Convergència hizo salir ayer por sorpresa a su fundador, Jordi Pujol, para hacer frente a las informaciones que le acusan a él y a Artur Mas de corrupción, un asunto que el primero comparó con el caso Banca Catalana, mientras la oposición exigió a CiU que aclare de una vez la situación.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, confirmó que ha ordenado "una investigación interna" sobre la filtración y supuesto contenido del informe policial publicado por ´El Mundo´ sobre cuentas de Artur Mas y Jordi Pujol en Suiza relacionadas con una presunta corrupción en CiU, y que habla de 137 millones de euros en cuentas en Ginebra.

El expresidente catalán Jordi Pujol anunció que presentará una querella por calumnias por estas informaciones: "Ya desde el primer momento hay ilegalidad, filtración y mentiras y por eso presentaremos una querella".

Pujol apeló a quienes les atacan a "rectificar e ir al terreno del respeto", y comparó la actual situación con el caso Banca Catalana de principios de los 80 para recordar que "los que se comprometieron con esa jugada no ganaron las elecciones al Parlamento de Cataluña", en alusión a los socialistas.

En mayo de 1984, Jordi Pujol fue incluido en la querella presentada por la Fiscalía General del Estado contra los exdirectivos de Banca Catalana, lo que generó una fuerte tensión entre la Generalitat y el Gobierno central.

El candidato del PSC a la Generalitat, Pere Navarro, prometió por su parte su "apoyo personal y político" a Mas pero sólo si "despeja cualquier duda" sobre si tiene "cuentas en paraísos fiscales".

La candidata del PPC a la Generalitat, Alícia Sánchez-Camacho, y la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, acusaron a Mas de "usar a los catalanes y a Cataluña para tapar sus casos de corrupción", y de "parapetarse" tras Cataluña ante estos casos.

El candidato de Ciutadans, Albert Rivera, afirmó que se niega a pensar que para gobernar "hay que ser corrupto".