El Gobierno defiende la eliminación de la preferencia histórica del apellido paterno frente al materno por considerarla "más igualitaria", una idea que para el PP abre "un debate innecesario" y sólo responde a la intención del Ejecutivo de "lanzar cortinas de humo".

El proyecto de ley del Registro Civil, que se encuentra en trámite de enmiendas en el Congreso de los Diputados, permite que sean ambos progenitores los que decidan el orden de los apellidos, primando en caso de desacuerdo el orden alfabético.

La modificación, incluida en el proyecto que el Consejo de Ministros aprobó el pasado mes de julio, supone "un paso más en la igualdad de género", en palabras del vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves.

El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, destacó que defender la preferencia del apellido paterno sobre el de la mujer es "difícilmente compatible con el mandato de igualdad que establece la Constitución Española".

Para el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, la propuesta es "muy razonable" porque reafirma los principios de "libertad" de elección de los padres y de "igualdad" entre los progenitores.

Se pretende evitar discriminación por razón de sexo y seguir un "criterio objetivo", el del orden alfabético, para los casos de falta de acuerdo entre los padres, añadió Alonso.

El PP: "Es una medida de distracción"

Desde el PP, la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró no ver "una gran preocupación" excepto en el PSOE para cambiar la ley.

En esa línea, en un acto junto al líder del PP, Mariano Rajoy, la presidenta del partido en Aragón, Luisa Fernanda Rudi, señaló que la modificación "no está entre las demandas sociales urgentes de los españoles" y distraen a la sociedad de las cuestiones "realmente importantes".

Además, subrayó que, a partir de la mayoría de edad, todo el mundo puede alterar el orden de sus apellidos, por lo que no entiende la necesidad de esta normativa.

Menos crítico con la reforma se mostró el portavoz de ERC en la Cámara Baja, Joan Ridao, quien reconoció que ésta puede generar "algún problema de inseguridad jurídica", pero será "muy excepcional" que el padre y la madre no lleguen a un acuerdo.

En nombre de IU, su diputado, Gaspar Llamazares, dijo que la iniciativa del Gobierno es una preocupación "menor" y alertó de que puede traer consigo "situaciones chuscas" debido a la desaparición de ciertos apellidos.

Problemas futuros

Expertos en derecho de familia insisten en que con la actual ley del Registro Civil los progenitores ya podían escoger el orden de los apellidos de sus hijos y alertan de los posibles problemas que acarreará la futura norma.

La abogada Leire Ecenarro, del bufete de abogados Zarraluqui, señala que la norma que actualmente está en vigor "no es incorrecta", aunque en cierta manera colisiona con la ley de igualdad en el sentido que da preferencia al apellido paterno.

Por su parte, la letrada del despacho ABA Ana Clara Belío precisa que "si realmente se quiere aplicar una medida igualitaria" lo que se debería hacer es, simplemente, eliminar de la ley la prioridad masculina, y que no tenga prevalencia de inicio ni el apellido del padre, ni el de la madre, pero que no sea el orden alfabético el que lo decida.

Varias asociaciones que defienden el concepto tradicional de familia han criticado también el nuevo proyecto de ley del Registro Civil por "arrancar a la persona del vínculo familiar", mientras que las organizaciones más liberales le han dado la bienvenida porque avanza en favor de la igualdad.

En la inmensa mayoría de los países europeos se utiliza un sólo apellido para inscribir a los recién nacidos, que tradicionalmente ha sido el del padre, aunque en los últimos años la práctica totalidad de los países ha optado por permitir a los padres escoger qué apellido llevarán sus hijos.

La capacidad de elección de apellidos también se ha extendido en los últimos años a la elección voluntaria de un "nombre de familia" que puede ser bien el del hombre o el de la mujer, o una combinación de ambos, que adoptarán legalmente tanto el hombre como la mujer.

En lo que sí coinciden los países consultados es en la obligatoriedad de que una vez elegido un apellido familiar, éste sea el mismo para todos los hijos de la pareja.