04 de julio de 2008
04.07.2008

Una vela a Dios y otra al diablo

04.07.2008 | 02:00
El congreso del PSOE se desliza sigilosamente hacia su celebración en medio de algunos mensajes y algunas cautelas. Hasta ahora, la única novedad es la adelantada por el secretario general del PSOE, José Blanco, de que su partido propondrá que los inmigrantes puedan votar en las elecciones municipales equiparándolos a los residentes de países de la Unión Europea. Del resto de las cuestiones vitales no se sabe mucho. Una gran renovación de la ejecutiva, que podría superar el cincuenta por ciento de sus miembros, de la que se guarda secreto sumario en la cabeza del secretario general del PSOE, que no tiene necesidad de negociar con nadie el cesarismo con el que gobierna el partido. Los nominados y los cesados serán informados cuando el líder lo considere oportuno. Ni un minuto antes. Nada que ver con las sesudas negociaciones de madrugada de los tiempos de González. Por cierto, el ex presidente de Gobierno nos reveló hace poco en una interesante entrevista en ABC que no conversa mucho con el actual presidente de Gobierno, por la sencilla razón de que éste no le llama.
Se sabe también que las propuestas que se contrapongan al programa electoral serán desechadas porque el valor supremo de las urnas es superior al de la voluntad de los militantes. Una ecuación falsa, anclada en el sofisma de contraponer las disposiciones soberanas del partido para el futuro con lo determinado por los electores para el presente. Cómo en esta sociedad mediática todo cabalga tan deprisa, nadie se molesta en considerarar las diferencias de ámbitos y responsabilidades de los ciudadanos como electores y de los militantes como dueños de los partidos. En todo caso, llama la atención la pincelada de cariño hacia los inmigrantes, una especia atacada en los últimos tiempos con intensidad por el ministro Corbacho y las directivas europeas apoyadas y votadas por el gobierno de España y los eurodiputados socialistas españoles.
Se les va a permitir votar a los que estén legales, una vez que el ministro de trabajo anuncia que las repatriaciones se van a reducir a los hijos con sus padres, excluyendo que quienes cuidan a nuestros mayores puedan cuidar de los suyos: en el futuro, según las intenciones del ministro de Trabajo, los inmigrantes no se podrán reagrupar con sus padres jubilados porque el gasto de seguridad social sería excesivo. No se permitirá el reagrupamiento para que los mayores vivan con sus hijos, pero se les permitirá votar a nuestros alcaldes. Una vela a Dios y otra al diablo, pero la del diablo tiene cera de mayor intensidad.
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