En 1978, unos meses antes de la aprobación de la Constitución, Estados Unidos estaba muy preocupado por asegurarse el ingreso de España en la OTAN. Pero era tal el rechazo de la izquierda política española a tal alineamiento militar en plena lógica aún de la Guerra Fría, que incluso barajaba cerrar la puerta a tal ingreso en la propia Carta Magna, que Washington decidió pisar el acelerador. Y lo hizo instrumentalizando al líder independentista canario, Antonio Cubillo, exiliado en Árgel.

Así lo relata el ex ministro de Presidencia, José Manuel Otero Novas, que fue testigo directo de los acontecimientos. "A finales de marzo y por conductos informales nos llegó un mensaje que debidamente traducido significaba: o entráis en la OTAN o nos encargaremos de que perdáis Canarias", señala el ex ministro, "Y cuando le doy mi conclusión a Suárez, él llegó a la misma idea. Lo tomamos muy en serio. Había, de hecho, una alusión al papel nuclear que podía desarrollar al respecto el Mpaiac (el grupo armado de Cubillo). Miren al Mpaiac, se nos sugería. Era un mensaje realmente críptico".

Cubillo era un instrumento de Argelia, que buscaba desestabilizar Canarias tras la entrega del Sahara a Marruecos en 1975. Y su grupo armado, el Mpaiac, fue el responsable indirecto del terrorifico accidente aéreo de Los Rodeos.