Tras las fricciones de los años anteriores entre la Iglesia y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, por las leyes en temas sociales aprobadas, las relaciones actuales entre España y la Santa Sede son "serenas y positivas", según el Vaticano.

"Estamos en un periodo de relaciones serenas y positivas. Recientemente vino (al Vaticano) el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la por entonces vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega", dijo el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

Lombardi valoró "muy positivamente" la disponibilidad del Gobierno español para colaborar en la preparación y desarrollo del viaje y resaltó que la entrevista del pasado mes de junio entre el Papa y Zapatero se desarrolló en un ambiente de "gran cordialidad" y en un clima "muy positivo".

El Gobierno español considera que "son unas buenas relaciones que se rigen por el respeto", según dijo Fernández de la Vega el pasado 27 de septiembre tras reunirse en el Vaticano con el cardenal secretario de Estado (primer ministro), Tarcisio Bertone.

De la Vega aseguró asimismo que "no hay contencioso alguno" entre el Vaticano y el Gobierno de España, lo que fue corroborado por el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, quien aseguró que las relaciones son "magníficas y no hay ninguna cuestión que perturbe" la visita del Papa.

"El viaje se desarrolla en el mejor momento de las relaciones y yo creo que va a apuntalar, muchísimo, la entrevista que el presidente Zapatero mantuvo en junio pasado con el Papa en el Vaticano", precisó. Vázquez subrayó los acuerdos son totales y que no hay cuestiones que "perturben o preocupen" a ambas partes. Atrás quedan las tensiones, duras críticas y manifestaciones por la reforma de la ley del aborto, por la aprobación del divorcio rápido, de matrimonios entre homosexuales, la asignatura de Educación para la Ciudadanía y otras medidas sobre bioética. Para subrayar ese buen momento, esa fluidez de las relaciones, Vázquez puntualizó que en lo que queda de legislatura en España "no está previsto hablar ni de eutanasia ni de nueva ley de libertad religiosa". "No hay ningún proyecto de ley que pueda alterar ese escenario de tranquilidad", añadió.

Si en ese aspecto todo está "en orden", Benedicto XVI va a encontrarse, sin embargo, con una España fuertemente secularizada, en la misma línea que el resto de Europa, en la que se difumina la herencia cristiana y se impone el nihilismo, según ha denunciado la Iglesia española.