13 de julio de 2008
13.07.2008
reportaje. Inmigración ilegal / Tragedia en las costas españolas

Lamentos entre cadáveres

13.07.2008 | 02:00
Los inmigrantes, exhaustos, atendidos por el personal sanitario de La Gomera, el pasado viernes.

Se desorientaron y se perdieron en el mar, sin alimento, sin agua y con tripulantes que iban falleciendo

Los inmigrantes que llegaron con vida en un cayuco a la isla canaria de La Gomera no tenían fuerzas ni para pedir ayuda, sólo emitían lamentos entre los cuatro cuerpos sin vida de compañeros que les acompañaron hasta el final de la trágica travesía, dijeron a Efe testigos del hecho.
Los testigos también manifestaron que producía cierta extrañeza el hecho de que algunos de los ocupantes del cayuco estaban en muy mal estado, mientras que otros daba la sensación de que estaban bien de salud.
Según han declarado algunos de los supervivientes de esta barcaza, el viaje lo iniciaron 70 seres humanos en las costas de Guinea Bissau, a las que algunos llegaron tras meses de caminar por territorio africano.
Una vez que iniciaron la travesía las dificultades no disminuyeron y tras muchos días en la mar se desorientaron y se perdieron, a la vez que la comida escaseaba y acabaron con el agua.
Durante la travesía algunas de esas personas perdieron todo aliento y, según los supervivientes, fallecieron y sus cuerpos fueron arrojados a la mar.
La alerta de que un cayuco con inmigrantes se acercaba a las costas de La Gomera corrió de boca en boca hacia el mediodía, y se hablaba de que en la barcaza había cadáveres.
El cayuco estaba a un kilómetro de la costa del municipio gomero de Alajeró cuando fue avistado, y hasta él llegaron por sus medios.
Los agentes de la Guardia Civil, efectivos de Cruz Roja y sanitarios que se acercaron para ayudar se encontraron un cayuco en el que cuerpos con vida y muertos se entremezclaban.
Los inmigrantes que estaban en mejor estado fueron sacados con la ayuda humana, mientras que los que presentaban peor situación y los muertos fueron izados con una grúa de la que pendían los cajones de acero inoxidable que se utilizan para los atunes, explicaron los testigos.
De las bocas de los vivos no salían peticiones de ayuda, sólo lamentos en un idioma desconocido para quienes intentaban salvar la vida a los recién llegados.
En el cayuco había 59 cuerpos, de ellos 55 con vida y cuatro muertos, y los servicios sanitarios enviaron a once de los vivos a diversos centros hospitalarios dada la gravedad de su situación.
El número de vivos disminuyó poco después, pues uno de los heridos, que había sido ingresado en el Hospital de La Gomera, falleció.
Lo mismo le ocurrió a otro de los inmigrantes, que murió en el Hospital Universitario de La Candelaria, en la isla de Tenerife, al que había sido trasladado desde La Gomera.
Así, el número de muertos es de seis y es posible que esa cifra aumente durante las próximas horas.
Todos los ocupantes de este cayuco, al menos los que llegaron a La Gomera, eran varones adultos.
Hasta el puerto de Alajeró se acercó el presidente canario, Paulino Rivero, quien estaba de visita oficial en La Gomera, y con rostro demudado recorrió la zona en la que estaban los inmigrantes.
También se desplazó hasta La Gomera el subdelegado del Gobierno español en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, José Antonio Batista, quien dijo que sería "desgarrador" si se confirmaba que durante la travesía varios cadáveres fueron arrojados a la mar.
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