21 de noviembre de 2009
21.11.2009
Reportaje. Conflicto diplomático por unos ejercicios militares

Los tiros de la discordia

España se queja al embajador británico de que un barco inglés disparase cerca de Gibraltar contra una boya con la bandera española

21.11.2009 | 02:26
Vuelve a haber tiros entre España y el Reino Unido por Gibraltar. Y esta vez no es en sentido figurado. Los disparos son reales, aunque su impacto hasta ahora solo ha dañado una boya marina que lucía a cinco millas del peñón una bandera española. Ocurrió hace unos días, y el fuego abierto por una patrullera de la Armada británcia contra la enseña de España se ha convertido en el último motivo de enfrentamiento entre los gobiernos de Londres y Madrid a cuenta del peñón. Tanto es así que el Ministerio español de Asuntos Exteriores y de Cooperación convocó ayer al nuevo embajador británico en Madrid, Giles Paxman, en protesta por la actuación del barco inglés, que se produjo "a más de cinco millas", subrayan en el departamento que dirige Miguel Angel Moratinos.
Y Londres no quiso líos. El embajador se apresuró a disculparse. Paxman presentó "excusas" por el "error de juicio y la falta de sensibilidad" de los miembros de la Armada que participaron en este episodio y prometió que se abrirá una investigación "a fondo", tras la que se exigirán las responsabilidades que correspondan y se tomarán las medidas oportunas para que un incidente de este tipo no vuelva a repetirse.
El director general de Política Exterior para Europa No Comunitaria y América del Norte, Luis Felipe de la Peña, fue el responsable de convocar a Paxman, que estrenó el cargo que ocupa desde hace apenas tres semanas –aún no ha presentado sus cartas credenciales ante el Rey– de la forma más abrupta.
Fuentes diplomáticas españolas precisaron a Europa Press que la patrullera se encontraba en "aguas internacionales" pero rehusaron precisar cuándo tuvo el Ministerio español de Asuntos Exteriores y de Cooperación conocimiento de este hecho. Según el relato de Paxman, se trató de uno de los ejercicios de tiro que realizan con periodicidad las patrulleras de la Real Armada británica, en el que se usó como blanco una boya con un distintivo marino con los colores amarillo y rojo. El Embajador insistió en que, a pesar del parecido, no representaba evidentemente una bandera de España. Fuentes españolas aclaran a su vez que España no tiene en esa zona boyas con los colores de la enseña nacional, por lo que tuvo que ser colocada por la Armada inglesa.
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