Apenas un encuentro de pocos minutos en las instalaciones del aeropuerto del Prat con el Santo Padre. Este fue el bagaje de Zapatero en la visita de dos días que realizó el Papa a Santiago y Barcelona.

El presidente del Gobierno viajó el sábado a Afganistán para visitar a las tropas españolas y el domingo no participó en los actos programados por Benedicto XVI en la Ciudad Condal.

La ausencia del jefe de Gobierno ha levantado críticas en algunos partidos de la oposición y en la propia Iglesia española.

El PP, que se negó a valorar las palabras del Papa en las que aseguraba que en España hay "una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los años treinta", sí se pronunció sobre la ausencia de Zapatero.

El principal partido de la oposición aseguró que el presidente del Gobierno no tuvo ningún respeto por Benedicto XVI y que su viaje a Afganistán fue una manera de huir del país.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Antonio María Rouco Varela, dijo ayer que le hubiera gustado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hubiera asistido a los actos religiosos del Papa Benedicto XVI en España. "Entramos en el asunto delicado de la libertad religiosa, aunque nos hubiera gustado que estuviese presente", añadió Rouco. Precisó, sobre el dato de la ausencia del presidente del Gobierno, que "no le da una importancia que afecte a las relaciones Iglesia-Estado" y que Rodríguez Zapatero "estuvo al final para despedirse".

El presidente catalán y candidato a la reelección del PSC, José Montilla, dijo ayer que el presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, "tendría sus razones" para no asistir el domingo a la misa de consagración de la Sagrada Familia oficiada por el papa Benedicto XVI en Barcelona.