El expresidente del Gobierno Felipe González ha afirmado este jueves que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, ha cometido "un error muy serio" porque su propuesta soberanista en esa comunidad autónoma "no tiene viabilidad", además de desviar la atención de los "problemas reales".

En declaraciones a la Cadena SER recogidas por Europa Press, González ha subrayado que Mas es el "primer representante del Estado en Cataluña" y como tal no puede decir que actuará "se lo permita la ley o no". A su juicio, Mas "confunde la democracia con una parte de la democracia, que es el número de votos", mientras ignora "otra fundamental que es la legitimidad de acuerdo con las reglas del juego establecidas".

González ha defendido una "federalización" del modelo territorial español, con un federalismo que garantice la igualdad de derechos. En su opinión, ese modelo sería "asimétrico por necesidad", aunque cuando él lo dice ante sus "compañeros" se ponga "todo el mundo muy nervioso". Además, cree que las diputaciones provinciales "no sobran".

En su opinión, junto a la igualdad de derechos hay que permitir, incluso "estimular" las lenguas e identidades propias. González ha puesto como ejemplo los Estados norteamericanos, que tienen leyes distintas entre ellos -¡-algo que no cree que sea bueno-¡- y que coincidiendo con las elecciones varios de ellos celebraron referendos. No obstante, no ha hablado de la posibilidad del referéndum legal que propone el PSC.

Respecto a la situación del PSOE, cree que su partido está "pagando la herencia recibida", porque "los ciudadanos están percibiendo incluso las políticas del Gobierno actual como una consecuencia de las que hizo en los dos o tres últimos años" el Gobierno de Zapatero.

Preguntado si el que los socialistas recuperen la confianza de la gente depende de que su líder sea o no Alfredo Pérez Rubalcaba, ha subrayado que éste "es la persona más brillante desde el punto de vista intelectual, con más cabeza y más comprensión de los problemas y con más responsabilidad de Estado". Así, ha subrayado que Rubalcaba "podría estar gritando todos los días frente a los problemas", pero tiene "una visión de Estado".

Es más, cree que Rubalcaba no tiene "grandes aspiraciones", sino que lo que quiere es resolver los problemas, primero del país y luego del partido. González ha aludido al expresidente francés, François Mitterrand, que se sentía tranquilo incluso cuando el PSF estuvo en crisis, porque sentía que lo había convertido en la única alternativa de poder razonable frente a la derecha.

De igual modo, ha sostenido que "cuando la derecha agote sus posibilidades", los españoles volverán "los ojos a una plataforma alternativa que será la del PSOE".

Eso sí, ha reconocido que los partidos -no las personas- "tienen que salir de una "cierta endogamia" y de su "reflejo defensivo", y que "lo ideal" es que tengan un "fuerte liderazgo social" además del liderazgo orgánico.

La huelga, muy significativa

Aunque no ha querido entrar en cifras sobre el seguimiento de la huelga, González cree que ésta fue "muy significativa", aunque probablemente lo fueron más las manifestaciones. El expresidente ha admitido que la huelga más significativa tuvo lugar cuando gobernaba él, en diciembre de 1988, pero ha recalcado que era una huelga apoyada por la patronal y por tanto no había tanto riesgo en faltar al trabajo.

A su juicio, cifras al margen, "lo importante es que hay un estado de ánimo en la sociedad muy desesperanzado, con gran desasosiego y gran desesperanza".

En todo caso, cree un error que el Gobierno diga que no hay margen para hacer otra política, para empezar porque los 'populares' ganaron las elecciones "con una propuesta política totalmente diferente" y porque hay organismos internacionales que también están propugnando otra cosa.

Así, ha subrayado que hace falta un cambio de política económica en toda la UE, tanto en el corto plazo --porque la crisis de deuda es de liquidez, y no de solvencia-- y en el medio plazo, porque los ajustes macroeconómicos deben hacerse "más suavemente".

González cree que los ciudadanos están dispuestos a conocer la verdad de la situación, "aunque sea amarga", siempre que se les ofrezca un "horizonte de esperanza" y ha avisado de que no se está hablando de la parte más grave de los recortes, que es que no son una "restricción temporal" en los servicios sociales, sino que "la sanidad pasará a ser un negocio".