Un amplio séquito cardenalicio acompañará este fin de semana al Papa Benedicto XVI en su viaje a Santiago de Compostela y Barcelona que incluirá, entre otros, a todos los cardenales españoles de la curia romana.

El viaje tampoco estará exento de otro elemento característico: el "papamóvil" -en realidad, dos-, dos Mercedes ML430 blindados blancos que ya se encuentran en esas ciudades españolas desde la semana pasada.

El primero de ellos llegó el pasado 28 de octubre a bordo de un avión Hércules del Ejército al aeropuerto de Lavacolla (Santiago de Compostela) y desde entonces se encuentra en la Comisaría de Policía en el centro de la ciudad.

El segundo "aterrizó" en El Prat (Barcelona), también a bordo de un Hércules.

Efectivos de la Guardia Civil y personal de AENA fueron los encargados de desembarcar el vehículo.

Cuando el Papa llegue el próximo 6 de noviembre a la capital administrativa de Galicia, lo hará con todos los cardenales españoles de la curia romana.

Entre ellos se encuentran el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Antonio Cañizares; el ex camarlengo de la Santa Iglesia Romana, Eduardo Martínez Somalo y el presidente emérito del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, Julián Herranz.

Junto a ellos aterrizarán en España el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone; el "número tres" del Vaticano, Fernando Filoni, así como otros miembros de la secretaría de Estado del Vaticano.

A ellos se sumarán, una vez en España, los cardenales Antonio María Rouco Varela, Luis Martínez Sistach, Carlos Amigo, Agustín García, Francisco Álvarez y Ricardo María Carles.

También lo harán el arzobispo de la ciudad compostelana, Julián Barrio, y el Nuncio en España, Renzo Frattini.

Para desplazarse hasta la ciudad desde el aeropuerto, el Papa se subirá acompañado de Barrio al "Papamóvil".

Tras el atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981, los vehículos fueron modificados.

Se incorporaron cristales blindados y a prueba de explosiones en los diferentes "papamóviles" empleados por el papa, en sus desplazamientos en el Vaticano y el extranjero.

Obsequio al Vaticano

Las compañías automovilísticas Mercedes, Renault, Toyota y Ford, son algunas de las empresas que han estado implicadas en su preparación y fabricación.

En la mayoría de las ocasiones, estos vehículos tan característicos de los viajes papales, han sido entregados como un obsequio al Vaticano.

Ford empleó la plataforma de sus limusinas en su modelo Lehmann-Peterson que fue usado por Pablo VI en el transcurso de su visita a Nueva York (1965) y a Bogotá (1970).

La fábrica argentina de Renault, en 1986, adaptó a un modelo Trafic de la casa francesa, una caja de cristal anti-balas con una butaca y dos bancos para los acompañantes, con motivo de la visita de Juan Pablo II a Argentina, Chile y Uruguay, en 1987.

Toyota también fabricó un "papamóvil" basado en el modelo Land Cruiser de la empresa japonesa, para la visita de Karol Wojtyla a Venezuela diez años después.

El resto han sido obra de la alemana Mercedes.

En la actualidad junto a los dos "papamóviles" que se encuentran ya en tierras españolas, el papa usa un tercero.

Se trata de un Mercedes G500 convertible que utiliza casi siempre en la Plaza de San Pedro del Vaticano para las audiencias que tienen lugar los miércoles y en actos multitudinarios.

Muchos de los "papamóviles" se encuentran ahora en museos.