Del Prestige se ha dicho casi todo. Pero, cuando se cumplen ocho años del accidente que sembró de fuel la costa gallega, falta la pieza fundamental: el pronunciamiento de la justicia que determine las responsabilidades penales y las indemnizaciones. El inicio del juicio ha acumulado continuos retrasos en los últimos años y todavía no hay una fecha fijada. Antes del verano se daba por seguro que empezaría en noviembre, pero pasaron los meses y ya se vio que era imposible. La última previsión es que el juicio arranque en los primeros meses del próximo año. Y no será uno cualquiera, sino que se convertirá en el mayor macroproceso judicial que nunca haya albergado Galicia. Hay más de 2.000 partes personadas, abogados, traductores, testigos, citaciones internacionales... que requerirán instalaciones de grandes dimensiones y avanzados medios tecnológicos.

El presidente de la Audiencia Provincial de A Coruña, José Luis Seoane, advirtió además hace unos días que la celebración del juicio será muy larga. Pero lo primero es encontrar una sede. En este sentido, afirmó que se barajan "diversas opciones" para albergar el macrojuicio, en el que van a participar "muchos abogados, muchas acusaciones" y con una "gran trascendencia pública". Según dijo, la Xunta tiene ya "negociaciones muy avanzadas" para fijar la sede del juicio. Entre estas opciones se encontraría el Palacio de Congresos y Exposiciones (Palexeco); sí está asegurado que será en "un sitio cerrado y con circuito de televisión".

Hace ocho años y tras un rumbo errático de varios días frente a las costas gallegas, el petrolero se partió por la mitad y se fue al fondo del mar con 78.000 toneladas de fuel en sus bodegas. Se calcula que en sus depósitos aun quedan unas 13.000. El resto se escapó y provocó la mayor marea negra de la historia en Galicia. Las corrientes llevaron el hidrocarburo incluso hasta la costa francesa, dejado su marca en toda la cornisa cantábrica.

Fueron meses en los que miles de voluntarios se desplazaron a Galicia y se afanaron en la recogida del fuel en el litoral gallega. Sus fundas y máscaras blancas con las que trabajaban forman parte ya de la iconografía de Galicia.

Cuatro son las personas imputadas por el juzgado de Corcubión. El por entonces director general de Marina Mercante, José Luis López-Sors, a quien se le considera responsable del "rumbo suicida" que siguió el Prestige antes de partirse en dos; el capitán del petrolero, Apostolos Mangouras; el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos; y el primer oficial, Irineo Maloto.

Los cuatro están en libertad a la espera de juicio y a cada uno de ellos, la jueza de Corcubión, Carmen Veiras, les ha impuesto una fianza de 1.200 millones de euros con el objetivo de asegurar el cobro de futuras indemnizaciones.

Pero no es el único juicio. En Estados Unidos se libra otra batalla. En ella, el Estado español pretende inculpar a la agencia clasificadora ABS por certificar el buen estado de navegación del petrolero y obtener una indemnización de más de 700 millones de euros. Pero de momento, el juzgado neoyorkino que instruye el caso no ha permitido actuar contra la agencia de clasificación.