José María Aznar afirma que la estrategia de amenaza de ETA contra el PP puso la capacidad de resistencia del partido "al límite" y para él fue una "prueba política y personal muy dura", aunque siempre estuvo seguro de perseverar en la firmeza democrática. En el libro cita los asesinatos de Miguel Ángel Blanco, José Luis Caso, José Ignacio Iruretagoyena, Alberto Jiménez-Becerril y su mujer, Ascensión García Ortiz, Tomás Caballero y Manuel Zamarreño. Recuerda que asistió a todos los funerales acompañado por su esposa, Ana Botella, y que su apoyo y su fortaleza le ayudaron mucho en aquellos momentos tan duros. "Ningún representante político del PP se sentía a salvo" y el objetivo de ETA era someter al Gobierno a una "presión insoportable para que doblase la rodilla y accediese a negociar", recuerda Aznar, quien destaca que la estrategia no funcionó.