de calzado.