Los recortes al Estatut dictados por el Tribunal Constitucional (TC) en su fallo, emitido el 28 de junio, han reavivado el debate sobre el encaje de Cataluña en España, que vuelve a ser uno de los ejes de discusión de la campaña para las elecciones al Parlament del 28 de noviembre.

Aunque en general los partidos catalanes coinciden en que la prioridad es sacar al país cuanto antes de la crisis , todos se presentan a las elecciones con respuestas concretas a la situación creada por la sentencia del TC.

El presidente de CiU, Artur Mas, entiende que el TC ha dinamitado las aspiraciones catalanas canalizadas a través de un proceso en el que se respetaron las reglas democráticas para reformar el Estatut y considera que, tras este portazo, a Cataluña no le queda más remedio que buscar otro camino para seguir desarrollando su autogobierno. Este camino tiene que ser la aplicación del "derecho a decidir" de los catalanes.

El candidato del PSC a la reelección, José Montilla, también reaccionó irritado ante la sentencia del TC, pero la salida que plantea pasa por intentar recomponer todas las piezas del Estatut, negociando con Madrid.

Tras los recortes al Estatut, el presidente de ERC, Joan Puigcercós, da por muerta la vía estatutaria y apuesta sin matices por la independencia, comprometiéndose a entrar en un futuro Govern sólo si se acepta convocar una consulta de autodeterminación en la próxima legislatura.

En el lado opuesto se sitúan el PPC de Alícia Sánchez-Camacho y Ciutadans, presidido por Albert Rivera, que dan por finiquitadas las discusiones sobre el Estatut, reclaman amoldar las leyes catalanas a la sentencia del TC y alertan de las consecuencias de hacer caso omiso a los recortes aplicados al Estatut.