La indignación que saltó a calles y plazas en 2011 y que condujo a miles de ciudadanos a expresar su descontento con la situación económica y política en el movimiento 15M se ha traducido, tres años después, en la aparición de algunas candidaturas electorales que aspiran a recoger sus reivindicaciones.

Son casi una decena de formaciones las que esperan dar respuesta a las demandas políticas que muchos exigían ya el 15 de mayo de 2011, cuando comenzó a gestarse el también llamado movimiento de los indignados.

'Partido X', 'Podemos', 'Recortes Cero' o 'Primavera Europea' son algunos de los grupos que buscan llevar las demandas del 15M a Europa, superando el lema de que "todos los políticos son iguales".

"No es necesario un nuevo partido político que aglutine toda la indignación", ha asegurado a Efe el economista y profesor de la UAB Arcadi Oliveres, a quien muchos propusieron sin éxito que fuera la cara visible del 15M y que apuesta por reunir a las formaciones ya existentes en "coaliciones o candidaturas unitarias" que no sigan "la jerarquía tradicional de partido".

La socióloga experta en movimientos sociales de la UPF, Esther Vivas, ha apuntado a Efe que, a pesar de los sondeos electorales, que dan una ligera victoria al PP, "vemos cómo empiezan a emerger iniciativas políticas y propuestas que tienen capacidad de incidir y que son resultado de la indignación".

Vivas ha alertado de que "la traslación electoral no es inmediata ni directa", pero ha aseverado que "existe" y que "está desgastando al bipartidismo".

Felipe Aranguren, miembro de los 'yayoflautas', uno de los colectivos que nacieron a raíz de los indignados, ha dicho a Efe que, aunque las plazas están ahora vacías, el movimiento "no se ha diluido ni ha desaparecido" y ha señalado la abstención como una forma de "demostrar nuestra indignación".

Para Aranguren, el 15M sigue en "cada una de las personas" que forman parte de los colectivos surgidos de las asambleas de barrio, grupos locales o plataformas como la de Afectados por la Hipoteca (PAH), que ha multiplicado su actividad gracias a los indignados.

La fragmentación del movimiento en sectores -conocidas como mareas- especializados en distintos temas, como la educación, la sanidad, la vivienda, la inmigración o la energía es una de las consecuencias que se ha derivado de los tres años de protestas.

Aunque muchos ven esta fragmentación como un punto de debilidad y lamentan la falta de un liderazgo claro, ni Oliveres, ni Vivas ni Aranguren consideran que la presencia de un líder sea clave para que las reivindicaciones tengan éxito.

Por el contrario, insisten en que lo importante es la toma de conciencia por parte de la sociedad, la aparición de oportunidades políticas que hagan de catalizador de las protestas y hacer campañas conjuntas entre colectivos.

Para los tres, el legado más significativo que ha dejado el 15M ha sido la capacidad de cambiar el imaginario colectivo y la percepción social de la crisis y la "responsabilidad" del sistema financiero y político en la recesión.

Tal como ha señalado Vivas, "si hasta entonces se nos había dicho que éramos culpables y cómplices de la situación de crisis, la emergencia de los indignados hizo que la población se viera como víctima y exigiera soluciones". EFE