El Tribunal Supremo (TS) denegó ayer las nuevas pruebas solicitadas por el juez Baltasar Garzón en la causa que le investiga por ordenar las escuchas a los imputados en el ´caso Gürtel´ en prisión y sus abogados, ya que considera que esas diligencias no son esenciales ni imprescindibles.

Así lo acordó el instructor de este procedimiento, Alberto Jorge Barreiro, en un auto en el que suspende la tramitación del recurso de Garzón contra la resolución por la que se decidió continuar con este procedimiento hasta que las partes puedan disponer de las diligencias declaradas secretas por el instructor de este caso en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Antonio Pedreira.

El magistrado subraya que ello es para tutelar al máximo su derecho de defensa, ya que se da la situación "paradójica" e "ilógica" de que los acusadores particulares han tenido a su disposición las conversaciones grabadas en la cárcel y no el querellado.

Garzón había solicitado al TS que tomara declaración como testigos a Pedreira y al abogado Ignacio Peláez, que representa al empresario José Luis Ulibarri –imputado en este caso– y que presentó la querella contra él por ordenar las escuchas.

Además, reclamó que testificaran los funcionarios policiales y jefes de la investigación relacionada con la interceptación de las comunicaciones y que él mismo fuera citado de nuevo a declarar.

Jorge Barreiro señala que en esta investigación "constan indicios claros" en el sentido de que cuando el querellado dictó sus resoluciones "no tenía dato incriminatorio alguno contra los nuevos letrados de los presos que los implicara en la trama o en otros hechos delictivos".

"Parece obvio que la investigación de los hechos se halla concluida en esta fase procesal de instrucción", añade el auto, que explica que al haberse practicado las diligencias esenciales de la fase de instrucción que permiten dictar el auto de transformación del procedimiento no resulta razonable ampliar la investigación con las nuevas pruebas que reclama el imputado.