11 de julio de 2008
11.07.2008

Una travesía de seis días en alta mar sin motor ni víveres

11.07.2008 | 02:00
Partieron desde Alhucemas (Marruecos) en la madrugada del viernes y, tras soportar el temporal por el que una patera volcó el lunes frente a Motril (Granada), el motor de su lancha falló y les dejó en alta mar a merced de su suerte. El agua y los alimentos se agotaron en cuatro días.
Quince muertos, entre ellos nueve niños de entre doce meses y cuatro años, es el balance de este suceso. Cinco de los 33 supervivientes permanecen hospitalizados. Tres mujeres, una de las cuales ha perdido al hijo que esperaba, y el único bebé que soportó las condiciones de un viaje en el que los inmigrantes estuvieron privados de alimento y bebida durante dos días, se encuentran en estado muy grave.
Esta tragedia, aun entonces por confirmar, se presagiaba ya cuando, sobre las 23.55 horas del miércoles, se inició en el puerto el desembarco de los inmigrantes rescatados por la Guardia Civil a 27 millas al sur de Punta Entinas. Asistido por uno de los 25 voluntarios de Cruz Roja que se trasladaron al lugar, el primero en desembarcar fue el pequeño, al que siguió su madre, que prácticamente se desplomó tras él y en cuyo rostro se advertía ya ´el drama´ que atravesaron, según palabras de Miguel Corpas, subdelegado del Gobierno en Almería.
La lancha neumática de seis metros de eslora y dos de manga en la que pretendían alcanzar la península partió de la costa de Alhucemas (Marruecos) con 48 personas a bordo durante la madrugada del viernes. Aunque durante el temporal que se desató el fin de semana corrieron más suerte que los ocupantes de una patera que volcó en la madrugada del lunes en Motril (Granada), donde perecieron catorce personas, la precaria embarcación en la que viajaban determinó su suerte.
El único motor del que disponía la lancha falló y los inmigrantes quedaron en alta mar a merced de su suerte. Cuatro días después del inicio del viaje, el agua y los alimentos se agotaron y, entonces, "empezaron a caer los más débiles", explica Corpas.
Los primeros en morir fueron los nueve niños. Luego hasta cinco adultos. Los tripulantes de la patera designaron entonces a dos varones como los encargados de arrojar los cadáveres por la borda.
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