El presidente del PP, Mariano Rajoy, y la candidata del PPC a la Generalitat, Alícia Sánchez-Camacho, ´revolucionaron´ ayer una residencia de la tercera edad de Cerdanyola del Vallès (Barcelona), en donde Rajoy jugó a billar y batió a varios ancianos en una partida de dominó.

Como las estrellas del pop, se hicieron esperar, pero durante la hora que duró la visita no pararon de repartir besos y saludos entre los jubilados y de posar para hacerse fotos con ancianos.

A Rajoy un grupo de señoras le comentó que es verdad eso de que la tele engorda, porque en persona le veían más delgado, y le soltaron algunos piropos.

"¿Has visto a Alícia? Está más guapa en persona", cuchicheaban dos señoras perfectamente acicaladas para la ocasión al ver avanzar a la maraña de cámaras y fotógrafos que rodeaba a los líderes populares.

El presidente del PP, en una rápida incursión en el mundo del billar a tres bandas, se hizo un espacio entre fotógrafos, cámaras y jubilados para golpear directamente con la bola blanca a otra roja que le habían situado a poca distancia.

Más concentración demostró con el dominó, un clásico en las residencias de gente mayor, donde venció a tres jubilados pese a las sospechas de favoritismos que denunciaban algunas señoras desde un lateral.

"No, no, no le hemos dejado ganar", decía uno de los rivales de Rajoy, que subrayó que el líder del PP no había tenido ninguna ficha doble y que eso le había facilitado la victoria.

También Rajoy hizo su particular análisis de la partida y le comentó a un hombre mayor que la ficha que le había tocado (la doble blanca) era una "bomba de relojería".