La inmensa mayoría de los países europeos utiliza un sólo apellido para inscribir a los recién nacidos que tradicionalmente ha sido el del padre, aunque en los últimos años la práctica totalidad de los países ha optado por permitir escoger qué apellido llevarán los hijos. La libertad también se ha extendido en los últimos años a la elección voluntaria de un ´nombre de familia´ que puede ser bien el del hombre o el de la mujer, o una combinación de ambos, que adoptarán legalmente tanto el hombre como la mujer. En lo que sí coinciden todos los países consultados es en la obligatoriedad de que, una vez elegido un apellido familiar, éste sea el mismo para todos los hijos de la pareja.

Aparte de España, el único país que se aparta de la norma general es Portugal, donde se utilizan los dos apellidos, primero el de la madre y luego el del padre, aunque a la siguiente generación sólo se transmite el segundo, el del padre. En Francia, hasta 2005 los hijos recibían obligatoriamente el apellido del padre. A partir de ese año, se puede escoger por transmitir bien el apellido del padre, bien el de la madre, bien los dos en el orden que se quiera. En el Reino Unido, los británicos suelen poner a sus hijos sólo el apellido del padre, sin embargo, hay flexibilidad, y muchas parejas en las que uno o ambos miembros son extranjeros optan por hacerlo tal como lo harían en sus países. En los matrimonios, las mujeres tienen la opción de adoptar el apellido del marido, que pueden conservar incluso tras un divorcio. Es el caso, de Bianca Jagger, que no ha renunciado al apellido de su ex Mick Jagger.