Todos los grupos parlamentarios del Senado condenaron ayer la violación de los derechos humanos por parte de Marruecos en el Sáhara Occidental en una rueda de prensa tras reunirse con el delegado del Frente Polisario en España, Bucharaya Beyin, en la que no estuvo presente el PSOE.

El senador del PSOE José Carracao y el del PSC Josep María de Puig se reunieron, al igual que otros once senadores de todos los grupos parlamentarios, con el representante del Frente Polisario, pero ambos optaron a continuación por no comparecer en la rueda de prensa en la que se condenó la actuación de Marruecos.

La reunión con Bucharaya Beyin fue convocada anteanoche a iniciativa de un grupo de senadores ante la imposibilidad de consensuar una declaración institucional de condena por los sucesos del pasado día 8 de noviembre en el campamento de El Aaiún.

El delegado del Frente Polisario denunció que Marruecos esté llevando a cabo en el Sáhara Occidental "una limpieza étnica" y que España "le esté ayudando" al no condenar su actuación. "Que el Gobierno español admita la versión de Marruecos es lo peor que se les puede hacer a los saharauis", manifestó Beyin en alusión a las declaraciones del vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la reunión que mantuvo ayer con el ministro del Interior marroquí, Taib Cherkaui.

Beyin criticó que "la única fuente" a la que el Gobierno pretende hacer caso sea Marruecos, así como el hecho de que no haya pedido información a los representantes del Frente Polisario ni se haya entrevistado con ellos. "El Gobierno no está ayudando al pueblo saharaui, está dando oxígeno a Marruecos para seguir con su limpieza étnica", concluyó el delegado del Polisario.

Todos los grupos, excepto el PSOE, condenaron a continuación la actuación marroquí en el campamento, la violación de los derechos humanos y la negativa a entrar en el Sahara Occidental a los periodistas para que informen de lo que está ocurriendo.

El senador del PP Alejandro Muñoz Alonso reconoció que "falta mucha información" pero recalcó que la que existe es "suficiente" para saber que se ha producido "una gravísima violación de los derechos humanos".

Por su parte, el secretario general adjunto de la ONU para Operaciones de Paz, Atul Kharé, corroboró que las autoridades marroquíes restringieron la libertad de movimiento de los "cascos azules" durante los sucesos del 8 de noviembre, y no les permitieron entrar en los hospitales.