Felipe González realiza en una entrevista declaraciones sorprendentes y polémicas. Numerosas revelaciones, como que durante su mandato tuvo la oportunidad de acabar con la cúpula de ETA antes de la operación de Bidart en 1992, que no lo hizo y que aún hoy no sabe si hizo lo correcto. También ha hablado de la corrupción y de los casos de Enrique Rodríguez Galindo y el secuestro de Segundo Marey. Polémicas afirmaciones que ya tienen réplicas. Jaime Mayor Oreja afirmó: "Algunos pasan de asesinar a negociar con los terroristas". Por su parte, Esteban González Pons aseguró que estas declaraciones ponen de manifiesto el conocimiento de Felipe González sobre el GAL, y que, por tanto, "las aguas del caso llegaban hasta la mesa del despacho del presidente".

El que fuera presidente del Gobierno en nuestro país durante casi catorce años hablaba y se confesaba en una entrevista a el diario 'El País'. Lo más sorprendente: su revelación de que tuvo la oportunidad de "volar" la cúpula de ETA. Según Felipe González, entre 1989 ó 1990 tuvo "una sola oportunidad" de dar una orden para liquidar toda la cúpula de ETA, después de que los servicios de inteligencia detectaran una reunión de toda la dirección de la banda en el sur de Francia. "Sólo cabía la posibilidad de volarlos todos juntos", asegura González, que afirma que "dijo que no" ante tal opción. Pero añade que le "torturó pensar cuántos asesinatos de personas inocentes podía haber ahorrado".

"Las tripas del Estado", así define este episodio el ex presidente del Gobierno. "Nuestra gente había detectado el lugar de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. De toda la dirección. Operación que llevaban siguiendo mucho tiempo". Y continúa: "Se localiza lugar y día, pero la posibilidad que teníamos de detenerlos era cero, estaban fuera de nuestro territorio. Y la posibilidad de que la operación la hiciera Francia era muy escasa. Ahora habría sido más fácil (..) En aquel momento solo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir (..) La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto".

González añade que no descartó aquella operación contra la cúpula de ETA por "razones morales". Previamente, había hecho una defensa cerrada de los responsables de la lucha antiterrorista en aquel momento, el que fuera ministro del Interior, José Barrionuevo, y el secretario de Estado, Rafael Vera --de ambos dice que no se lucraron de sus cargos públicos--. En esto, incluye el uso de los fondos reservados, de los que González dice que es "una discusión absurda" plantear cómo se utilizan estos caudales públicos que, añade, son "legales y al mismo tiempo ilegales".

De esta forma, tras admitir que los problemas de corrupción de su Gobierno "fue una de las cosas que más les desgastó internamente" --por esta razón, dice, nunca ha querido ocupar ningún cargo institucional tras abandonar el poder--, González es preguntado por los secuestros y asesinatos que afectaron a las estructuras del Estado, afectando a ministros, secretarios de Estado o directores generales. A lo que contesta: "Es que eso no es verdad". Fue condenado un ministro como José Barrionuevo. Ninguno estuvo implicado en ningún asesinato. Ninguno. En el secuestro de Segundo Marey... es mentira".

González se refiere a continuación al caso del secuestro de Segundo Marey y, aunque advierte que "todavía hoy no se puede contar eso", explica: "A Segundo Marey lo salva la orden de Pepe Barrionuevo para que lo suelten cuando se entera de que está detenido". Asimismo, se detiene en un aspecto de la detención de Marey: "Nadie ha estudiado ni va a estudiar por el momento, ni yo lo pido, qué era o qué significaba Marey en la cooperativa de Bidart... y lo relacionan erróneamente con una especie de intercambio de chantaje con secuestrados que teníamos, con mentira en fechas".

Esta cuestión, explica, trató de demostrarlo en el Tribunal Supremo "en la única ocasión" en la que le dejaron "hablar". "Y no me admitieron una prueba: tenía el intercambio de las comunicaciones telegráficas con Francia para reconstruir aquello. Pero el que da la orden de que lo suelten es el ministro", explica.

Aparte de hablar sobre estos temas tan polémicos, González hace en la entrevista un repaso a su infancia y adolescencia, su llegada a la Moncloa o la relación con sus hijos y nietos. También se refiere en varias ocasiones a cómo le afectaron personalmente los casos de corrupción. "Lo viví, primero, con absoluta incredulidad, y después con sufrimiento", reconoce, y más adelanta, precisa: "Para mí fue una gran decepción, una gran frustración y probablemente una de las razones por las que decidí no hacer más política institucional".

Así, desvela que la corrupción le "golpeó mucho" en su "fortaleza emocional", y todo "a pesar de que todavía siguen diciendo por ahí la cantidad de fortuna o dinero que tengo". No obstante, reconoce que "no se quiere morir sin tener una casa" a las afueras de Madrid, aunque no se la puede hacer. "No tengo dinero para hacérmela", asevera, "si tuviera el ahorro para comprarme una casa, ahora que están baratas, lo emplearía en eso".

Críticas desde el PP

El vicesecretario general de Comunicación del PP también ha sido crítico respecto a las palabras de Felipe González. Asegura que ponen de manifiesto su conocimiento sobre los Grupor Antiterroristas de Liberación (GAL) y que, "las aguas del caso llegaban hasta la mesa del despacho del presidente". Para el dirigente 'popular', el ex presidente "al decir que tuvo que tomar la decisión de asesinar o no a más de una decena de personas en Francia, está reconociendo que esa decisión llegó hasta su despacho". En este sentido, ha insistido en que "nadie había aclarado hasta ahora que la decisión de matar se tomaba en la mesa del presidente del Gobierno".

"González sabe quién le hizo esa propuesta y, por tanto, tendrá que aclarar quién es, si le preguntó quién estaba detrás de los asesinatos y si éstos se produjeron con su consentimiento o no", ha aseverado el vicesecretario 'popular', quien también ha recalcado que "si la decisión de matar la tomaba el presidente, se sabe lo que respondió una vez, pero no si otras veces tomó una decisión distinta". El dirigente del PP ha tildado las palabras de González como "un ejercicio de cinismo, de descreimiento y de vejez política".