El Tribunal de lo Criminal de París rechazó ayer el aplazamiento del juicio contra los ex dirigentes de ETA Mikel Albisu, Mikel Antza, y María Soledad Iparraguirre, Anboto, quienes leyeron una declaración en la que aseguraron que la banda "tiene la mano tendida una vez más".

"Hacemos un llamamiento para la resolución del conflicto", señaló Iparraguirre en la parte del texto que leyó, en la que subrayó que "corresponde a los gobiernos francés y español actuar con responsabilidad y sentido histórico".

Aunque ambos reivindicaron repetidamente su pertenencia a ETA, Anboto afirmó: "No somos terroristas, no tratamos de destruir el Estado español ni tampoco el francés" sino construir un Estado vasco "para sobrevivir como pueblo". A ese respecto Mikel Antza, considerado jefe político de la banda cuando fue arrestado en octubre de 2004, y que la definió como "una organización política armada", señaló: "No queremos imponer nuestra opción política a nadie" sino que los vascos puedan decidir su futuro "sin límites y sin injerencias".

El etarra, que negó legitimidad al tribunal para juzgarlo porque "sólo" rinden cuentas "ante el pueblo vasco", se quejó de que España y Francia dividen el País Vasco y se quejó porque "hace demasiado tiempo" que su identidad está "amenazada de desaparición".

La lectura de esta declaración, hecha en francés salvo una última parte en euskera, tuvo lugar después de que el presidente del Tribunal, Philippe Vandingenen, hubiera indicado que se rechazaba la demanda de aplazar el juicio hasta la semana próxima, que había hecho uno de los abogados.